- Sant Climent de Llobregat: el pueblo de las cerezas que cambió de nombre en la Guerra Civil
- Lo que Cuentan los Censos de Sant Climent de Llobregat
- El Cirerer del Llobregat: cuando las cerezas le dieron nombre al pueblo
- El campanario románico que sobrevivió solo en toda la comarca
- Gente de Sant Climent: dos generaciones de neurólogos
- Fiestas: de los Tres Tombs a la Flama del Canigó
- Cuándo Ir a Sant Climent de Llobregat
- Planifica tu Visita a Sant Climent de Llobregat
- Otros Pueblos de Barcelona
Sant Climent de Llobregat: el pueblo de las cerezas que cambió de nombre en la Guerra Civil
Sant Climent de Llobregat, en la comarca del Baix Llobregat, provincia de Barcelona, tiene hoy 4.187 habitantes en un término de apenas 10,8 km², a solo 15-20 kilómetros del centro de Barcelona. Sus vecinos se llaman climentons, y viven en un pueblo cuya seña de identidad es tan concreta como deliciosa: la cereza, un cultivo que llegó para sustituir a la vid arrasada por la filoxera a finales del siglo XIX y que acabó dándole al municipio, durante la Guerra Civil, un nombre completamente distinto.
Lo que Cuentan los Censos de Sant Climent de Llobregat
La serie de población de Sant Climent de Llobregat es, como la de su vecino El Pont de Vilomara i Rocafort, una de las más largas de España: 47 datos repartidos en 309 años, de 1717 a 2025. En 1717 el municipio tenía 419 habitantes, una cifra que se mantuvo con altibajos durante dos siglos: el pueblo llegó a bajar hasta los 991 habitantes en 1950, su mínimo de todo el siglo XX, antes de iniciar una recuperación que se aceleró con fuerza a partir de los años 60. Ya con 2.293 habitantes en 1991 comenzó el crecimiento sostenido que llevó al municipio a superar los 3.000 habitantes en 2001 y a alcanzar el máximo de toda la serie en 2021, con 4.193 habitantes. Los 4.187 de 2025 están a solo seis personas de ese techo histórico de tres siglos: Sant Climent de Llobregat, como tantos municipios del área metropolitana de Barcelona, nunca ha tenido tantos vecinos como en estos últimos años.
El Cirerer del Llobregat: cuando las cerezas le dieron nombre al pueblo
La mejor época para visitar Sant Climent es la primavera, cuando florece el cultivo que ha dado fama al municipio en toda la región: las llamadas vinyes, antiguas parcelas de viña reconvertidas tras la llegada de la filoxera, que hoy producen unas cerezas de calidad reconocida en toda la comarca. Aquel cultivo tuvo tanto peso en la identidad del pueblo que, durante la Guerra Civil, su nombre oficial cambió por el de "El Cirerer del Llobregat" —el Cerezo del Llobregat—, antes de recuperar su denominación histórica al terminar la contienda. Hoy el municipio está hermanado con la villa rosellonesa de Baixàs, en el sur de Francia, y mantiene viva la tradición agrícola con un mercado payés dominical durante la temporada de recolección, donde se pueden comprar y comparar las distintas variedades de cereza que se cultivan en el término.
El campanario románico que sobrevivió solo en toda la comarca
El edificio más valioso de Sant Climent es su iglesia parroquial, construida en el siglo X y reformada en diversas ocasiones —la última en el siglo XVIII—, que conserva el único campanario románico que queda entero en toda la comarca del Baix Llobregat. Junto a la rectoría se encuentra el Museu d'Eines del Pagès, que reúne herramientas e instrumentos tradicionales del trabajo rural de la villa, y el término conserva además un buen número de masías y cruces catalogadas como bienes de interés local, entre ellas las masías de Can Bonet, Can Bori y Can Colomer de les Valls, la capilla de la Mare de Déu del Roser, la ermita de Sant Francesc y varias cruces de término como la Creu del Pedró y la Creu del Querol. La más reciente incorporación cultural del pueblo es la Biblioteca Ca l'Altisent, inaugurada el 22 de mayo de 2021 e integrada en la Red de Bibliotecas Municipales de la Diputación de Barcelona, que sustituyó a la antigua Sala de Lectura Sant Jordi.
Gente de Sant Climent: dos generaciones de neurólogos
Entre los nacidos en Sant Climent de Llobregat destacan dos generaciones de la misma familia dedicadas a la neurología: Lluís Barraquer i Roviralta (1855-1928) y su nieto Lluís Barraquer i Bordas (1923-2010), ambos médicos neurólogos de referencia en Cataluña. El pueblo ha dado también al poeta Joan Diví i Borràs (1872-1954), a la veterinaria Maria Rosa Feu Toca (1956-2015), distinguida con la Medalla Josep Trueta al mérito sanitario por la Generalitat de Catalunya, y al dibujante de cómics Roger Subirachs i Burgaya (1956-2017).
Fiestas: de los Tres Tombs a la Flama del Canigó
El calendario festivo de Sant Climent arranca en torno al 17 de enero, festividad de Sant Antoni Abat, con los Tres Tombs: tres vueltas al pueblo con caballos, carros y carruajes que termina con la bendición de los animales por el párroco. El tercer fin de semana de mayo llega la exposición de cerezas, la fiesta más identificada con el pueblo, con degustaciones del fruto y de recetas elaboradas con él. Desde 1974, de forma ininterrumpida, el 23 de junio llega al pueblo la Flama del Canigó, portada por numerosos relevos desde el macizo pirenaico, que se recibe frente al ayuntamiento antes de dar inicio a la revetlla de Sant Joan. La fiesta mayor de verano se celebra por Sant Llorenç, el 10 de agosto, y la de invierno por Sant Climent, patrón del pueblo, el 23 de noviembre. El 7 de octubre, festividad de la Mare de Déu del Roser, se celebra un aplec en la pequeña ermita del Roser, situada en el Camí de la Carrerada, desde donde se puede ver todo el municipio.
Cuándo Ir a Sant Climent de Llobregat
La primavera, con la floración de los cerezos y su exposición de mayo, es la temporada por excelencia para visitar Sant Climent de Llobregat, pero quien prefiera el ambiente de verbena puede optar por la fiesta mayor de agosto, o por la singular jornada del 23 de junio, cuando la Flama del Canigó llega al pueblo antes de la hoguera de San Juan. Para los más gastronómicos, cualquier época del año es buena para probar en el restaurante El Raco —abierto desde 1972 y considerado uno de los mejores de la comarca— sus elaboraciones con cereza: desde el pan de cerezas hasta el gaspacho o el licor de este fruto.
Planifica tu Visita a Sant Climent de Llobregat
Sant Climent de Llobregat se asienta a 87 metros de altitud, en el valle de las rieras de Les Comes, del Querol y de Salom, rodeado por las montañas de Sant Ramon, Pedres Blanques, Costa Fustera, Coll de la Creu y el Padró. Limita con Sant Boi de Llobregat, Viladecans, Gavà, Begues, Torrelles de Llobregat y Santa Coloma de Cervelló, y se accede por las carreteras comarcales BV-2003 y BV-2004. El ayuntamiento ofrece información municipal en santclimentdellobregat.cat. Una visita completa puede combinar la iglesia parroquial y su campanario románico con el Museu d'Eines del Pagès, una comida en el restaurante El Raco y, si las fechas coinciden con la primavera, un paseo entre las vinyes de cerezos que dan nombre a todo el pueblo. En el plano municipal, Sant Climent ha mantenido en las últimas décadas una notable estabilidad política: en febrero de 2026 Jordi Pérez Condeminas tomó posesión como octavo alcalde del pueblo en democracia, en un relevo pactado con su predecesor dentro de la misma formación municipal.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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