Val de San Vicente, Cantabria

Val de San Vicente. Pueblos de Cantabria

Val de San Vicente es un municipio de Cantabria situado en el extremo más occidental de la costa cántabra, en la desembocadura de los ríos Deva y Nansa. Según el INE, en 2025 tenía 2.775 habitantes repartidos en un amplio término de 50,9 km², con su capital, Pesués, a 50 metros de altitud y a 64 kilómetros de Santander.

📝 Contenido:
  1. Geografía
  2. Historia
  3. Patrimonio
  4. Playas y naturaleza
  5. Economía
  6. Demografía
  7. Otros Pueblos de Cantabria

Geografía

El municipio limita al norte con el mar Cantábrico, al oeste con los concejos asturianos de Ribadedeva y Peñamellera Baja, al sur con Herrerías, y al este con San Vicente de la Barquera. Su relieve está definido por las rías de Tina Menor, donde desemboca el Nansa, y Tina Mayor, donde lo hace el Deva, que marca además el límite natural con Asturias, junto a los montes que se elevan entre ambos ríos. La altitud oscila entre el nivel del mar y los 400 metros en el extremo suroriental del término, y su extremo oriental forma parte del Parque Natural de Oyambre. Integrado en la comarca de la Costa Occidental, el municipio es atravesado por la Autovía del Cantábrico, por las carreteras nacionales N-634 y N-621, y por la línea de ferrocarril de Feve entre Santander y Oviedo; desde el núcleo de Unquera parte además la principal carretera que comunica la comarca de Liébana con la costa.

El clima del municipio corresponde a la región atlántica de clima templado húmedo con verano fresco, propio de toda la costa occidental cántabra, con precipitaciones abundantes y temperaturas moderadas a lo largo de todo el año gracias a la influencia marina. Esta posición en la desembocadura de dos ríos de cierta entidad, el Deva y el Nansa, le confiere al municipio un paisaje de rías poco frecuente en el conjunto de la costa cántabra, con zonas de marisma y estuario que conviven con los acantilados y las playas abiertas directamente al mar Cantábrico, una combinación que explica buena parte del atractivo natural del término.

Historia

Durante el Antiguo Régimen, Val de San Vicente perteneció como señorío a los marqueses de Aguilar de Campoo, una de las grandes casas nobiliarias de la Cantabria histórica. Ya en época contemporánea, el municipio fue protagonista de uno de los episodios industriales más controvertidos de la comarca: en abril de 1973 se anunció que la empresa Electra de Viesgo iba a construir en la zona la central nuclear de Santillán, un proyecto de cuatro unidades y una potencia conjunta de cuatro millones de kilovatios, con un coste inicial calculado en 80.000 millones de pesetas. La compañía llegó a adquirir 71,6 hectáreas de terreno en una franja costera repartida entre Val de San Vicente y San Vicente de la Barquera, junto a la ensenada de la playa de La Fuente, y sobre los acantilados de Santillán-Boria se abrió una zanja para realizar los sondeos previos a la construcción. Se había previsto que la central comenzara a exportar energía en 1982, con una potencia de 970 megavatios, pero la fuerte oposición política y social, tanto de cántabros como de asturianos, llevó a la eléctrica a abandonar el proyecto de forma provisional, un episodio que marcó la memoria reciente de la comarca. El recuerdo de aquel proyecto frustrado sigue presente hoy en los acantilados de Santillán-Boria, donde todavía puede apreciarse la huella de los sondeos realizados en los años setenta, convertidos en un testimonio físico de un capítulo industrial que terminó por no materializarse y que dejó, en cambio, intacto el perfil turístico y pesquero que ha caracterizado tradicionalmente a este tramo de la costa cántabra.

Patrimonio

El municipio es uno de los puntos de paso del Camino Lebaniego, declarado Patrimonio de la Humanidad, que enlaza el Camino de Santiago de la costa con el Camino Francés y que recorre también los términos de San Vicente de la Barquera, Herrerías, Lamasón, Cillorigo de Liébana, Potes, Cabezón de Liébana, Camaleño y Vega de Liébana. Entre los bienes de interés cultural propios de Val de San Vicente destacan la Torre de Estrada, declarada monumento en 1992; la Cueva de la Fuente del Salín, en Muñorrodero, declarada zona arqueológica en el año 2000; y el Castro de Castillo, en Prellezo, con la misma categoría desde 2004. El municipio cuenta además con un bien de interés local, las ruinas de la antigua iglesia medieval del cementerio de Portillo, testimonio del pasado religioso de uno de sus núcleos históricos. El paso del Camino Lebaniego por este tramo de la costa occidental cántabra añade al municipio un valor simbólico adicional, al conectar la ruta jacobea costera con el itinerario que se dirige hacia el interior de Liébana y el monasterio de Santo Toribio, uno de los grandes centros de peregrinación de la Cantabria histórica, lo que convierte a Val de San Vicente en punto de paso obligado para quienes recorren esta variante del Camino de Santiago.

Playas y naturaleza

La costa de Val de San Vicente, con sus rías de Tina Mayor y Tina Menor, ofrece algunas de las playas más apreciadas del occidente de Cantabria, entre ellas la playa de Barnejo-Berrellín, la playa de Mío, la playa de Arama y la playa de las Arenas. El Parque Natural de Oyambre, que ocupa parte del extremo oriental del municipio, añade a este patrimonio costero un espacio protegido de notable valor paisajístico y ecológico, compartido con los municipios vecinos de la comarca.

Economía

La actividad económica de Val de San Vicente está determinada en gran medida por su situación geográfica: el paisaje de rías, playas y montaña que ofrece el municipio constituye un atractivo turístico de primer orden y la principal fuente de ingresos de sus habitantes. Junto al turismo, la industria alimentaria ha encontrado también un hueco relevante en la economía local, con las corbatas —un dulce típico de la zona— como producto más representativo y conocido fuera de la comarca. Según la Contabilidad Regional del INE, en 2014 la renta per cápita del municipio se situaba en 13.802 euros por habitante, ligeramente por debajo tanto de la media cántabra como de la media estatal de aquel año.

Demografía

La serie de población del INE sitúa el máximo de Val de San Vicente en 2011, con 2.846 habitantes, tras una década de crecimiento sostenido desde los 2.595 vecinos de 2001. Desde entonces la población se ha mantenido relativamente estable, con ligeros altibajos, hasta los 2.775 habitantes registrados en 2025, lo que supone una pérdida moderada, en torno al 2 %, respecto a aquel máximo de la serie. Se trata de una evolución demográfica mucho más estable que la de otros municipios rurales de Cantabria, posiblemente favorecida por el peso del turismo costero y por la buena comunicación que ofrece la Autovía del Cantábrico. A diferencia de buena parte del interior cántabro, donde el despoblamiento rural ha sido una constante durante las últimas décadas, los municipios costeros del occidente de la región, entre los que se encuentra Val de San Vicente, han logrado mantener una base demográfica relativamente sólida gracias a esa combinación de atractivo turístico, patrimonio natural y proximidad tanto a Santander como a la vecina Asturias, factores que compensan en parte la pérdida de peso de las actividades agrarias tradicionales en la economía local.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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