- Capellades: el pueblo más pequeño de su comarca que dio papel a media España
- Lo que Cuentan los Censos de Capellades
- Un desfiladero entre dos comarcas
- El neandertal que dio nombre a un yacimiento
- Del cáñamo al papel de fumar: tres siglos de industria papelera
- Iglesias, pazos y una fuente con forma de mujer
- Cinco barrios, cinco días de fiesta
- Planifica tu Visita a Capellades
- Otros Pueblos de Barcelona
Capellades: el pueblo más pequeño de su comarca que dio papel a media España
Con solo 2,94 km², Capellades es el municipio más pequeño de toda la comarca catalana del Anoia, en la provincia de Barcelona. Y sin embargo, entre los siglos XVIII y XIX fue uno de los grandes centros papeleros de Europa, y bajo sus propias calles se esconde uno de los yacimientos neandertales más estudiados del continente, el Abric Romaní.
Lo que Cuentan los Censos de Capellades
La serie de Capellades arranca en 1717 con 487 habitantes y, a diferencia de muchos pueblos vecinos, no registra sobresaltos ni caídas brutales en tres siglos: en 1787 eran ya 2.247, en 1970 había 3.910, y la cifra ha seguido creciendo con suavidad hasta los 5.608 habitantes de 2025, el máximo de toda la serie. Es una de esas series históricas que cuentan una historia de continuidad, no de ruptura.
Un desfiladero entre dos comarcas
El término de Capellades se sitúa en el valle del Anoia, en el punto exacto donde el río corta la Serralada Prelitoral Catalana formando el llamado congost de Capellades, por el que el río abandona la Conca d'Òdena para dirigirse hacia el Penedès. El desfiladero se abre entre la serra de Miramar, de 596 metros, a un lado, y una potente terraza de travertino cuaternario al otro, levantada sobre pizarras paleozoicas y granito: esa cornisa de piedra tosca, conocida como el barret del Capelló, es la que guarda los yacimientos prehistóricos del término.
Casi un tercio del municipio, 93,97 hectáreas, forma parte de las Valls de l'Anoia, un espacio natural protegido considerado uno de los 135 paisajes que conforman Catalunya, con zonas de pino blanco en las solanas y encinas y robles en las umbrías que sirven de territorio de nidificación y caza para el águila perdicera.
El neandertal que dio nombre a un yacimiento
El 9 de agosto de 1909, el industrial papelero Amador Romaní descubrió los primeros restos arqueológicos en la pared del barranco del Capelló: había nacido el Abric Romaní, el yacimiento prehistórico más antiguo de Cataluña. Investigadores como Eduard Ripoll Perelló, Georges Laplace o Henry de Lumley excavaron allí a lo largo del siglo XX, pero no fue hasta 1983, bajo la dirección de Eudald Carbonell, cuando las campañas se retomaron con fuerza.
Lo que se ha encontrado desde entonces es extraordinario: una secuencia estratigráfica de cerca de 20 metros de profundidad, con 27 niveles arqueológicos de entre 40.000 y 79.000 años de antigüedad, casi todos pertenecientes al Paleolítico medio y a grupos de neandertales, salvo el primer nivel, ya de Homo sapiens. Entre los restos recuperados hay huesos de caballo, ciervo, cabra, jabalí e incluso rinoceronte, junto a numerosos instrumentos de sílex y cuarzo: la huella de los grupos de neandertales que ocuparon este abrigo de forma intermitente durante decenas de miles de años.
Del cáñamo al papel de fumar: tres siglos de industria papelera
La tradición papelera de Capellades es medieval, pero su época dorada llega entre los siglos XVIII y XIX, cuando la zona se convirtió en uno de los centros papeleros más importantes de Europa, especializado en el papel de barba de primera calidad y en el papel de fumar, que los propios fabricantes catalanes habían inventado a principios del XVIII. Apellidos como Romaní, Soteras, Guarro, Serra o Romeu abastecieron buena parte del mercado español, de América del Sur y de Filipinas.
Todo partía de La Bassa, la gran balsa del centro del pueblo que aflora de un acuífero subterráneo tres veces más extenso que la ciudad de Barcelona. Sus aguas, canalizadas desde el siglo XVI o XVII por el Rec del Corronaire —que todavía hoy lleva unos 12 millones de litros diarios hasta el río Anoia—, llegaron a mover dieciséis molinos papeleros entre los siglos XVIII y XIX: el Molí Vell, el Molí Gran, el Molino de Cal Munné —el más grande de la comarca, en manos de la familia Munné desde 1918— o el de Cal Titllo, sede de la papelera J. Vilaseca desde 1714 y todavía activa con proyección internacional. El Museo del Molino de Papel, instalado en un edificio documentado desde 1237, mantiene viva esta tradición fabricando papel artesanal por encargo. El molino de Cal Violant, del siglo XVII, perteneció precisamente a la familia Romaní: fue un miembro de esa misma familia quien, dos siglos después, descubriría y daría nombre al Abric Romaní.
El textil llegó más tarde, de la mano de la familia Guasch, instalada en Capellades en 1859 procedente de Reus. La Torre Guasch, edificio señorial neoclásico con jardín, y el conjunto de la antigua Fábrica Guasch —cuatro naves de ladrillo levantadas entre 1879 y 1881, que en 1889 pusieron en marcha sus primeros 29 telares mecánicos— completan el otro gran capítulo industrial del pueblo, el que convive hoy con un almacén de distribución de motos junto a la fábrica histórica.
Iglesias, pazos y una fuente con forma de mujer
La iglesia de Santa María, de estilo neoclásico y gran tamaño, es conocida localmente como la "Catedral de la Noya" por su escala frente al resto del caserío. La iglesia del Pilar, construida en 1801 por la familia Serra, usaba un papel de tanta calidad que llegó a emplearlo el propio Goya. Entre las construcciones civiles destaca la Fuente de la Reina, neoclásica y con forma de mujer de cuyos pechos brotan dos chorros de agua, antiguo punto de encuentro de los papeleros que llevaban sus remesas a toda España; junto a ella, la capilla de Santa Bárbara conserva memoria del pueblo viejo desde el siglo XII. La Casa Bas, del siglo XVII, incorpora en sus bajos parte de la antigua muralla y uno de los portales de entrada a la villa.
Cinco barrios, cinco días de fiesta
Las Festes del Carrer, documentadas desde el siglo XVIII, son la celebración más antigua y popular de Capellades. Durante la semana de Corpus, cada uno de los cinco barrios históricos del pueblo celebra su propio día: el sábado es el turno del Barri de les Bledes, el lunes el del Ruc, el martes el del Gegant —con la pareja de gigantes centenarios Sebastià y Dorotea presidiendo todos los actos—, el miércoles el del Ninot, con los Capgrossos de Capellades, y el jueves cierra la fiesta el Barri de Les Places. La música que acompaña el reparto de los tortells de cada barrio la compuso un músico vasco que la estrenó en 1932, y todavía suena igual casi un siglo después.
Planifica tu Visita a Capellades
Capellades se encuentra junto a la carretera C-15, entre Vilanova i la Geltrú e Igualada, y conecta con Barcelona en tren de FGC por las líneas R6 y R60. El municipio está a 317 metros de altitud, su gentilicio es capelladí y su código INE es el 08044.
La visita obligada combina el Museo del Molino de Papel y el Parque Prehistórico del Abric Romaní, que se puede recorrer con un itinerario pedagógico guiado, con un paseo por La Bassa y el Rec del Corronaire, recientemente restaurado como antiguo lavadero público. Para quien disponga de más tiempo, los Camins del Paper proponen cinco rutas por el paisaje industrial del Anoia, con más de cuarenta molinos papeleros documentados a lo largo de todo el valle, y una subida a la Muntanya de Miramar, de 594 metros, premia con una vista del mar en los días claros.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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