Introducción
Villanueva de Algaidas, en el noreste de la provincia de Málaga, es uno de esos pueblos que nacieron alrededor de un convento: el de Nuestra Señora de la Consolación de las Algaidas, autorizado en 1566 por el primer duque de Osuna. Según el INE tenía 4.084 habitantes en 2025, en un término de 75 km² a 536 metros de altitud, dedicado casi por completo al olivar. El nombre viene del árabe «algaida», que significa bosque o monte espeso, y «Villanueva de los Bosques» sería su traducción literal, un recuerdo de la cubierta forestal que antes ocupaba este territorio y que hoy ha cedido casi todo el terreno al cultivo de la oliva hojiblanca. El municipio, situado prácticamente en el centro geográfico de Andalucía, reúne en un espacio reducido una necrópolis calcolítica, una iglesia excavada en roca de los siglos IX-X y la plaza dedicada al escultor Miguel Ortiz Berrocal, nacido aquí.
Geografía
El pueblo se asienta junto al cerro de la Villeta, entre los 510 y los 580 metros de altitud según el terreno, en un paisaje de lomas suaves de margas y margocalizas que solo se rompe al sur, donde aparecen la sierra de Arcas (948 m) y la sierra de Pedroso (1.024 m), formadas por dolomías y calizas. El olivar ocupa el 81,7 % de la superficie cultivada del municipio, y junto a él conviven cultivos más minoritarios de trigo, cebada, garbanzo, habas, girasol y anís. El clima es continental, con inviernos fríos que pueden bajar hasta los 7 grados bajo cero y veranos calurosos que rondan los 40 °C, con una sequía estival marcada: no llegan a 30 l/m² de lluvia entre junio y septiembre, frente a unos 625 l/m² de media anual y unas 2.700 horas de sol al año. El término limita al este con la provincia de Córdoba y está bien comunicado, a 11 km de la autovía A-45 Málaga-Córdoba y a 10 km de la A-92.
Historia
Mucho antes de que existiera el pueblo actual, la zona ya estaba habitada: la Necrópolis de Alcaide, a 3 km del núcleo urbano, reúne dieciocho tumbas calcolíticas excavadas en roca con corredor y cámara circular, y en el cerro de la Villeta se ha documentado un taller lítico de la misma época, con restos de cerámica y sílex de buena calidad. De época romana se conservan tégulas en el paraje de la Villeta y un herma dionisíaco hallado al demoler una vivienda en la barriada de la Atalaya. El origen directo del municipio actual arranca en 1566, cuando Pedro Téllez-Girón y de la Cueva, primer duque de Osuna, autorizó la fundación del convento de Nuestra Señora de la Consolación de las Algaidas para los padres recoletos de San Francisco de Asís. Alrededor del convento fueron surgiendo siete pequeños núcleos —Rincona, Atalaya, Zamarra, Albaicín, Barranco del Agua, Solana y Parrilla—, según la tradición local tras una plaga de gusano que diezmó los encinares y que un franciscano, fray Juan de Castro, consiguió frenar. Esos núcleos, antes dependientes de Archidona, se emanciparon el 26 de agosto de 1843 por resolución de la Diputación Provincial de Málaga, dando lugar al actual ayuntamiento. En el siglo XIX, el diccionario de Pascual Madoz describía Villanueva de Algaidas como una villa de 80 casas diseminadas, «casi todas ellas chozas», con 844 vecinos y 2.162 almas, dedicada al trigo, la cebada y la cría de ganado lanar.
Patrimonio
El conjunto más singular es la iglesia rupestre, a 1 km del pueblo por la carretera hacia Cuevas Bajas: tallada por completo en roca arenisca entre los siglos IX y X, forma parte del grupo de iglesias eremíticas rurales y se compone de dos cavidades, la mayor con tres naves y un ábside de arco de medio punto, y la menor, de apenas 11 m², que habría servido de celda a algún anacoreta. Junto al antiguo convento se conserva otro conjunto mozárabe de tres estancias excavadas en roca, usadas por los ermitaños que las crónicas franciscanas vinculan a la fundación del cenobio, y cerca de ambos restos cruza el puente del Arroyo Bebedero, de origen bajomedieval, levantado por los propios ermitaños para unir los núcleos de la Atalaya y la Rincona. En pleno centro del pueblo, la plaza dedicada al escultor Miguel Ortiz Berrocal (1933-2006), nacido en Villanueva de Algaidas, exhibe su obra «Torero», donada por el propio artista.
Economía
El olivar domina casi por completo la actividad agraria, con predominio de la variedad hojiblanca y presencia menor de la manzanilla, sobre todo en la barriada de cortijos de Zamarra, que no tiene núcleo de viviendas propiamente dicho sino grandes extensiones de olivar repartidas entre fincas. El regadío es mucho más modesto y se limita a franjas junto al río Genil, en el límite con Villanueva de Tapia, y junto al arroyo de la Moheda, cerca de Archidona, además de pequeñas huertas familiares alrededor del pueblo. El viñedo, antes más extendido, ha quedado reducido a parcelas pequeñas junto al núcleo urbano, con la variedad Pedro Ximénez destinada a vino.
Fiestas
El calendario festivo se reparte entre el pueblo y sus barriadas históricas. El Carnaval de febrero llena varios recintos con concursos de disfraces; el 25 de abril se celebra San Marcos, conocido aquí como el «rey de los charcos», con la costumbre de salir a comer al campo; el 15 de mayo es la romería de San Isidro en la barriada de la Atalaya; el 25 de julio, Santiago Apóstol se festeja en el Albaicín; el primer fin de semana de agosto llega la Feria, de cuatro días, con el día del niño al principio y el día del caballo el sábado, con espectáculos y cintas a caballo; y el 8 de septiembre la Parrilla celebra a la Virgen del Socorro. La Semana Santa tiene su momento más singular el Viernes Santo, cuando procesiona la Soledad junto al Santo Sepulcro: el paso del yacente se monta en completa oscuridad frente a la iglesia, con el pueblo entero alumbrando el cortejo solo con velas. El Jueves Santo salen además la Virgen de los Dolores, con la banda del pueblo, y una Cruz de guía que portan exclusivamente mujeres.
Cuándo ir
La Semana Santa es la cita más singular, por la procesión a oscuras de la Soledad el Viernes Santo, un gesto que no se repite en los pueblos vecinos de la comarca. El primer fin de semana de agosto, con la Feria y su día del caballo, concentra el ambiente más festivo del verano, aunque conviene contar con el calor: las máximas rondan los 40 °C y la sequía estival es severa. Primavera, con San Marcos el 25 de abril y la romería de San Isidro el 15 de mayo, ofrece temperaturas más suaves para recorrer el pueblo y acercarse a la iglesia rupestre. El invierno, con heladas que pueden llegar a los 7 grados bajo cero, es la época menos recomendable para la visita salvo para quien busque el Carnaval de febrero.
Planifica tu visita
El pueblo está a 11 km de la autovía A-45 Málaga-Córdoba y a 10 km de la A-92, lo que facilita llegar tanto desde Málaga capital como desde Antequera o Córdoba. Una visita de medio día permite recorrer el núcleo urbano, la plaza Berrocal con su escultura «Torero» y acercarse en coche hasta la iglesia rupestre, a solo 1 km por la carretera a Cuevas Bajas, y al puente del Arroyo Bebedero, junto a los restos del antiguo convento. Quien quiera completar la visita con historia más antigua puede llegar hasta la Necrópolis de Alcaide, en el límite con Antequera, a unos 3 km del pueblo. Para la gastronomía local merece la pena probar el salmorejo, el ajoblanco y la porra crúa, además de dulces propios como el piñonate, los huesos de santo y los borrachuelos, y el llamado desayuno molinero, con zumo de naranja, café y pan cateto con aceite de oliva de la zona.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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