Villanueva del Trabuco, Málaga

Villanueva del Trabuco. Pueblos de Málaga

📝 Contenido:
  1. Villanueva del Trabuco, el pueblo con forma de arma de fuego que fundó Carlos III
  2. Lo que Cuentan los Censos de Villanueva del Trabuco
  3. Seis Mil Colonos Alemanes y Flamencos para Repoblar Andalucía
  4. ¿Un Trabuco de Verdad o una Leyenda sin Base?
  5. Una Iglesia que Cambió de Advocación
  6. El Especial Trabuco y las Ferias de Ganado Recuperadas
  7. Migas, Porra y Setas de la Sierra
  8. Planifica tu Visita a Villanueva del Trabuco
  9. Otros Pueblos de Málaga

Villanueva del Trabuco, el pueblo con forma de arma de fuego que fundó Carlos III

Villanueva del Trabuco es un municipio del noreste de la provincia de Málaga, conocido sobre todo por sus fiestas patronales y por una curiosidad urbanística poco habitual: a principios del siglo XX, el núcleo urbano tenía literalmente forma de trabuco, el arma de fuego que da nombre al pueblo. A pocos kilómetros de su término nace además el río más caudaloso de la provincia, el Guadalhorce, en una fuente que, a pesar de llamarse popularmente «de los Cien Caños», en realidad tiene 101.

Lo que Cuentan los Censos de Villanueva del Trabuco

La serie de población, con 24 datos en 25 años, muestra un crecimiento sostenido desde los 4.739 habitantes de 2001 hasta los 5.521 de 2025, el mayor dato de toda la serie. El crecimiento no ha sido lineal: el municipio llegó a superar los 5.480 habitantes ya en 2012, retrocedió después hasta algo más de 5.240 a mediados de la década, y ha ido recuperando terreno en los últimos años hasta su máximo actual.

Seis Mil Colonos Alemanes y Flamencos para Repoblar Andalucía

El origen del núcleo actual se remonta al siglo XVIII, cuando Carlos III impulsó la repoblación de tierras despobladas y sin roturar en el entorno de Archidona. Según la tradición histórica, el rey, informado por sus ministros de que estas tierras aptas para la agricultura quedaban abandonadas por estar demasiado alejadas de las zonas habitadas, decidió traer colonos extranjeros: llegaron seis mil colonos católicos alemanes y flamencos, que tras ocupar primero zonas de Sierra Morena se extendieron después por otros puntos de Andalucía, entre ellos esta comarca malagueña que hoy conserva varios pueblos con el nombre de «Villanueva». La separación definitiva respecto a la villa de Archidona se solicitó en 1845 y no se consiguió hasta 1850.

Mucho antes de aquella repoblación dieciochesca, el territorio ya había sido testigo de un episodio de la Reconquista: en abril de 1487, el rey Fernando el Católico salió de la zona de Archidona con sus tropas para la conquista de Vélez-Málaga, dividiéndolas en dos frentes. Uno de ellos, al mando del propio rey, tomó la senda de la Fuente de la Lana; el otro, capitaneado por el marqués de Cádiz, acampó precisamente «en el Trabuco» el 14 de abril de 1487, un episodio recogido en la crónica Los Hechos de Don Rodrigo Ponce de León. Restos arqueológicos todavía más antiguos —terra sigillata, cerámica común, vidrios romanos, dos estatuas romanas (una femenina y otra de Mercurio con caduceo y un cordero a sus pies) y un medallón de bronce de Trajano estudiado por el profesor Rodríguez Oliva— confirman que la zona estuvo poblada ya en época romana, con hallazgos concentrados sobre todo en la colina norte del puente que hoy une Villanueva del Rosario con Villanueva del Trabuco.

¿Un Trabuco de Verdad o una Leyenda sin Base?

Sobre el origen del nombre circula una leyenda sin ningún respaldo documental: la de un ventero que, cansado de ser asaltado en sus viajes a Archidona para abastecerse, decidió comprarse un trabuco (el arma de fuego) del que nunca se separaba, de modo que al verlo llegar los vecinos de Archidona decían «aquí viene el tío del trabuco». El propio relato histórico desmonta la leyenda: el nombre de El Trabuco como paraje ya aparece documentado desde 1478, en mapas y documentos de los siglos XVI, XVII y XVIII, mucho antes de que existiera siquiera el arma de fuego conocida como trabuco-escopeta a la que se refiere la historia popular.

Una Iglesia que Cambió de Advocación

La parroquia de la Puebla del Trabuco se erigió formalmente en 1760, bajo el patronazgo del duque de Osuna, señor de estas tierras, que facilitó las licencias episcopales para instalar sagrario y pila bautismal. El primer templo estuvo consagrado a Santa María Egipciaca; más tarde, la advocación pasaría a la talla dieciochesca de Nuestra Señora de la Soledad, la actual Virgen de los Dolores, patrona del pueblo desde entonces. Ya en 1700, un siglo antes de aquella consagración oficial, el cabildo de Archidona había autorizado cortar madera para repararla porque amenazaba con hundirse, y hay constancia de enterramientos junto a ella desde 1743. El duque de Osuna no se limitó a facilitar las licencias eclesiásticas: obsequió también a la parroquia con ornamentos de plata, capas pluviales de tejidos ricos y el hierro necesario para fabricar las hostias, dotándola de independencia litúrgica frente a Archidona.

El Especial Trabuco y las Ferias de Ganado Recuperadas

Las fiestas patronales en honor a la Virgen de los Dolores se celebran durante seis días en torno al 15 de septiembre, y en los últimos años han cobrado especial relevancia con el llamado «Especial Trabuco», un pasacalles en el que gran parte de los habitantes del pueblo sale disfrazada. La Feria Chica (8, 9 y 10 de junio) y la Feria Grande (24, 25 y 26 de agosto) provienen de una antigua feria de ganado que había desaparecido y que se recuperó en la legislatura 2015-2019. En diciembre se celebra además la matanza tradicional del cerdo, con los hombres encargándose del sacrificio al amanecer y las mujeres de elaborar chorizo, salchichón, morcilla y asadura.

Migas, Porra y Setas de la Sierra

La gastronomía local es amplia y variada, apoyada en el aceite de oliva y la harina típicos de la comarca: el potaje conocido popularmente como «olla», el guisillo de San José, las migas, la porra caliente, los pestiños y los roscos toscos del día de San Marcos conviven con platos de aprovechamiento silvestre como las setas asadas, recogidas en temporada de lluvias, o el ajo blanco, típico del verano.

Planifica tu Visita a Villanueva del Trabuco

El municipio se encuentra a 47 kilómetros de Málaga, en las faldas de las sierras Gorda, de San Jorge y Gibalto, dentro del Sistema Bético. El río Guadalhorce nace muy cerca, en el Puerto de los Alazores, y divide en dos el casco urbano, unido por varios puentes peatonales y para vehículos. Para los aficionados al deporte al aire libre, las sierras que rodean el pueblo ofrecen senderismo, escalada y vuelos en parapente y paramotor, además de la Escuela Ciclista creada en 2022 y los torneos de verano de fútbol 7 del C.D. Trabuco.

La artesanía tradicional del esparto y la madera —con piezas como la pleita, molde para el queso, o la entremija, mesa para elaborarlo— sigue viva en algunos talleres locales. Para quien quiera combinar naturaleza e historia, la Ruta de los Nacimientos permite visitar varios manantiales del Guadalhorce además del propio de los Cien Caños, en un recorrido que resume bien el carácter de un pueblo que mezcla leyenda, repoblación ilustrada y agua en abundancia.

Por último, para quien quiera entender de un vistazo la curiosa historia demográfica del municipio, merece la pena recordar que la población creció de forma notable a partir de 1860 y que, tras un siglo de avance, las décadas de 1970 y 1980 trajeron un descenso considerable, revertido desde los años ochenta en adelante con un crecimiento sostenido que llevó al pueblo a superar los 5.400 habitantes ya en 2010, según las propias cifras del Instituto Nacional de Estadística.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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