Niebla, Huelva

Niebla. Pueblos de Huelva

Introducción

Niebla es un municipio de la provincia de Huelva, en Andalucía, situado a 28 kilómetros de la capital provincial. Según Wikidata y el INE, tiene 4.268 habitantes, una superficie de 225 kilómetros cuadrados y una altitud de 45 metros. Pocos pueblos de su tamaño pueden presumir de un pasado tan largo: aquí estuvo la capital de una cora del califato de Córdoba y, después, el centro de la independiente Taifa de Niebla, cuyo territorio llegó a extenderse mucho más allá del actual término municipal, desde la desembocadura del Guadalquivir hasta el cabo de San Vicente. El nombre del pueblo ha ido cambiando con cada civilización que lo ocupó: Ilípula para los tartesios, Ilipla para los romanos, Elepla para los visigodos, Lebla para los andalusíes y, finalmente, Niebla para los castellanos que la conquistaron en 1262. Hoy su seña de identidad más visible es la muralla almohade que todavía rodea el casco histórico, considerada el recinto amurallado de este tipo mejor conservado y más extenso de Europa.

Geografía

El casco urbano de Niebla se asienta a orillas del río Tinto, que lo bordea por el este y el sur, dentro de la comarca de la Tierra Llana, una planicie de transición entre la costa de Huelva y la comarca minera del Andévalo. El término está cruzado por la carretera que une Sevilla y Huelva y cuenta con acceso directo a la autovía A-49, que conecta ambas ciudades: Huelva queda a 28 kilómetros y Sevilla a 61. El municipio limita con términos como Trigueros, Beas, Villarrasa, Bonares, Lucena del Puerto, Moguer, San Juan del Puerto, Rociana del Condado y La Palma del Condado, en el corazón de la comarca de El Condado.

Historia

La antigüedad de Niebla se remonta a la Edad del Hierro, con restos neolíticos y necrópolis dolménicas en sus alrededores, entre ellas el dolmen de Soto, en el vecino término de Trigueros. Durante la cultura tartésica mantuvo un comercio próspero —de esa época procede un anillo de oro con una figura femenina, posiblemente una diosa— y, gracias a la riqueza minera de la zona y a que el río Tinto era entonces navegable hasta sus puertas, también fue un activo centro de comercio fenicio. En época romana, la ciudad, identificada como Ilipa, se convirtió en nudo de las rutas que unían Onuba (Huelva) con Hispalis (Sevilla) y con las minas de Riotinto, llegó a acuñar su propia moneda y conservó un puente sobre el Tinto que, muy reformado, sigue en pie. Bajo dominio visigodo mantuvo su relevancia como sede episcopal sufragánea de Sevilla. Ocupada por los musulmanes en 713, se convirtió en cora administrativa y, tras la desintegración del califato de Córdoba, en capital de la independiente Taifa de Niebla desde 1023, pasando después por los reinos de Sevilla, los almorávides y los almohades, que la tomaron en 1155 tras un asalto especialmente cruento. En 1234 recuperó su independencia bajo Abenmahfot, cuyo territorio llegó a abarcar desde la desembocadura del Guadalquivir hasta el cabo de San Vicente, incluyendo parte del actual Algarve portugués. En 1262, Alfonso X de Castilla conquistó la ciudad tras un asedio de nueve meses en el que, por primera vez en Occidente, se emplearon rudimentarios cañones de pólvora con fines bélicos; el rey permitió, de forma excepcional, que la población musulmana siguiera residiendo en la ciudad, aunque después le concedió un Fuero Real para forzar su repoblación cristiana. En 1368 Enrique de Trastámara entregó la villa y el título condal a Juan Alonso Pérez de Guzmán, vinculándola para siempre a la casa de Medina Sidonia y abriendo una segunda etapa dorada, con la construcción de las iglesias gótico-mudéjares de Santa María y San Martín y del castillo levantado sobre el antiguo alcázar islámico. En 1508, al negarse el alcaide del castillo a entregarlo a la Corona por mantener obediencia a su duque, las tropas de Fernando el Católico saquearon la ciudad y mataron a buena parte de sus habitantes, episodio conocido como el saqueo de Niebla y que muchos historiadores señalan como el inicio de su larga decadencia. El terremoto de Lisboa de 1755 arruinó buena parte de su patrimonio, dañando conventos, parroquias y el propio castillo de los Guzmanes, y durante la guerra de la Independencia la ciudad fue ocupada por tropas napoleónicas, que la convirtieron en centro militar, resistieron un asedio español en 1811 y, al retirarse en 1812, volaron el castillo. La llegada del ferrocarril de Riotinto en 1875 y de la línea Sevilla-Huelva en 1880 devolvió cierta actividad económica al municipio, hasta el cierre de la línea minera en 1984. En 1982, todo el casco histórico intramuros de Niebla fue declarado Conjunto Histórico-Artístico.

Patrimonio

La muralla almohade, con sus puertas de Sevilla, Embarcadero, Agua, Buey, Agujero y Socorro, sigue siendo la imagen más reconocible de Niebla y uno de los recintos amurallados de origen islámico mejor conservados de toda Europa. En su interior se levanta el castillo de los Guzmanes, del siglo XV y construido sobre un alcázar de origen romano reformado sucesivamente por visigodos, árabes y cristianos, hoy escenario del Festival de Teatro y Danza "Castillo de Niebla", que se celebra sin interrupción desde 1985. La iglesia de San Martín, de los siglos XIII al XV y estilo gótico-mudéjar, custodia la imagen de un Señor Atado a la Columna que nunca procesiona, porque la tradición local sostiene que, si se retirase de su camarín, la torre del templo podría desplomarse. A ella se suman la iglesia de Santa María de la Granada, de los siglos XIII al XVI, y el hospital de Nuestra Señora de los Ángeles, del XVI. De la época romana se conservan tramos de calzada, un acueducto, unas termas y un puente sobre el río Tinto, muy reformado con el paso de los siglos, mientras que la capilla dedicada a los mártires Walabonso y María recuerda a los patronos de la ciudad. A cinco kilómetros del núcleo urbano, la ermita de Nuestra Señora del Pino, de diseño andaluz y del siglo XX, es destino de una de las romerías más importantes del calendario local.

Economía

A diferencia de los municipios de su entorno, donde predomina la agricultura, Niebla depende sobre todo de la industria: cuenta con un polígono industrial, varias fábricas, un centro logístico de transportes y talleres de carpintería metálica, entre los que destaca la fábrica de cemento que funciona desde 1967. La agricultura ocupa hoy a poca gente de forma directa, más centrada la actividad en la manufactura de lo que el campo produce. La artesanía local conserva, sin embargo, oficios singulares, como el taller "La Empleíta", especializado en trabajos con hoja seca de palma, y la construcción tradicional de tamboriles.

Fiestas

El calendario festivo de Niebla arranca en febrero con el Carnaval y con el Tostón de la Virgen del Pino, jornada de convivencia en la aldea de Lavapiés. La Semana Santa es una de las citas más vistosas, con el vía crucis del Cristo de la Buena Muerte recorriendo el entorno de la muralla el Viernes de Dolores, la procesión del Domingo de Ramos entre las iglesias de San Martín y Nuestra Señora de la Granada, la Borriquita, el Nazareno y María Santísima de los Dolores el Miércoles Santo, y el solemne y silencioso Santo Entierro del Viernes Santo, con nazarenos de túnica negra y mujeres de mantilla. La última semana de mayo se celebra la Romería de la Virgen del Pino, y en torno al 7 de junio la fiesta del patrón, el mártir san Walabonso, nacido en la ciudad. El 8 de septiembre llegan las fiestas de Nuestra Señora del Pino, con encierros al mediodía y capeas y bailes en las casetas por la tarde, y el fin de semana del puente de Todos los Santos se celebra la Real Feria "Tosantos", con feria de muestras del Condado, mercado medieval andalusí y recinto ganadero.

Cuándo Ir

La Semana Santa es, probablemente, el momento más intenso para visitar Niebla, con sus procesiones recorriendo el entorno de la muralla almohade. El verano, por su parte, trae el Festival de Teatro y Danza "Castillo de Niebla", que convierte la fortaleza de los Guzmanes en escenario cultural desde 1985. Quien prefiera un ambiente más popular puede optar por las fiestas de Nuestra Señora del Pino, el 8 de septiembre, o por la Real Feria de Tosantos, a principios de noviembre, mientras que la Romería de la Virgen del Pino, a finales de mayo, es la cita más tradicional del calendario religioso local.

Planifica tu Visita

Niebla se encuentra a 28 kilómetros de Huelva y a 61 de Sevilla, con acceso directo desde la autovía A-49. La visita puede empezar recorriendo a pie el perímetro de la muralla almohade y sus puertas, para después entrar al castillo de los Guzmanes y las iglesias de San Martín y Santa María de la Granada, y cruzar el puente romano sobre el río Tinto. Fuera del casco urbano, el municipio ofrece varios parajes naturales de cercanía: Jareta, a 2 kilómetros, con mesas y barbacoas; la Charca de la Balastrera, también a 2 kilómetros, zona protegida donde nidifica la focha cornuda; el pantano de San Walabonso, a 15 kilómetros, donde está permitida la acampada; y el pantano del Tamajoso, a 18 kilómetros, con pinos centenarios y una cascada, ideal para cerrar la jornada con una caminata por el campo del Condado.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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