Iznájar: el pueblo blanco que se asoma al mayor embalse de Andalucía
Iznájar, en el sureste de la provincia de Córdoba y en plena comarca de la Subbética, es un pueblo blanco construido sobre un enorme peñasco que se asoma al embalse de Iznájar, el más grande de toda Andalucía. Hoy reúne 3.676 habitantes (INE 2025) repartidos en 136 km², a 522 metros de altitud, en el límite con las provincias de Granada y Málaga.
Geografía de Iznájar
El casco urbano corona un afloramiento rocoso sobre el río Genil, que a su paso por el municipio forma el gran embalse que lleva su nombre, el de mayor capacidad de toda Andalucía. Visto desde la carretera, Iznájar es el pueblo blanco por excelencia: casas encaladas amontonadas en torno al castillo, con el agua del pantano como telón de fondo en casi cualquier panorámica del municipio.
Además del núcleo principal, la población se reparte en varias aldeas dispersas por el término —Ventorros de Balerma, La Celada, El Higueral, Los Juncares, La Fuente del Conde, El Adelantado, Solerche o La Cruz de la Algaida, entre otras—, una forma de poblamiento diseminado que, a finales del siglo XIX, llegó a concentrar a más de dos tercios de todos los vecinos del municipio fuera del pueblo, en cortijos y casas de campo. Esa dispersión sigue siendo hoy una de las señas de identidad del municipio, con más de la mitad de sus habitantes viviendo todavía en este entorno rural disperso.
Historia de Iznájar
El nombre del pueblo viene del árabe Ḥiṣn Ašar, «castillo alegre». La primera referencia histórica data del siglo IX, cuando Iznájar se sumó a la rebelión de Omar ben Hafsún contra el Emirato de Córdoba: el relato cuenta que, por miedo a represalias, los propios habitantes decapitaron a su gobernador, Fadl ben Salama, y enviaron su cabeza al emir Abdalá I. El castillo que hoy preside el pueblo, de origen árabe, data del siglo VIII.
Tras el Pacto de Jaén de 1246, cuando el rey nazarí Alhamar se declaró vasallo de Fernando III el Santo, Iznájar quedó dentro del Reino de Granada, y no fue conquistada hasta 1431, por Juan II de Castilla. En 1466 se creó en su favor el Vizcondado de Iznájar, otorgado a Diego Fernández de Córdoba y Montemayor, primer conde de Cabra, cuya familia marcó la vida señorial del pueblo durante siglos.
De época mucho más reciente es uno de los hijos más conocidos del municipio: José Montilla Aguilera, nacido en Iznájar, llegaría a presidir la Generalitat de Cataluña entre 2006 y 2010, tras emigrar de niño con su familia como tantos otros cordobeses de la Subbética en los años del éxodo rural hacia Cataluña.
Patrimonio de Iznájar
El castillo de Hisn Ashar, Bien de Interés Cultural y visitable, corona el pueblo junto a la iglesia renacentista de Santiago Apóstol. El barrio alto o «de la Villa» conserva buena parte del recinto amurallado medieval, con lienzos de muralla, la Torre del Reloj, la Torre de San Rafael y el Arco de la Villa, antigua puerta de entrada al recinto. Completan el conjunto el santuario de Nuestra Señora de la Antigua y Piedad, del siglo XVII, la iglesia de San José, la casa señorial de las Columnas del siglo XVIII, el antiguo Pósito —hoy biblioteca— y algunas casas cueva que todavía se conservan en el casco urbano.
En el término hay también restos de asentamientos ibéricos y romanos, especialmente entre la Fuente del Conde y Los Pechos, zona en la que además se conservan cortijos de larga historia, algunos de los cuales se remontan al siglo XVIII. El más relevante de los yacimientos, el llamado cerro de la Pía, en la zona de Cierzos y Cabreras, es un asentamiento romano de notable extensión situado a solo dos kilómetros del pueblo y que, a pesar de su cercanía al núcleo urbano, ha permanecido prácticamente desconocido hasta hace poco. Son, junto al propio castillo, el testimonio más claro de que estas tierras estuvieron habitadas mucho antes de que llegaran los árabes que le dieron su nombre actual.
Economía de Iznájar
El olivar domina por completo el paisaje y la economía del municipio: casi el 70 % del término está dedicado a la agricultura, y de esa superficie cultivada, más del 97 % son olivares. A ese tejido agrario tradicional se ha sumado en las últimas décadas el turismo que genera el embalse, el mayor de Andalucía, frecuentado en los meses cálidos como si fuera una playa de interior; y, de forma menos visible pero constante, la llegada de residentes extranjeros —sobre todo nórdicos— atraídos por la vida tranquila en contacto con el campo y el agua.
La serie de población del INE refleja con claridad el declive demográfico del campo cordobés: Iznájar ha pasado de 4.964 habitantes en 2001 a los 3.676 actuales, una pérdida del 26 % en un cuarto de siglo, con un descenso casi constante año tras año. Solo entre 2022 y 2023 el padrón bajó casi 200 vecinos de golpe, un movimiento que, como ocurre en municipios con bastante población foránea, probablemente responda más a una depuración administrativa del padrón que a una salida real de vecinos en un solo año. Es la misma emigración, por otro lado, la que en los años sesenta vació buena parte de las aldeas del término rumbo a Cataluña y otras zonas industriales de España, un movimiento que marcó durante décadas la vida de familias enteras de la Subbética.
Fiestas de Iznájar
El calendario festivo gira en torno a la devoción por la Virgen de la Antigua y Piedad, patrona del pueblo y con gran arraigo en toda la Subbética, cuya fiesta reúne cada año a los vecinos en torno a su santuario del siglo XVII. A ella se suman la Semana Santa y la fiesta de Los Reyes, que en Iznájar, como en el resto de la comarca, se vive con especial intensidad en las calles del casco antiguo y en las aldeas del término.
Cuándo ir a Iznájar
El verano es la temporada estrella gracias al embalse de Iznájar, que funciona como playa de interior con sus aguas tranquilas rodeadas de olivares: las zonas de baño en sus orillas se llenan en julio y agosto de visitantes que buscan refrescarse lejos de la costa. Para quien prefiera centrarse en el patrimonio del barrio de la Villa y el castillo, la primavera —coincidiendo con la Semana Santa— ofrece temperaturas más suaves y un pueblo en plena actividad festiva, mientras que el otoño deja ver los olivares cargados de aceituna antes de la recolección.
Planifica tu visita a Iznájar
Desde el castillo de Hisn Ashar se domina de un vistazo el embalse y las aldeas dispersas por el término; conviene bajar después hasta el barrio de la Villa para recorrer sus murallas, la Torre del Reloj y el Arco de entrada, y cerrar la visita en el santuario de la Virgen de la Antigua. Iznájar está a unos 110 kilómetros de la capital de provincia, Córdoba, y su web municipal, iznajar.es, atiende cualquier consulta práctica.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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