Benamejí, Córdoba

Benamejí. Pueblos de Córdoba

Introducción

Benamejí es un municipio de la provincia de Córdoba, en plena Subbética cordobesa, a orillas del río Genil. Según los últimos datos de Wikidata y el INE, cuenta con 4.895 habitantes en un término de 53,35 kilómetros cuadrados, a 497 metros de altitud y a unos 92 kilómetros de la capital provincial. Sus vecinos se conocen como benamejicenses. El pueblo llegó a su máximo de la serie reciente en 2010, con 5.184 habitantes, y desde entonces ha perdido alrededor de un 6 por ciento de su población, una tendencia suave que comparte con buena parte de los municipios del interior cordobés. Lo que distingue a Benamejí de otros pueblos vecinos es su origen como fundación de nueva planta del siglo XVI, levantada sobre un asentamiento musulmán previo, y un puente renacentista que todavía cruza el Genil, obra atribuida a Hernán Ruiz II. Entre el castillo que domina el cerro, la vega fértil del río y un casco trazado de una sola vez por encargo señorial, Benamejí conserva una identidad poco habitual: la de un pueblo que sabe exactamente cuándo y por quién fue "refundado".

Geografía

El municipio se asienta en la Subbética cordobesa, la comarca de sierras calizas que separa la campiña del Genil de las estribaciones de las sierras de Málaga y Granada. El río Genil atraviesa el término y ha condicionado históricamente tanto el emplazamiento del núcleo urbano como su economía agrícola, al regar una vega estrecha pero productiva entre los relieves de la Subbética. El pueblo se alza a 497 metros sobre el nivel del mar, en un paisaje de lomas y cerros calizos salpicados de olivar, con el cerro del Castillo como punto dominante donde se asentó la primitiva fortaleza. La superficie municipal, de 53,35 kilómetros cuadrados, da una densidad de unos 92 habitantes por kilómetro cuadrado, cifra que revela un territorio todavía predominantemente rural y agrícola. La posición de Benamejí, a 92 kilómetros de Córdoba capital y cercana a Lucena, Encinas Reales y Palenciana, lo situó históricamente en la ruta que unía Córdoba con Antequera y Málaga a través del valle del Genil, un corredor natural que explica buena parte de los episodios históricos del municipio, desde las conquistas medievales hasta el paso de comitivas reales.

Historia

Los primeros rastros de ocupación en el término se remontan a la Prehistoria, con sepulturas calcolíticas localizadas en el Cortijo Poyato, y continúan en época ibérica con yacimientos en el cerro del Castillo, hallazgos en el cerro Barrero vinculados a un alfar en El Tejar y una estela funeraria en la Dehesa Encina el Cuervo. El nombre y la fisonomía del pueblo, sin embargo, arrancan en el siglo IX, cuando el emir Abd Allah levantó en ese mismo cerro una fortaleza conocida como Banu Bashir, germen de lo que hoy se llama castillo de Gómez Arias o castillo de Benamejí, reforzada después por Abd ar Rahman III. La plaza cambió de manos durante la Reconquista: Fernando III la tomó en 1240 y Alfonso X la donó en 1254 a la Orden de Santiago; tras sucesivos cambios de señorío, quedó definitivamente en poder de las tropas de Pedro I de Castilla en 1361. Su cercanía a la frontera con el reino nazarí mantuvo al pueblo en una posición inestable hasta que la conquista cristiana de Antequera en 1410 alejó el peligro. El episodio que marca de verdad la Benamejí actual llegó en 1549: el Papa Clemente VII había autorizado a Carlos I a vender bienes de las órdenes militares, y así Benamejí fue adquirida por el regidor burgalés Diego de Bernuy por 19.965.000 maravedíes. Bernuy decidió refundar el pueblo de nueva planta, otorgó Carta Puebla, repartió tierras entre los nuevos vecinos y fijó las normas de organización de la villa; de aquellos años data también el puente renacentista sobre el Genil, atribuido al arquitecto Hernán Ruiz II. Dos siglos más tarde, en 1730, Benamejí vivió un episodio singular: camino de Sevilla, Felipe V y su corte pasaron por el pueblo los días 7 y 8 de junio, pernoctando en el palacio del marqués, mientras el corregidor Antonio José Gabaldán había tenido que reclamar a Lucena trescientas fanegas de harina y mano de obra para componer los caminos de acceso. Durante la guerra de la Independencia, el entorno del puente sobre el Genil se convirtió en escenario de guerrillas: las partidas de Juan de Campos y Pedro Alcalde hostigaron a las tropas francesas desde Benamejí, y el 2 de junio de 1811 Pedro Alcalde llegó a reunir cerca de mil doscientos hombres para atacar a las fuerzas del mayor Robin cerca del pueblo, en un combate con trescientas bajas.

Patrimonio

El monumento más citado de Benamejí es el puente renacentista sobre el Genil, vinculado a la refundación del pueblo en el siglo XVI y a la escuela de Hernán Ruiz II. En el casco urbano destaca la parroquia de la Inmaculada Concepción, de estilo barroco y principal referencia religiosa del municipio, junto a la ermita de San Sebastián, del siglo XVIII, el santuario de la Virgen de Gracia y la capilla del Santísimo Cristo de la Buena Muerte. De la etapa conventual queda la portada del antiguo convento de los Remedios, también del XVIII. La casa consistorial ocupa el solar donde se alzaba el antiguo palacio ducal, derribado en 1973; en su construcción se reaprovecharon las columnas de mármol rosado del patio palaciego y los escudos heráldicos del edificio desaparecido, un detalle que conecta el ayuntamiento actual con la memoria señorial del pueblo. El museo Duquesa de Benamejí recoge parte de ese legado histórico y artístico. A las afueras, en el cerro que dio origen al núcleo, se conservan restos del castillo medieval de origen califal, y en el término existe además la llamada Cueva de la Silera. Este conjunto —fortaleza en ruinas, puente renacentista y templos barrocos— resume las dos grandes etapas de la historia local: la frontera andalusí y cristiana, y la refundación señorial del siglo XVI.

Economía

La base económica de Benamejí sigue siendo agrícola, apoyada en el aprovechamiento de la vega del Genil y de las laderas de la Subbética. El término es predominantemente de cultivo arbóreo, principalmente olivar, que ocupa la inmensa mayoría de la superficie agraria útil del municipio, muy por delante de las tierras de labor y los pastos permanentes; esta especialización olivarera es habitual en la Subbética cordobesa y explica el paisaje de bancales y laderas plantadas que rodea al pueblo. La ganadería ovina y caprina, de carácter extensivo y modesta en número de cabezas, complementa la actividad agraria aprovechando los pastos de monte bajo. El comercio y los servicios de proximidad dan empleo al resto de la población activa, sin que exista una industria propia de peso. Buena parte de los jornales agrícolas se concentran en la campaña de recolección de la aceituna, que marca el ritmo económico del otoño e invierno. La cercanía a Lucena, núcleo industrial y comercial de referencia en la Subbética, ofrece a los vecinos un mercado de trabajo complementario al que no podría dar el propio municipio.

Fiestas

El calendario festivo de Benamejí gira en buena medida alrededor de sus referentes religiosos más antiguos: la devoción a la Virgen de Gracia, con santuario propio en el municipio, y al Santísimo Cristo de la Buena Muerte, venerado en su capilla. La fiesta del Corpus Christi tiene además un eco histórico particular, pues las crónicas de la visita de Felipe V en 1730 recogen que la comitiva real permaneció en el pueblo precisamente el día del Corpus, asistiendo probablemente a su misa y procesión tras pernoctar en el palacio del marqués. La Semana Santa mantiene en Benamejí el carácter de fiesta mayor compartido por toda la comarca cordobesa, con procesiones que recorren el entramado de calles trazado en la refundación del siglo XVI. A estas celebraciones religiosas se suman las ferias y verbenas de verano, habituales en los pueblos de la Subbética, que aprovechan el descanso del calendario agrícola entre la recolección de cereales y el inicio de la campaña olivarera para concentrar el programa de festejos populares.

Cuándo Ir

La primavera, entre marzo y mayo, es la época más agradecida: temperaturas suaves, olivar verde tras las lluvias invernales y Semana Santa con procesiones por el casco histórico. El verano cordobés, con máximas que superan los 35 grados en julio y agosto, aconseja concentrar las visitas en la mañana o el atardecer, dejando para la noche ferias y verbenas. El otoño trae temperaturas moderadas, ideales para recorrer el puente renacentista y el entorno del castillo. El invierno, suave pero con noches frías, coincide con la recolección de la aceituna, que da al paisaje un movimiento constante de maquinaria agrícola.

Planifica tu Visita

Benamejí se encuentra a unos 92 kilómetros de Córdoba capital y muy cerca de Lucena, lo que permite combinar la visita con otros municipios de la Subbética cordobesa como Palenciana o Encinas Reales. El acceso se realiza por carretera, integrado en la red que históricamente unía Córdoba con Antequera y Málaga a través del valle del Genil, la misma ruta que siguió la comitiva de Felipe V en 1730. Una visita de medio día permite recorrer el puente renacentista, subir al cerro con los restos del castillo califal, visitar la parroquia de la Inmaculada Concepción y el santuario de la Virgen de Gracia, y acercarse al museo Duquesa de Benamejí. Quien busque alojamiento más amplio puede apoyarse en Lucena mientras reserva Benamejí para una excursión centrada en patrimonio e historia local. La gastronomía de la Subbética, con el aceite de oliva del término como protagonista, es un buen cierre para la jornada.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

Otros Pueblos de Córdoba

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Benamejí. Pueblos de Córdoba puedes visitar la categoría Córdoba.

Subir