- Bujalance: la fortaleza de la culebra en la campiña de Córdoba
- Lo que Cuentan los Censos de Bujalance
- De Abderramán III a la ciudad que se independizó de Córdoba
- El Alcázar de las tres torres y las iglesias que ocultan una mezquita
- El olivar, las almazaras y una avutarda en peligro
- Fiestas y una cocina que no se parece a ninguna otra
- Cuándo Ir a Bujalance
- Planifica tu Visita a Bujalance
- Otros Pueblos de Córdoba
Bujalance: la fortaleza de la culebra en la campiña de Córdoba
Bujalance tiene 7.065 habitantes (INE 2025) y un nombre que viene directamente del árabe: Burŷ al-Hanašh, "fortaleza de la culebra". Cabeza histórica de partido judicial en el Alto Guadalquivir, su casco antiguo entero está declarado conjunto histórico-artístico desde 1983, y su campiña, dedicada en más del 90 % al olivar, acoge una de las mayores concentraciones de almazaras de España.
Lo que Cuentan los Censos de Bujalance
La serie de población de Bujalance, 25 años seguidos de 2001 a 2025, cuenta una historia de descenso sostenido poco habitual entre los pueblos de su tamaño. El primer dato, el de 2001, es también el más alto de toda la serie: 8.088 habitantes. Desde entonces el municipio no ha dejado de perder población, con la única excepción de un repunte leve entre 2008 y 2011, hasta los 7.065 habitantes de 2025: una caída del 13 % en un cuarto de siglo. No hay ningún escalón brusco de un año a otro que apunte a una causa puntual: es una despoblación lenta y constante, del tipo que afecta a buena parte de la campiña cordobesa.
De Abderramán III a la ciudad que se independizó de Córdoba
El origen documentado de Bujalance es musulmán: en el año 935, por orden de Abderramán III, se construyó el castillo Burŷ al-Hanašh ("Torre de la Culebra") para vigilar los caminos hacia Qurtuba, y a su alrededor creció el núcleo urbano. Según el geógrafo oriental al-Muqaddasi, era uno de los trece distritos (rustaq) de Córdoba, con "muchas tierras de sembradura" y una mezquita junto al alcázar. De ese nombre y de las siete torres que tuvo la fortaleza proceden tanto el topónimo actual como el escudo del municipio.
Bujalance pasó buena parte de su historia bajo señorío de Córdoba, hasta que en 1578 consiguió una cédula real que le permitía, a cambio de 40.000 ducados, nombrar a sus propios regidores. En 1594 compró directamente su independencia de Córdoba por 80.000 ducados, y en 1630 Felipe IV le concedió el título de ciudad. Los siglos XVII y XVIII fueron de esplendor económico gracias a una floreciente industria de paños, de la que aún quedan nombres de calles como recuerdo.
El siglo XX trajo un capítulo mucho más convulso. Durante la Segunda República, Bujalance fue uno de los bastiones anarquistas de la provincia de Córdoba, hasta el punto de que el semanario madrileño La Estampa la llamó "meca del anarquismo". En diciembre de 1933 se produjo un levantamiento revolucionario duramente sofocado por la Guardia Civil, con más de doscientos detenidos. El golpe de Estado de 1936 triunfó aquí más tarde que en otros pueblos de la zona, y tras la ofensiva franquista de diciembre de ese año hubo una dura represión sobre los vecinos leales a la República. Pese a ello, Bujalance fue cuna de uno de los grupos guerrilleros más conocidos de Sierra Morena en la posguerra, el de "los Jubiles".
El Alcázar de las tres torres y las iglesias que ocultan una mezquita
El monumento más importante de Bujalance es su Alcázar, construido en el mismo año 935 y ejemplo de arquitectura militar musulmana de Al-Ándalus: una planta rectangular de 59 por 51 metros que llegó a tener siete torres, de las que hoy se conservan tres -la de la Mazmorra, la del Malvavisco y la de las Palomas-. Se reformó en 1512 con fondos pagados por la reina Juana I de Castilla, y desde 1963 es Monumento Histórico Artístico; su patio de armas acoge hoy el festival de teatro, música y danza "Noches en la Alcazaba" y una Cena Andalusí en los meses de verano.
La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción se levanta sobre el solar de la antigua mezquita mayor, y su mihrab ocupaba lo que hoy es la puerta de acceso junto al altar mayor; sus bóvedas góticas se atribuyen a los Hernán Ruiz, la saga de arquitectos cordobeses. La parroquia de San Francisco, considerada una joya del barroco andaluz, data de 1530, fue incendiada en 1936 y reconstruida en 1952, y conserva una torre barroca de ladrillo de 33 metros. Completan el conjunto monumental la Casa Consistorial, construida en 1680 bajo Carlos II, con un balcón corrido de 18 metros que enlaza con la parroquia, y la Plaza Mayor o de los Naranjos, restaurada en 2006 recuperando el aspecto que tenía en los años veinte. Medio centenar de casas señoriales con escudos de piedra en la fachada, construidas sobre todo en los siglos XVII y XVIII, completan un casco histórico que no en vano está protegido en su totalidad.
El olivar, las almazaras y una avutarda en peligro
La campiña de Bujalance vive del olivar, que ocupa más del 90 % de la superficie cultivada, seguido a mucha distancia por el trigo, el algodón y el girasol. La industria agroalimentaria ligada al aceite -almazaras e industria calderera auxiliar- es la base económica del municipio, que se ha llegado a describir como la ciudad con mayor número de almazaras del mundo; su aceite está llamado a entrar en la futura Denominación de Origen del Medio Guadalquivir. Pese a la intensidad del cultivo, el término conserva algún refugio de biodiversidad notable: el arroyo de la Zarzuela es la única muestra que queda del bosque mediterráneo original de la campiña, y Bujalance alberga una de las colonias de avutarda -ave esteparia en peligro de extinción- más importantes de Andalucía, objeto de un plan de conservación del CSIC y la Junta de Andalucía.
Fiestas y una cocina que no se parece a ninguna otra
El calendario festivo de Bujalance gira en torno a dos grandes citas. La Semana Santa, declarada de Interés Turístico Nacional de Andalucía, se completa al sábado siguiente con la "Semana Santa Chiquita", en la que los niños del pueblo procesionan pasos en miniatura. Y el 15 de mayo, la romería de San Isidro Labrador -patrón del pueblo- lleva a los romeros hasta la finca del Buitrón, donde se elige a la Romera Mayor. El 8 de diciembre, día de la Inmaculada del Voto, patrona de la ciudad, el alcalde renueva un voto que se remonta a 1679, en agradecimiento por el fin de una epidemia de peste.
La gastronomía local tiene nombre propio en casi cada plato: las patatas rellenas de Bujalance, los cholondros -lomo de cerdo en salsa de almendras-, el "joyo" -pan con aceite y aceitunas, habas o bacalao- y el cocido bujalanceño conviven con una repostería de raíz andalusí, como los cuajados y almendrados de Bujalance. El 1 de mayo, la Fiesta del Joyo con Bacalao reparte de forma gratuita este plato humilde que resume mejor que ningún otro la cocina del pueblo.
Cuándo Ir a Bujalance
La Semana Santa y la romería de San Isidro en mayo son, con diferencia, las citas de mayor animación. Quien prefiera ver el Alcázar con otro ambiente puede planear la visita en torno a las Noches en la Alcazaba, en verano, cuando el patio de armas se llena de teatro, música y la Cena Andalusí.
Planifica tu Visita a Bujalance
El municipio ocupa 124,82 km² a una altitud de 357 metros, sobre los cerros de Jesús, San Benito y Santiago, a 42 kilómetros de la capital cordobesa. Además del núcleo principal, el término incluye la pedanía de Morente, con un centenar de vecinos. La información municipal está disponible en bujalance.es. Entre un alcázar de hace mil años, un casco histórico protegido en bloque y una cocina que nadie más cocina igual, Bujalance demuestra que el tamaño de un pueblo no dice nada de la cantidad de historia que puede guardar.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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