Manresa

Manresa. Pueblos de Barcelona

📝 Contenido:
  1. Manresa: la Ciudad Donde se Midieron −21,5 °C a Sesenta Kilómetros de Barcelona
  2. Lo que Cuentan los Censos de Manresa
  3. El Privilegio de Odón: el Año en que Aparece el Nombre
  4. La Acequia, la Excomunión y la Luz
  5. Fábricas y Conventos
  6. Cuándo Ir a Manresa
  7. Planifica tu Visita a Manresa
  8. Otros Pueblos de Barcelona

Manresa: la Ciudad Donde se Midieron −21,5 °C a Sesenta Kilómetros de Barcelona

El 8 de enero de 1985 los termómetros de Manresa marcaron −21,5 °C. No es una estación de montaña: es la capital del Bages y de la Cataluña Central, una ciudad de 80.974 habitantes situada a 238 metros de altitud y a 65 kilómetros al norte de Barcelona. Ese registro resume bien el carácter de un lugar que marca la frontera entre el área industrial del entorno barcelonés y la Cataluña rural del norte, y que lleva documentado con ese nombre desde el año 889.

Lo que Cuentan los Censos de Manresa

La serie de población de Manresa arranca en 1717, cuando se le contaron 5.669 habitantes. Los 80.974 de 2025 suponen haber multiplicado esa cifra por más de catorce en tres siglos. Pero lo interesante de esta serie no es el crecimiento, sino sus interrupciones: Manresa ha perdido población en tres momentos distintos y bien identificables.

El primero es el arranque del siglo XX. De 23.252 habitantes en 1900 la ciudad bajó a 22.036 en 1910: 1.216 vecinos menos en una década, justo cuando casi todas las ciudades industriales catalanas crecían.

El segundo es más largo y más profundo. Tras el pico industrial de 1981, con 67.014 habitantes, la ciudad encadenó veinte años de descenso: 65.280 en 1986, 66.879 en 1991 y un suelo de 63.929 en 2001. En total, 3.085 personas menos respecto a 1981, en plena reconversión de la industria textil y química que había sostenido la ciudad.

Entre medias está el gran salto, el mismo que vivió todo el cinturón industrial: de 40.452 habitantes en 1950 a 65.469 en 1975, es decir, 25.017 personas en veinticinco años. Los quinquenios más intensos fueron los de 1955-1960 (de 45.843 a 52.216) y 1970-1975 (de 57.846 a 65.469).

Desde 2001 la recuperación ha sido constante, con un bache entre 2013 y 2016. Los 80.974 habitantes de 2025 son el máximo de toda la serie y suponen 17.045 vecinos más que en 2001, un 27 % en veinticuatro años. Los tres últimos padrones han sido los más fuertes: 78.877 en 2023, 80.201 en 2024 y los 80.974 actuales.

El Privilegio de Odón: el Año en que Aparece el Nombre

La historia medieval de Manresa es una sucesión de destrucciones. Los árabes abandonaron el lugar en 785 y quedó en tierra de nadie; los cristianos lo ocuparon en 796, integrándolo en la Marca Hispánica; en 827 fue arrasada durante la revuelta de Aysun, un noble godo que se levantó contra el dominio franco con apoyo árabe —el único intento de oposición de la población goda indígena al nuevo poder—; y en 841 o 842 los árabes volvieron a destruirla. Hacia el año 1000 sufrió otra destrucción más.

La reconquista definitiva llegó a finales del siglo IX de la mano de Wifredo el Velloso, que restauró el obispado de Vic. Y de ese momento procede el documento fundacional del topónimo: el obispo Gotmar solicitó al rey de Francia Odón I derechos y lugar para sus iglesias, y el rey firmó la concesión el 24 de junio de 889 en Orleans. En ese texto, conocido como el privilegio de Odón, aparece por primera vez el nombre de Manresa.

Hay rastros mucho más antiguos: en el bosque de las Marcetes, en el barrio rural de Viladordis, se han hallado fosas sepulcrales, cerámica e industrias líticas que acreditan población neolítica de hace unos cuatro mil años.

La Acequia, la Excomunión y la Luz

La fiesta mayor de invierno de Manresa se llama Fiesta de la Luz, se celebra el 21 de febrero y conmemora un episodio que explica de paso la infraestructura más importante de la ciudad medieval.

Manresa está junto al Cardener, pero bebe del Llobregat: el agua se recoge a su paso por Balsareny y se transporta hasta la ciudad por una acequia que termina en el parc de l'Agulla. Aquella obra provocó un conflicto que terminó con los manresanos excomulgados. Según la tradición, una luz llegada desde Montserrat permitió que el obispo de Vic levantase la excomunión, y de ahí nace la fiesta que la ciudad sigue celebrando siglos después.

El relieve urbano lo marcan varios cerros dentro de la propia ciudad —Puigcardener, Puigmercadal, Puigterrà, Puigberenguer y el Tossal dels Cigalons— y, alrededor, elevaciones modestas como Collbaix (544 m), Bufalvent (387 m) y Montlleó (361 m). Sobre el Puigcardener se alza la colegiata gótica conocida como La Seu, y a sus pies los puentes sobre el Cardener completan una de las estampas medievales más reconocibles de Cataluña.

Fábricas y Conventos

Josep Pla escribió de esta ciudad que en ella «las fábricas se confunden con los conventos», y la frase sigue describiendo bien su doble herencia. Por un lado, la cueva de San Ignacio, donde Ignacio de Loyola pasó su temporada manresana, y las iglesias barrocas. Por otro, la tradición industrial: textil, química y maquinaria, que en las últimas décadas ha ido cediendo el paso al comercio. La ciudad organiza su patrimonio precisamente en rutas temáticas: la medieval, la barroca, la modernista y la industrial.

El sector primario no ha desaparecido del todo: el regadío que aprovecha la histórica acequia produce verduras, legumbres, fruta, cereales, maíz, patatas y forraje, y en el secano dominan cereales y forraje, con ganadería porcina y bovina. Pero lo que sostiene hoy la economía es el sector terciario, apoyado en la condición de Manresa como nudo radial de comunicaciones entre el eje del Llobregat y el transversal, es decir, entre la montaña y el mar y entre las llanuras interiores del Urgel y la Segarra y las comarcas orientales.

Hay un episodio bélico que los manresanos no han olvidado: en junio de 1808, durante la guerra de la Independencia, el somatén de Manresa venció a las tropas francesas cerca de El Bruc. Los franceses, ya en retirada, quemaron y derribaron gran parte de la ciudad, y los vecinos la reconstruyeron después con los escombros de lo que habían derribado.

Cuándo Ir a Manresa

El clima es mediterráneo de media montaña, con escasa lluvia y una oscilación térmica anual notable, de unos 19 °C entre invierno y verano. Los inviernos traen escarchas y nieblas; los veranos, valores que rondan los 35-38 °C en junio, julio y agosto, los tres meses secos. La precipitación media registrada entre 1936 y 1984 fue de 604,6 milímetros, repartidos en unos 94 días al año, con dos máximos muy parecidos en primavera y otoño. Y las mínimas históricas son de récord: además de los −21,5 °C de 1985, están los −19 °C del 28 de diciembre de 1962 y los −14 °C del 1 de febrero de 1947.

El calendario festivo es denso y muy ferial:

  • 21 de febrero, Fiesta de la Luz: la fiesta mayor de invierno.
  • Feria de L'Aixada, el fin de semana siguiente: feria medieval que recrea en el casco antiguo la vida del siglo XIV, con luchas medievales, cetrería y paradas de artesanos.
  • Semana Santa, con procesión.
  • Último domingo y lunes de agosto: la fiesta mayor.
  • Penúltimo fin de semana de mayo: feria de l'Expobages i Ascensió.
  • Noviembre: Feria Mediterrània y feria de Sant Andreu el último fin de semana.
  • 13 de diciembre: feria de Santa Llúcia.

Si el interés es deportivo, hay una cita fija: el Bàsquet Manresa, fundado en 1931, juega en la liga ACB —que ganó en la temporada 1997/1998— en el pabellón del Nou Congost, con capacidad para 5.000 espectadores. El baloncesto es el deporte de la ciudad y el ambiente del Congost es parte del atractivo.

Planifica tu Visita a Manresa

  • Provincia: Barcelona (capital de la comarca del Bages)
  • Población: 80.974 habitantes (padrón de 2025), la mayor de la Cataluña Central
  • Superficie: 41,6 km²
  • Altitud: 238 metros
  • Densidad: 1.946 habitantes por km²
  • Coordenadas: 41,7264 N, 1,8292 E
  • Gentilicio: manresano
  • Código INE: 08113
  • Distancia a Barcelona: 65 kilómetros
  • Ayuntamiento: manresa.cat

La visita corta es la ruta medieval: la colegiata de La Seu sobre el Puigcardener, los puentes sobre el Cardener y el casco antiguo con sus cerros. La visita larga añade la cueva de San Ignacio, el Museo Comarcal y las rutas barroca, modernista e industrial, que cuentan la otra Manresa, la de las fábricas. En invierno conviene abrigarse más de lo que la cercanía a Barcelona sugiere: aquí hiela de verdad.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata, serie desde 1717.

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