Mediona es un municipio de la provincia de Barcelona, situado en la comarca del Alto Panadés, dentro de la comunidad autónoma de Cataluña. Con una población de 2.658 habitantes, el término es uno de los más extensos de toda la comarca, con casi 47,5 kilómetros cuadrados de superficie, lo que le otorga una densidad de población muy baja para los estándares catalanes. Su capital municipal es la localidad de Sant Joan de Mediona.
Geografía
El término de Mediona limita al norte con varios municipios de la comarca vecina del Anoia —Orpí, Carme y la Torre de Claramunt—, al este con Cabrera d'Anoia, al sudeste con los ya penedesencos Sant Pere de Riudebitlles y Sant Quintí de Mediona, y al sur con Font-rubí. El relieve está definido por dos cadenas montañosas casi paralelas, integradas dentro del Sistema Prelitoral catalán, que confieren al municipio un paisaje de colinas y pequeños valles característico del interior del Penedés.
Además de la capital, Sant Joan de Mediona, el municipio integra varios núcleos de población dispersos por el extenso término, entre ellos el pueblo de Sant Pere Sacarrera, el vecindario de les Cases Noves de Can Pardo y la masía de la Quadra d'Agulladolç, junto con otras urbanizaciones y barrios como Can Paixano, Can Verdaguer o Sant Elies. La comunicación con el resto de la comarca se realiza a través de una carretera local que conecta con la vía comarcal que une Vilafranca del Penedés con Igualada.
Historia
La historia de Mediona está marcada por su castillo, que ya aparece documentado en el año 1011 como posesión de la familia noble del mismo nombre, que a su vez formaba parte del condado de Barcelona. El linaje de los Mediona mantuvo la posesión de la fortaleza hasta mediados del siglo XIII, momento en que pasó a manos de la familia Barberà. La propiedad del castillo y sus tierras volvió a cambiar de manos en 1616, cuando Guillem de Barberà se lo vendió a Joan Ferrer, un comerciante de Sant Pere de Riudebitlles, y en 1632 el dominio pasó a integrarse dentro del ducado de Cardona, uno de los grandes señoríos de la Cataluña moderna.
Patrimonio
El castillo de Mediona está reconocido como bien de interés cultural por la Generalidad de Cataluña. Situado en la cima de una montaña, originalmente estaba formado por varios recintos defensivos, de los que hoy se conserva una torre de base cuadrada del siglo XV, de tres plantas de altura y comunicada en su interior por una escalera de caracol, además de los cimientos visibles de una antigua torre de base circular. Junto a la fortaleza se encuentra la iglesia del castillo, cuya construcción se inició ya en el siglo XII: presenta una única nave cubierta con bóveda apuntada y un ábside poligonal cuya cubierta, de bóveda de nervadura, se añadió en el siglo XIV. En el siglo XVIII se incorporó además una capilla de estilo neoclásico. El templo sufrió daños en 1936 y fue restaurado por completo en 1940, recuperando su aspecto original.
La parroquia de Sant Joan de Mediona, dedicada a Sant Joan de Conilles, es otro de los grandes referentes patrimoniales del municipio. Se trata de un edificio de base románica documentado ya en 1299, que a pesar de haber sufrido diversas modificaciones a lo largo de los siglos conserva todavía vestigios de su etapa original, entre ellos varios capiteles románicos visibles en su interior. A este conjunto se suma la iglesia de Sant Pere Sacarrera, citada en documentos que se remontan al año 1030, también de nave única y cubierta con tejado, cuyo ábside semicircular luce una decoración de arquerías y bandas de estilo lombardo, una de las manifestaciones más tempranas del románico en la comarca.
Economía
La actividad económica tradicional de Mediona ha girado en torno a la agricultura, con el cultivo de cereales como principal aprovechamiento del extenso término municipal, mientras que la ganadería ha tenido siempre una importancia mucho más limitada. Junto a esta base agraria, el municipio cuenta con un par de pequeñas fábricas que han dado trabajo a buena parte de la población local a lo largo del siglo XX: una de ellas dedicada al sector textil y otra a la manipulación de papel.
Los datos más recientes del censo de población confirman que hoy en día el sector servicios es ya el que concentra la mayor parte del empleo, con cerca de un 69% de los ocupados, seguido de la industria, que mantiene un peso notable con algo más del 20%, mientras que la construcción y la agricultura ocupan proporciones mucho más reducidas. La tasa de actividad del municipio ronda el 57% de la población en edad de trabajar, y el nivel formativo de sus habitantes ha mejorado de forma notable en los últimos años: algo más de un tercio de la población adulta cuenta ya con estudios superiores. El municipio dispone también de numerosas urbanizaciones residenciales repartidas por su territorio y de su propia emisora de radio local, un servicio poco habitual en municipios de tamaño similar.
Fiestas y tradiciones
Cada núcleo de población de Mediona mantiene su propia fiesta mayor repartida a lo largo del calendario. Sant Joan de Mediona, la capital municipal, celebra la suya durante el último fin de semana de julio, mientras que el resto de localidades del municipio la celebran generalmente en agosto, con la excepción de les Cases Noves, que adelanta su fiesta mayor al mes de mayo. El municipio cuenta además con un club deportivo de arraigo histórico, el CF Mediona, fundado en 1929, que en los últimos años ha vuelto a abrir sus puertas tras una remodelación de sus instalaciones deportivas, dando continuidad a una de las entidades sociales más antiguas del pueblo.
Demografía
La serie de población de Mediona, que se remonta hasta el año 1717, muestra una de las trayectorias demográficas más accidentadas de todo el Alto Panadés. El municipio contaba entonces con apenas 471 habitantes, y tras un periodo de altibajos en el siglo XVIII alcanzó una primera etapa de crecimiento sostenido durante el XIX y comienzos del XX, llegando a superar los 1.800 habitantes en 1920 y 1930. A partir de mediados del siglo XX, sin embargo, Mediona entró en un largo y profundo proceso de despoblación, característico de buena parte de la Cataluña rural de interior, que llevó al municipio a perder más de la mitad de sus habitantes: de los 1.586 vecinos de 1950 se pasó a un mínimo histórico de 971 habitantes en 1981, la cifra más baja de toda la serie disponible.
A partir de ese momento la tendencia se invirtió por completo. Durante las décadas de 1990 y 2000, el municipio inició una recuperación demográfica extraordinaria, pasando de 1.049 habitantes en 1991 a 2.363 habitantes en 2010, un crecimiento que más que duplicó la población en apenas veinte años. Tras una fase de ligera estabilización e incluso leve descenso entre 2011 y 2017, Mediona volvió a crecer de forma sostenida desde finales de esa década, hasta alcanzar los 2.658 habitantes registrados en 2025, la cifra más alta de toda su historia documentada. Este patrón de recuperación demográfica, ligado probablemente a la llegada de nuevos residentes atraídos por la tranquilidad del entorno rural y la proximidad relativa a los núcleos urbanos del Penedés y del área de Barcelona, sitúa a Mediona entre los municipios del interior catalán que mejor han revertido la despoblación del siglo XX.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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