Santa Marta

Santa Marta. Pueblos de Badajoz

📝 Contenido:
  1. Santa Marta: el vino que resistió a la mina en la Tierra de Barros extremeña
  2. Lo que Cuentan los Censos de Santa Marta
  3. De la aldea de la Pontecilla a la villa de Santa Marta
  4. El vanadio que puso a Santa Marta en el mapa minero del mundo
  5. Economía: la Tierra de Barros y sus caldos
  6. Patrimonio y vida religiosa
  7. Cuándo Ir a Santa Marta
  8. Planifica tu Visita a Santa Marta
  9. Otros Pueblos de Badajoz

Santa Marta: el vino que resistió a la mina en la Tierra de Barros extremeña

En el corazón de la comarca pacense de Tierra de Barros, a poco más de 25 kilómetros de Almendralejo, Santa Marta —también llamada Santa Marta de los Barros— reúne hoy 4.201 habitantes en un término de 119,7 km². Es un pueblo que ha vivido dos vidas económicas muy distintas: una agraria, ligada al viñedo y al olivar desde su fundación, y otra minera, breve pero intensa, que a comienzos del siglo XX la convirtió en la mayor explotación de vanadio del mundo. De aquello quedan minas cerradas y un barrio entero construido para alojar a los mineros; de la agricultura, en cambio, vive todavía buena parte del pueblo.

Lo que Cuentan los Censos de Santa Marta

La serie de población de Santa Marta cubre 25 años seguidos, de 2001 a 2025, y dibuja una curva suave: se parte de 4.102 habitantes en 2001, se sube hasta el máximo de la serie, 4.355 habitantes en 2012, y desde entonces el pueblo ha perdido población poco a poco hasta los 4.201 de 2025, un 4 % menos que en aquel pico. No es un desplome: es el mismo patrón que repiten muchos pueblos medianos de Extremadura, con una década de crecimiento hasta la crisis de 2008-2012 y un goteo de salida después. Como la serie arranca en 2001, no puede decirse que ese sea el máximo histórico de verdad: a mediados del siglo XX, antes de que la emigración de posguerra se llevara a buena parte de sus vecinos, Santa Marta llegó a ser considerablemente más grande, y durante los años del vanadio, a comienzos del XX, llegaron a vivir en el pueblo en torno a 7.000 personas, casi el doble de las que tiene hoy.

De la aldea de la Pontecilla a la villa de Santa Marta

El origen de Santa Marta no está en el actual casco urbano, sino en una aldea medieval desaparecida llamada La Pontecilla, documentada desde finales del siglo XIII o principios del XIV entre los parajes de Valhondo y las antiguas dehesas de La Lancha y de Martín Gil. Los señores de Feria, que llegaron a la zona a finales del siglo XIV, acabaron haciéndose con el dominio pleno de estas tierras en el siglo XV, y la aldea se despobló hacia finales del XIII, aunque su recuerdo se mantuvo viva varios siglos más.

La fundación de la villa actual se atribuye a mediados del siglo XVI a Gómez Suárez de Figueroa, primer duque de Feria, cuyo escudo con las cinco hojas de higuera del ducado de Feria sigue presente en el blasón del pueblo. La primera mención escrita de Santa Marta aparece en la Carta-puebla de 1481, en la que Gomes Suárez II dicta disposiciones para repoblar la zona, aunque los historiadores creen que el núcleo ya existía medio siglo antes. En julio de 1646 la población fue destruida por tropas portuguesas y tuvo que reconstruirse desde cero, lo que explica el trazado regular, de calles amplias y rectas, que conserva el casco histórico. A mediados del siglo XIX se le anexionó brevemente la vecina aldea de Corte de Peleas, que poco después recuperó su autonomía municipal.

Un dato curioso enlaza a Santa Marta con el otro lado del Atlántico: el fraile jerónimo Fray Luis de Figueroa, nacido en el entorno de la villa, partió en 1516 hacia La Española y llegó a ser gobernador de la isla y presidente de su Audiencia. Los investigadores apuntan que la devoción a la Virgen de Gracia, patrona de Santa Marta desde antiguo, pudo viajar con él hasta Santo Domingo, donde hoy se venera con el nombre de Nuestra Señora de la Altagracia, patrona de la República Dominicana.

El vanadio que puso a Santa Marta en el mapa minero del mundo

Entre 1870 y 1890 se descubrió y comenzó a explotarse en Santa Marta el vanadio, un metal entonces poco conocido. El hallazgo, obra del facultativo de minas Fernando Baxeres, atrajo a compañías extranjeras: la británica New Vanadium Alloy explotó primero la mina Constante, y la francesa Minera y Metalurgia de Santa Marta abrió en 1902 la mina Reserva. Entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, Santa Marta llegó a ser la mayor explotación de vanadio del mundo, hasta que el descubrimiento de yacimientos mucho mayores en el Altiplano de Colorado (Estados Unidos) y en Sudamérica, unido al agotamiento de la veta local, forzó el abandono de la actividad hacia 1912. La mina Constante, la principal, cerró hacia 1925 dejando más de tres kilómetros de galerías y profundidades de 190 metros; la Mina María Luisa, un intento tardío de reactivar la explotación, solo estuvo activa entre 1926 y 1927.

La fiebre minera transformó el pueblo: llegaron trabajadores de localidades vecinas y de otras partes de España y Extremadura, y se levantó un auténtico barrio minero, del que aún quedan restos, en lo que hoy es el barrio de San Juan. Cuando las minas cerraron, la economía volvió a depender del campo, y el proyecto que mejor simboliza ese retorno es el silo de cereal: gestado desde 1948 a petición del Servicio Nacional del Trigo, no se puso la primera piedra hasta 1959 por falta de un solar adecuado, y el edificio, de unos 30 metros de altura y 2.600 toneladas de capacidad, se inauguró finalmente en 1962.

Economía: la Tierra de Barros y sus caldos

Hoy el sector agrario sigue siendo el primero en Santa Marta, con el 45,1 % de la población activa, seguido de los servicios con el 39,9 %. De las aproximadamente 11.000 hectáreas del término, aproximadamente 10.700 están dedicadas a explotación agrícola: aproximadamente 4.000 hectáreas de viñedo, 3.000 de olivar, 2.000 de cereal y 1.700 de pastos. No es una proporción casual: Santa Marta está en pleno corazón de Tierra de Barros, la comarca que lidera la producción de vinos y alcoholes de Extremadura bajo la denominación de origen Ribera del Guadiana. La Sociedad Cooperativa Santa Marta Virgen, que agrupa a 690 socios —el 80 % de la población agrícola del pueblo—, embotella una gama de vinos que ha obtenido numerosos premios, junto a pequeños productores que mantienen la elaboración artesanal. El riego por goteo, introducido en las últimas décadas, ha permitido en algunos casos duplicar la producción de las plantaciones.

Patrimonio y vida religiosa

El edificio religioso de referencia es la Iglesia Parroquial de Santa Marta Virgen, de la archidiócesis de Mérida-Badajoz, de origen quinceañesco y muy reformada con el paso de los siglos. En el entorno rural próximo al pueblo, la dehesa de Las Tiendas fue escenario de uno de los hallazgos arqueológicos más notables de la zona: en 1925 se descubrió allí una villa romana, conocida como La Atalaya, de la que se extrajo un mosaico de notable factura, de la primera mitad del siglo IV, con la representación del dios Morfeo rodeado de motivos geométricos; aquel pavimento, deteriorado con el tiempo, acabó trasladado al Museo Arqueológico Provincial de Badajoz. Más recientemente, las obras de la nueva depuradora municipal sacaron a la luz un yacimiento de los siglos II-III después de Cristo con 37 tumbas romanas, también trasladadas a aquel museo.

Cuándo Ir a Santa Marta

El clima de Santa Marta es mediterráneo, con inviernos suaves —media de 8,6 °C— e inviernos marcados por las heladas o "pelonas" de diciembre y enero, y veranos duros, de tipo continental, con una media de 24,4 °C que en julio y agosto puede dispararse hasta los 45 °C en los episodios más extremos. Llueve poco, apenas unos 85 días al año, sobre todo en otoño e invierno y en las tormentas de primavera. Quien quiera conocer el pueblo sin el calor más duro del verano extremeño hará bien en visitarlo en primavera, cuando además el viñedo y el olivar que rodean el término están en pleno desarrollo vegetativo, o a comienzos de otoño, coincidiendo con la vendimia en una comarca volcada en el vino.

Planifica tu Visita a Santa Marta

Santa Marta se encuentra bien conectada dentro de la provincia de Badajoz: la capital provincial está a unos 45 km, Mérida a 55 km y Almendralejo, cabecera de su partido judicial, a solo 25 km, con acceso en poco más de veinte minutos a las autovías A-66 y A-5 a través de la carretera N-432, que atraviesa el término municipal. El pueblo se asienta a 327 metros de altitud, en un término llano con una suave pendiente de sur a norte, dentro de la comarca de Tierra de Barros y del partido judicial de Almendralejo. Para cualquier gestión o consulta previa, el ayuntamiento mantiene información municipal en santamartadelosbarros.com. A los visitantes interesados en el vino de la zona, la Cooperativa Santa Marta Virgen y los pequeños productores locales ofrecen una buena puerta de entrada a los caldos amparados por la Ribera del Guadiana, mientras que los aficionados a la arqueología pueden completar la visita con una parada en el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz, donde se conservan el mosaico romano de La Atalaya y los restos de la necrópolis hallada junto al pueblo.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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