Bakio, Vizcaya

Bakio. Pueblos de Vizcaya

📝 Contenido:
  1. Bakio: la playa de los surfistas y el txakolí del arco de Bermeo
  2. Geografía de Bakio
  3. Historia de Bakio
  4. Patrimonio de Bakio
  5. Economía de Bakio
  6. Fiestas de Bakio
  7. Cuándo ir a Bakio
  8. Planifica tu visita a Bakio
  9. Otros Pueblos de Vizcaya

Bakio: la playa de los surfistas y el txakolí del arco de Bermeo

Bakio es un municipio de la costa de Vizcaya, en la comarca de Uribe, conocido hoy por dos cosas que no tienen nada que ver entre sí: su kilómetro de playa, una de las mejores para el surf del Cantábrico, y su txakolí, el vino blanco que se cultiva en los emparrados de sus antiguos caseríos. Con 2.857 habitantes sobre 16,78 km² y apenas 7 metros de altitud, Bakio fue durante siglos un pueblo agrícola de interior pegado al mar sin apenas tradición marinera, y hoy vive en buena parte del turismo que llena sus calles cada verano.

Geografía de Bakio

El municipio ocupa un pequeño valle regado por el río Estepona, que lo cruza de oeste a este, y por el Ondarra, que desemboca en plena playa. El valle queda cerrado por montañas al este, sur y oeste, y abierto al norte al mar Cantábrico, con el que Bakio limita directamente. Linda además con Bermeo al este, Mungia al sur y Maruri-Jatabe y Lemoiz al oeste. El municipio se reparte en varios barrios —Artza, Basigo, Bentalde, Elexalde, Gibelorratzaga (San Pelaio), Goitisolo, Urkitzaur y Zubiaur—, de los que Basigo, antiguo "Basigo de Baquio", es el núcleo histórico y da nombre a la anteiglesia original.

Historia de Bakio

Bakio se separó de Bermeo y se constituyó como anteiglesia propia en 1734. Casi dos siglos después, en 1927, el municipio ganó los barrios de San Pelayo y Zubiaur, que hasta entonces habían pertenecido también a Bermeo, completando así el término actual. A pesar de su playa, Bakio nunca tuvo una flota pesquera propia de peso: su economía giró siempre alrededor del caserío, la agricultura y el ganado, y hasta bien entrado el siglo XIX una batería de seis cañones, conocida como Birkilanda, bastaba para defender su pequeño puerto.

El siglo XX trajo un vaivén demográfico marcado: Bakio quedó al margen de la industrialización vasca de mediados de siglo y perdió población entre 1950 y 1970, aunque logró mantenerla más o menos estable hasta el año 2000. A partir de los años cincuenta empezaron a levantarse bloques de pisos donde antes había caseríos, y la zona de playa se llenó de apartamentos y segundas residencias, muchas veces sin que las infraestructuras y servicios creciesen al mismo ritmo. Desde los años noventa la situación mejoró de forma notable, con la construcción de aceras, una de las primeras depuradoras de aguas residuales de Vizcaya y, más recientemente, vivienda protegida. Ya en el siglo XXI, la mejora de las carreteras con Mungia y el área de Bilbao atrajo a mucha gente de ciudad que convirtió a Bakio en su lugar de residencia, y la población, estancada durante décadas, prácticamente se ha duplicado desde el año 2000.

Patrimonio de Bakio

El edificio religioso principal es la parroquia de Santa María (Andra Mari), de estilo gótico del siglo XVI, en el barrio de Basigo. Como la zona de playa quedaba lejos de la iglesia, los veraneantes bilbaínos —la mayoría de ellos— levantaron allí una capilla propia en los años cincuenta del siglo pasado. El término reúne además varias ermitas de estilo popular, repartidas por las zonas rurales: San Martín, Santa Úrsula, San Esteban, San Cristóbal y Santa Catalina, y la de San Pelaio, que podría ser una iglesia románica del siglo XII, uno de los edificios más antiguos del municipio.

En arquitectura civil destacan las mansiones señoriales barrocas de Elexpuru y Ormaza, levantadas a partir del siglo XVII, y la hilera de casonas de veraneo que la burguesía bilbaína construyó en el camino entre la iglesia y el mar: desde las más antiguas, de inspiración francesa, como Feliena y Quintatorre (1896), hasta el Palacio Itxas-Ondo (1930), de estilo barroco, los chalés neocántabros y neovascos como Rosario Enea, Loraldia o Isabela, y las viviendas unifamiliares de los años sesenta como Aristondo o Aretaetxekosolo. El ayuntamiento señaliza recorridos para conocerlas.

El paisaje rural de Bakio conserva además un conjunto notable de caseríos de distintas épocas y estilos —con soportal adintelado, como Gorrondona o Artetxe; con soportal en arco, como Bidetxe; o de estructura cúbica, como Gabantxo— y los restos de los molinos y ferrerías que, desde el siglo XVIII, aprovecharon el agua del río: hasta ocho molinos y tres ferrerías llegaron a funcionar en la cuenca, estas últimas transformando mineral de hierro que llegaba en barcazas desde las Encartaciones. Algunos molinos siguieron en marcha hasta hace pocas décadas, y varios se han reconvertido en restaurantes que se pueden visitar en funcionamiento.

Economía de Bakio

El caserío sigue siendo la base simbólica de la economía de Bakio, aunque hoy se traduzca sobre todo en viñedo: el municipio es uno de los principales productores de txakolí de Vizcaya y el de mayor tradición en la provincia, con tres bodegas activas —Gorrondona-Doniene, Zabala y Abio— que organizan visitas y catas, y un pequeño museo del txakolí, el Txakolingunea, dedicado a su historia. No hace demasiados años, Bakio llegó a exportar a encuentros gastronómicos espárragos, lampreas y besugos pescados en Txillbankun.

En el conjunto de la economía, los servicios dominan con un 80,7 % de los ocupados, frente a un 11,6 % en industria, un 4,6 % en construcción y solo un 3,1 % en agricultura, a pesar del peso simbólico del campo. La tasa de actividad es del 59,7 % y el paro del 8,4 %, con un número de ocupados que subió de 1.285 en 2021 a 1.334 en 2023. El nivel educativo es muy alto para un municipio de este tamaño: el 55,8 % de los vecinos de 15 años o más tiene estudios superiores, más del doble que la media de muchos pueblos del interior.

El turismo marca también el mercado de la vivienda: de las 3.262 viviendas del municipio, solo un 40,8 % son principales; el resto son segundas residencias o pisos vacíos, con 69 viviendas dedicadas a alquiler turístico y 262 plazas registradas en 2026. Es la cara visible de un pueblo que, según reconoce la propia demografía local, llega a triplicar su población en verano.

Fiestas de Bakio

El calendario festivo de Bakio se concentra en el verano, cuando el pueblo se llena de visitantes. El gran día es el de Santa María o Andra Mari, el 15 de agosto, y a su alrededor se celebran las fiestas patronales de San Agustín y San Juan Dolotz, entre el 28 y el 31 de agosto. En torno a esas fechas se organizan también la Semana de Música de Bakio, el Festival Internacional de Folclore, cine al aire libre, un campeonato de pelota vasca, el mercado de artesanía, un concurso de fotografía, el mercado agrícola y un campeonato de surf en la propia playa. Cada barrio rural suma además la fiesta de su ermita: San Cristóbal el 10 de julio, San Pelaio el 26 de junio o San Martín el 11 de noviembre, entre otras.

Cuándo ir a Bakio

El microclima de Bakio, con lluvias abundantes y apenas heladas o nieve, es precisamente el que permite cultivar la vid para el txakolí, pero también hace que el pueblo sea agradable casi todo el año. El verano, con sus fiestas y su playa a pleno rendimiento, es la temporada alta por excelencia, aunque también la más masificada: conviene contar con que la población se multiplica varias veces. Para el surf, la propia playa acoge un campeonato en verano, pero quienes buscan olas con menos gente suelen preferir otoño e invierno, cuando el temporal cantábrico trae mejores condiciones y el pueblo recupera su ritmo de localidad pequeña.

Planifica tu visita a Bakio

Bakio está bien conectado por carretera con Mungia y con el área metropolitana de Bilbao, de donde llega buena parte de sus visitantes de fin de semana y vacaciones. La playa, de un kilómetro de longitud y protegida de los vientos habituales entre roquedales, es el gran reclamo, con vistas hacia el islote de Gaztelugatxe. Para completar la visita merece la pena combinar baño y surf con una ruta por los caseríos y molinos del interior, una visita a alguna de las tres bodegas de txakolí y una parada en la parroquia de Santa María y la ermita de San Pelaio. La web municipal de Bakio ofrece información práctica y de servicios para organizar la estancia con más detalle.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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