Introducción
Navarrés es un municipio de la provincia de Valencia, en la Comunidad Valenciana, situado en el corazón de la comarca de la Canal de Navarrés, de la que es uno de sus núcleos de referencia. Según Wikidata y el INE cuenta con 3.027 habitantes, una superficie de 47 kilómetros cuadrados y una altitud de 275 metros, y sus vecinos reciben el gentilicio de navarresís. Rodeado de cuevas con estalactitas, saltos de agua y abrigos con arte rupestre levantino, Navarrés guarda además una de las historias de repoblación más dramáticas de la comarca: expulsados casi todos sus habitantes moriscos en 1609, el pueblo tardó más de un siglo en recuperar la población que tenía antes de aquel vaciamiento.
Geografía
Navarrés se asienta en el corazón de la Canal de Navarrés, junto al río Grande, cuya Ceja -la ladera boscosa de pinares y matorral aromático por la que discurre la carretera del mismo nombre- ofrece uno de los recorridos paisajísticos más apreciados del municipio. En el noroeste del término se encuentra la presa de Escalona, que recoge las aguas del río Escalona, afluente del Júcar, en un punto donde confluyen también el río Grande, el río Fraile y el Ludey; muy cerca se abren varias cuevas de interés turístico por la calidad de sus estalactitas y estalagmitas, como la Sima de Tous o la Cueva del Barbero. El municipio integra además los núcleos de Playamonte -una suerte de "playa continental" rodeada de manantiales-, Escalona y Selda, y limita con Bolbaite, Chella, Quesa, Sumacárcel y Tous. Entre sus parajes naturales destacan también Los Chorradores, un salto de agua rodeado de frondosa vegetación, El Garrofero, un abrigo montañoso con un conjunto de arte rupestre levantino de excepcional originalidad, y las fuentes del Pino y de la Carrasqueta, en Selda, célebres por la calidad de sus aguas.
Historia
El término de Navarrés conserva yacimientos de casi todas las épocas, desde piezas de barro cocido como el pequeño Caballito de La Traviesa hasta huellas de la cultura ibérica bajo influencia romana, pero fueron los musulmanes quienes dejaron la impronta más profunda en estas tierras. El lugar pasó a manos de Jaime el Conquistador en 1244, después a Pascual Maçana y, en 1387, a Jaume Castellà; fue señorío de la familia Tolsá junto con Bolbaite, Chella y Bicorp, hasta que en 1560 la baronía pasó a Pedro Galcerán de Borja, maestre de la Orden de Montesa, y se elevó a marquesado. El episodio que marcó para siempre la historia de Navarrés fue la expulsión de los moriscos en 1609: el pueblo era entonces íntegramente morisco, habitado por 250 familias de cristianos nuevos según el censo de Caracena, y la expulsión no se vivió de forma pacífica, dejando el lugar prácticamente despoblado. El entonces marqués, José de Proxita, intentó repoblarlo mediante una Carta Puebla firmada el 12 de julio de 1611, pero en 1646 solo se habían reocupado 59 casas, y pocas más había en 1713; la recuperación demográfica no llegó hasta el siglo XVIII, cuando el municipio alcanzó 1.309 habitantes, cifra que siguió creciendo con lentitud -2.307 en 1877, 2.847 en 1950- antes de que el éxodo rural del siglo XX volviera a reducir sus efectivos, una tendencia que las últimas décadas han conseguido invertir.
Patrimonio
La iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, reconstruida en el siglo XVIII, combina una estructura neoclásica con ornamentación rococó en una planta de cruz latina con capillas laterales y un magnífico retablo de madera tallada en el presbiterio. La ermita del Santísimo Cristo de la Salud, en un montículo al este del pueblo, fue construida en el siglo XVIII a expensas de Paula Calatayud y ampliada en 1928; su imagen actual, de madera policromada, se encargó en 1940 para sustituir a la anterior, destruida en 1936, y es hoy objeto de gran devoción popular. En lo alto de un cerro que domina el núcleo urbano se levantan las ruinas del castillo de Navarrés, una fortaleza de origen mozárabe construida sobre un poblado de la Edad del Bronce, junto a la cual la tradición local sitúa la Peña Sansón, una piedra de gran tamaño que, según la leyenda, el propio Sansón lanzó de un solo dedo desde el castillo. La Fuente de la Marquesa, también llamada de los 24 chorros, se atribuye a la tercera marquesa de Navarrés, Magdalena de Borja, a finales del siglo XVI, y La Tinaja, un antiguo silo de origen árabe, completa el patrimonio de raíz andalusí del municipio.
Economía
La economía de Navarrés combina la agricultura y la ganadería -con granjas de conejos y de porcino- con un notable desarrollo de los invernaderos de flores, que han convertido al municipio en uno de los principales productores florales de la Comunidad Valenciana. Cuenta además con varios almacenes de ajos, una fábrica de vidrio y un comercio local diverso, de telas a panaderías, que sostiene buena parte del empleo del pueblo. La artesanía conserva oficios tradicionales como el trabajo del esparto -capazos, correas, sillas- y la elaboración de caliqueños, los puros artesanales típicos de la zona, junto con una pastelería local de notable reputación que mantiene viva la repostería tradicional de la Canal de Navarrés.
Fiestas
El calendario festivo de Navarrés arranca el 17 de enero con San Antón, cuya gran hoguera en la plaza del Bario se levanta con la leña transportada por los propios vecinos, premiada por el Ayuntamiento en distintas categorías, y se acompaña de la tradicional "torrá" de carnes y embutidos y el reparto del pan bendito. El 12 de marzo se celebra San Gregorio, patrón del pueblo, con el reparto de cazuelas de arroz al horno que recuerda la antigua comida que se ofrecía a los pobres de la localidad. Las fiestas patronales, del 8 al 12 de octubre, están dedicadas al Santísimo Cristo de la Salud y a la Virgen del Remedio, y combinan procesiones, pasacalles, danzas clásicas, ferias artesanales, competiciones deportivas de fútbol, raspall o ajedrez, ofrendas florales y una gran feria que ocupa buena parte de la carretera del pueblo durante cinco días. A ello se suman la Semana Cultural y Deportiva de la primera semana de agosto, pensada para todas las edades, el festival bienal de arte urbano "Punto y apArte", que combina artes plásticas, música y gastronomía, la fiesta de Moros y Cristianos, y La Hora el Quijal, el 1 de noviembre, en la que los niños recorren tradicionalmente las calles pidiendo donativos con motivo del Día de Todos los Santos.
Cuándo Ir
Las fiestas patronales de octubre, en honor al Santísimo Cristo de la Salud y la Virgen del Remedio, son la cita más representativa de Navarrés y la mejor ocasión para conocer el pueblo volcado en sus tradiciones, con el añadido de una gran feria ambulante. Quien prefiera el calor humano del invierno puede optar por San Antón, a mediados de enero, con su hoguera y su torrá colectiva, mientras que los años en que se celebra "Punto y apArte" ofrecen una experiencia muy distinta, de arte urbano y gastronomía callejera. Para disfrutar de las cuevas, la presa de Escalona o el arte rupestre de El Garrofero sin el calor del verano, la primavera y el otoño son las estaciones más recomendables.
Planifica tu Visita
Navarrés se alcanza desde Valencia por la A-7 y la CV-560, y su posición en el corazón de la Canal de Navarrés permite combinar la visita con Bolbaite, Chella, Quesa o Tous. La ruta por el pueblo puede empezar en la iglesia de la Asunción y subir hasta las ruinas del castillo y la Peña Sansón, para después acercarse a la ermita del Santísimo Cristo de la Salud y a la Fuente de la Marquesa. Quien busque naturaleza tiene en la Ceja del Río Grande, la presa de Escalona con sus cuevas de estalactitas, el salto de Los Chorradores y Playamonte un recorrido completo por los parajes más singulares del término, y los aficionados al arte prehistórico no deberían perderse el abrigo de El Garrofero, uno de los conjuntos de arte rupestre levantino más originales de toda la comarca.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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