Montroy, Valencia

Montroy. Pueblos de Valencia

📝 Contenido:
  1. Montroy: el pueblo valenciano de la miel, en la Vall dels Alcalans
  2. Geografía de Montroy
  3. Historia
  4. Patrimonio de Montroy
  5. Economía
  6. Fiestas
  7. Cuándo Ir a Montroy
  8. Planifica tu Visita a Montroy
  9. Otros Pueblos de Valencia

Montroy: el pueblo valenciano de la miel, en la Vall dels Alcalans

Montroy (oficialmente, en valenciano, Montroi) es un municipio de la comarca de la Ribera Alta, en la provincia de Valencia. Su seña de identidad no son ni la huerta ni los cítricos, como en tantos pueblos vecinos, sino la miel: Montroy acoge el único Museo Valenciano de la Miel y una feria monográfica que atrae visitantes de toda la comarca cada noviembre.

Geografía de Montroy

El municipio se asienta en el centro de la Vall dels Alcalans, entre Monserrat y Real, de los que lo separa el río Magro, que cruza la zona norte del término de oeste a este. Al suroeste, el llano de Algoder drena hacia ese mismo río a través del barranco homónimo. El territorio descansa sobre terrazas de material sedimentario del Cuaternario, con algunos afloramientos de conglomerados en el centro y, en la mitad norte, una zona de materiales triásicos —yesos, arcillas y margas— de la que todavía se extrae arcilla para la industria, mientras que las canteras de yeso están en su mayoría abandonadas.

Montroy tiene una población de 3.792 habitantes sobre una superficie de 31,4 km², a una altitud de 145 metros. Limita con Dos Aguas, Llombay, Monserrat, Real y Turís, todos ellos municipios de la provincia de Valencia. Además del casco principal, el término incluye el pequeño núcleo de Balcón de Montroy. Desde la capital se llega por la CV-405, mientras que la CV-50 conecta el pueblo con las comarcas de La Safor, la propia Ribera Alta, la Hoya de Buñol y el Campo de Turia.

Historia

Hay constancia de población en Montroy desde época musulmana, aunque se supone un origen anterior. Entre la Alta Edad Media y la expulsión de los moriscos en 1609 existió un asentamiento en lo alto de la montaña, junto a la torre que hoy sigue en pie: en 1510 lo formaban 38 casas, y en 1609, ya en vísperas de la expulsión, había llegado a 70. El golpe fue brutal: en 1663 solo quedaban 5 casas habitadas.

Sobre el origen del nombre hay dos hipótesis. Unos historiadores lo relacionan con un apellido antiguo, pues entre las tropas de Jaime I figuraban caballeros de apellido Montroy. Otros lo derivan del mozárabe mont roi, "monte rojo", por el color rojizo de la montaña donde se levanta la torre. Lo que sí consta documentalmente es la donación: en el Libro del Repartimiento que Jaime I mandó redactar para pagar a sus soldados tras la Conquista, el pueblo de Montroy fue entregado en 1238 a Rodoviens de Lizana. En 1307 pasó a depender del maestre de la Orden del Temple.

La demografía antigua del pueblo refleja los mismos vaivenes: en 1572 había 40 casas habitadas, pero la expulsión de los moriscos las redujo a solo 3 en 1646. La recuperación fue muy lenta —19 casas en 1713— hasta que a finales del siglo XVIII se contabilizaron ya 686 habitantes. La población siguió creciendo en el siglo siguiente: 1.212 en 1877 y 1.521 en 1910, antes de que la crisis de la filoxera hiciera caer la cifra hasta 1.370 en 1930. Desde entonces la recuperación ha sido progresiva, y en los últimos veinte años la población prácticamente se ha duplicado respecto a los 1.591 habitantes que tenía en 2001.

Patrimonio de Montroy

La iglesia de San Bartolomé, de planta de cruz latina y tres naves, se construyó en el siglo XVI. En su interior se conservan un retablo barroco de calidad notable y una Piedad de Gregorio Fernández, uno de los grandes escultores del barroco español.

El otro monumento señero es La Torre, una torre de defensa de origen musulmán mandada construir en el siglo XIII por la dinastía nazarí, que formaba parte de un sistema defensivo junto con los castillos de Monserrat y de Alcalá. Tiene 12 metros de altura, está construida en adobe de tierra y se compone de dos plantas con ventanas vigilantes y una terraza superior. De la antigua fortaleza de la que formaba parte solo se conservan la torre y algunos restos de muralla, y su estado de conservación es delicado a pesar de los intentos de restauración.

Economía

El botánico Cavanilles ya registró en 1795 que el término producía seda, trigo, maíz, vino, aceite y algarrobas. La agricultura sigue siendo hoy la base económica del pueblo, aunque los cultivos han cambiado por completo. Las viñas, que ocupaban 1.370 hectáreas en los años sesenta, se habían reducido a 765 en 1986 y hoy son residuales. El naranjo siguió el camino contrario durante décadas, de la mano de la extensión del regadío: 18 hectáreas en 1959, 673 en 1986 y 1.039 en 1993. Ahora, sin embargo, el cítrico pierde terreno frente al caqui, el cultivo que más ha crecido en los últimos años.

Por encima de todos estos cultivos, la producción de miel es la que define la imagen económica del pueblo, con suficiente peso como para sostener un museo monográfico y una feria propia.

Fiestas

Montroy tiene una tradición musical notable para su tamaño: conviven en el pueblo dos bandas de música. La primera agrupación, la Unión Protectora Musical, se fundó en 1832 y vio interrumpida su actividad por la Guerra Civil; en 1945 nació la Unión Artística Musical y, ya en 1972, la Sociedad Musical "La Armonía".

Las Fallas se celebran en abril, tres semanas después del día 19, con una ofrenda de flores a la patrona del municipio, la Divina Aurora, y el calendario festivo de ese mes se cierra poco después, el 23 de abril, con la festividad de San Vicente Ferrer. En la tercera semana de agosto llegan las fiestas patronales en honor a San Bartolomé Apóstol, con castillos de fuegos artificiales durante toda una semana y verbenas a partir de medianoche; la última semana del mes da paso a la semana taurina, de gran arraigo local. Y en noviembre, el ayuntamiento organiza la Feria Valenciana de la Miel (FIVAMEL), con degustaciones, concursos y la participación de los apicultores de la zona.

Cuándo Ir a Montroy

Quien quiera ver el pueblo en su momento más animado tiene tres citas claras: las Fallas de abril, la semana grande de agosto —con fuegos artificiales y festejos taurinos— y la Feria de la Miel de noviembre, que es la cita más singular y la que mejor resume la identidad de Montroy. El Museo Valenciano de la Miel, abierto el resto del año, es la parada obligada para quien no pueda coincidir con la feria.

Planifica tu Visita a Montroy

Desde Valencia capital se llega por la CV-405; la CV-50 permite moverse después hacia La Safor, la Hoya de Buñol o el Campo de Turia sin volver a la autovía principal. Dentro del pueblo, la iglesia de San Bartolomé y La Torre se visitan en un mismo paseo por el casco, y el Museo Valenciano de la Miel completa la propuesta con la parte más distintiva del municipio. Para horarios de museo y fechas exactas de fiestas, conviene consultar la web municipal, montroi.es.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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