Santa Bàrbara es, antes que nada, un mar de olivos: así se conoce popularmente a su llano, la Plana de Santa Bàrbara, en pleno Montsià, en la provincia de Tarragona. Con 3.871 habitantes en 28,1 km², a solo 79 metros de altitud sobre la margen derecha del Ebro, este pueblo —antes llamado las Planes de la Galera y después las Planes de Santa Bàrbara— nació de la nada en el siglo XVIII, cuando familias de Tortosa transformaron en campos de olivar unas tierras hasta entonces yermas. A sus vecinos se les llama planers, un gentilicio que resume bien su origen: gente de la plana.
Geografía
Situado en pleno llano del Montsià, en la orilla derecha del Ebro, el término de Santa Bàrbara está rodeado de espacios naturales de primer orden: els Ports y el Delta del Ebro por un lado, las sierras interiores del Montsià y de Godall por otro. El paisaje de la Plana está dominado por los grandes campos de olivar heredados de los primeros pobladores, junto a cítricos, masías y casetas de campo tradicionales. Entre las masías de mayor tamaño del término destacan el molí de Vallès, la masada de Gironet, la masada de Pepet o de Camps, la de l'Alto, la de Bretó y el mas de Martí, construcciones aisladas que durante siglo y medio fueron la forma de poblamiento habitual de estas tierras. Esa dispersión en masías, en vez de en un único núcleo compacto desde el origen, es uno de los rasgos que distingue a Santa Bàrbara de otros pueblos de la comarca y que todavía puede apreciarse recorriendo los caminos que cruzan la Plana entre un olivar y el siguiente.
Historia
En la zona conocida como Mianes se ha excavado una necrópolis de la Edad del Hierro con cerca de 120 urnas y piezas de ajuar, entre ellas unas cadenas de bronce, prueba de que estas tierras estuvieron habitadas mucho antes de que existiera el pueblo actual. Pero la historia de Santa Bàrbara como núcleo de población es mucho más reciente: sus primeros habitantes llegaron tras la Guerra de Sucesión de 1714, en torno a una ermita dedicada a santa Bárbara, procedentes sobre todo de familias de Tortosa que colonizaron los terrenos yermos de las entonces llamadas Planes de la Galera. Esas familias transformaron el territorio en campos de olivar, lo que dio paso a un cambio de nombre —de Planes de la Galera a Planes de Santa Bàrbara— y a un crecimiento constante de población a finales del siglo XVIII.
El pueblo perteneció administrativamente al municipio de La Galera hasta que, el 27 de julio de 1817, obtuvo el título de municipio propio. La plena autonomía municipal, sin embargo, no llegó hasta el 9 de mayo de 1828, día de San Gregorio, cuando el rey Fernando VII sancionó el real privilegio que permitía a Santa Bàrbara independizarse del todo, tras años de lucha vecinal para conseguirlo. A mediados del siglo XIX, el aislamiento de las masías dispersas por el término y la intensidad de las guerras carlistas en estas tierras dieron lugar a unos rasgos constructivos propios que todavía pueden reconocerse en algunas de esas masadas históricas.
Patrimonio
La iglesia parroquial, dedicada a Santa Bárbara, se construyó entre 1890 y 1913, y a esa misma época pertenecen el mercado municipal, el edificio del ayuntamiento y el de la escuela municipal, un conjunto que define buena parte de la imagen del casco urbano. El pueblo cuenta además con dos espacios museísticos singulares: el museo de Ángel Fibla, una casa-museo del payés con colección de aperos de labranza antiguos y de los medios de transporte de la época, y el Museo de la Vida a la Plana, con una exposición permanente de Historia Natural que muestra unas 1.500 de las 3.200 piezas de su fondo, sobre todo de mineralogía y paleontología.
Economía
El olivo y el aceite han sido, desde los primeros colonos del siglo XVIII, el motor económico de Santa Bàrbara, hasta el punto de que la Plana es conocida informalmente como la plana del aceite o el mar de olivos. Dos cooperativas locales elaboran y comercializan el aceite de oliva del municipio, con denominación de origen y distintas variedades, combinando técnicas modernas de producción con formas tradicionales de extracción. Junto al olivar, los cítricos y el cultivo de algarrobas completan el perfil agrícola del término, mientras que la industria del mueble es, con diferencia, la actividad no agrícola más importante de Santa Bàrbara.
Fiestas
La fiesta mayor de Santa Bàrbara arranca el segundo fin de semana de julio y se prolonga durante diez días ininterrumpidos, con los correbous —tradición muy arraigada en las Terres de l'Ebre—, comidas populares y noches de baile como actos centrales. Pero la fiesta más identitaria del pueblo es la de Sant Gregori, el 9 de mayo, patrón histórico del municipio: tras años en que esta tradición había quedado casi olvidada, desde 2011 el Ayuntamiento recuperó la fiesta de mayo con la cantada de jotas, los carros, la ofrenda al patrón, los bailes típicos y el mercado en la calle, y en 2014, 37 años después, se recuperó también el bou cap-llaçat, uno de los actos más característicos de la celebración. El 4 de diciembre se celebra además la diada de la patrona, Santa Bárbara.
Pero si hay una cita que define a Santa Bàrbara de cara al exterior es la Feria del Aceite Novel, los Cítricos y el Comercio, que se celebra desde 1996 el penúltimo fin de semana de noviembre, coincidiendo con la primera prensada del aceite nuevo. Con entrada gratuita y más de sesenta expositores, reúne a los principales productores de la comarca en torno al concurso del allioli, demostraciones de recogida tradicional de la aceituna, paseos en carro, rutas etnográficas, talleres y jornadas gastronómicas de la cocina del aceite, con degustaciones de aceite de oliva, cítricos, espárragos silvestres y butifarras locales.
Cuándo ir
El penúltimo fin de semana de noviembre, con la Feria del Aceite Novel en pleno apogeo, es la cita imprescindible para quien quiera entender Santa Bàrbara a través de lo que mejor la define: el olivar y la primera prensada del año. Para quien prefiera el ambiente de fiesta mayor, el segundo fin de semana de julio ofrece diez días de correbous, comidas populares y baile. Y quien busque la tradición más recuperada y genuina del pueblo tiene en el 9 de mayo, festividad de Sant Gregori, la oportunidad de ver jotas, carros y el bou cap-llaçat en su versión más fiel a como se celebraban antes de que la fiesta cayera casi en el olvido.
Planifica tu visita
Santa Bàrbara se encuentra en pleno llano del Montsià, a un paso tanto del Delta del Ebro como de los Ports, lo que permite combinar la visita al pueblo con dos de los paisajes naturales más reconocibles de las Terres de l'Ebre. Dentro del municipio, conviene reservar tiempo para los dos museos locales —el de Ángel Fibla y el Museo de la Vida a la Plana— además de para el conjunto de edificios de comienzos del siglo XX en torno a la iglesia parroquial. Fuera del casco urbano, una vuelta por las masías dispersas de la Plana, como el molí de Vallès o el mas de Martí, da una idea más completa de cómo se pobló este territorio antes de que existiera el pueblo tal y como se conoce hoy.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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