Santa Coloma de Queralt, Tarragona

Santa Coloma de Queralt. Pueblos de Tarragona

Santa Coloma de Queralt es un municipio de la provincia de Tarragona, en la comunidad autónoma de Cataluña, situado en el altiplano de la Baja Segarra pero adscrito administrativamente a la comarca de la Conca de Barberà. Cuenta con 2.795 habitantes, llamados colomís, en un término de 33,9 kilómetros cuadrados a 674 metros de altitud.

📝 Contenido:
  1. Geografía
  2. Historia medieval y moderna
  3. Historia contemporánea
  4. Patrimonio
  5. Economía
  6. Fiestas
  7. Demografía
  8. Otros Pueblos de Tarragona

Geografía

La localidad se asienta a la derecha del río Gayá, protegida por la sierra de Aguiló, de 811 metros, la del Codony, de 789 metros, y los contrafuertes de la sierra de Queralt. Varios torrentes recorren el término y abastecen de agua a la población, que además de su núcleo principal agrupa los de Aguiló, La Pobla de Carivenys y Les Roques, repartidos entre los 800 metros de altitud y los 565 metros de su cota más baja.

Historia medieval y moderna

La primera referencia conocida sobre el término y la parroquia de Santa Coloma se remonta al año 976, mientras que el castillo aparece documentado desde 1018. La baronía perteneció a los señores de Gurb hasta 1213, cuando el territorio fue vendido a la familia Timor, que adoptó entonces el apellido Queralt. En 1222 Jaime I concedió a la villa el privilegio de celebrar mercado semanal, y hacia finales de ese mismo siglo ya existía en la localidad una comunidad judía con sinagoga, casa de estudio y baños propios.

La primera mitad del siglo XIV fue una época de notable crecimiento: se obtuvo permiso para celebrar feria en 1312, se fundó el hospital de Santa Magdalena en 1327 y comenzaron las obras de la actual iglesia parroquial en 1331. En estas décadas Santa Coloma se convirtió además en un importante mercado del azafrán, hasta el punto de que mercaderes de Barcelona, Manresa, Cervera y Vilafranca del Penedès se desplazaban hasta la villa para abastecerse de grandes provisiones que después exportaban por todo el Mediterráneo, incluso hasta Asia Menor. Durante la Guerra de Sucesión catalana del siglo XV, los barones de Queralt mantuvieron una posición ambivalente entre los dos bandos en conflicto, una estrategia con la que la familia buscaba conservar su señorío independientemente de cuál resultara vencedor. Con el decreto de expulsión de los judíos de 1492, toda la comunidad hebrea de la villa tuvo que emigrar.

Ya en el siglo XVI, el barón Guerau de Queralt convirtió el castillo en un palacio renacentista, y en 1599 Felipe III elevó la baronía al rango de condado. Durante el señorío de Dalmau de Queralt, entre 1612 y 1640, la villa vivió su periodo de mayor esplendor artístico, con la construcción de las Fuentes de los Condes y numerosas reformas en la iglesia parroquial. Al estallar la Guerra dels Segadors en 1640, Santa Coloma acogió el primer hospital militar instalado en Cataluña, por su posición estratégica de retaguardia y su buen abastecimiento de cereal. Entre 1643 y 1649 la villa pasó a depender de la soberanía de Luis XIV de Francia y se llamó durante ese breve periodo Santa Coloma la Real. Entre junio y diciembre de 1651 la localidad perdió alrededor de 200 habitantes, un 15 % de su población, a causa de un brote de peste que afectó a toda Cataluña. Ya en la Guerra de Sucesión española, Santa Coloma se posicionó a favor del archiduque Carlos de Austria, y el ejército borbónico conquistó finalmente la villa el 8 de julio de 1713.

El siglo XVIII trajo un notable aumento de población, que pasó de 837 a 2.099 habitantes entre 1717 y 1787, lo que obligó a levantar varios arrabales nuevos en torno al recinto amurallado. En este periodo cobraron fama los llamados «ramblers colomins», arrieros dedicados a la compraventa de mulas que durante generaciones importaron animales del Piamonte italiano y tejieron una importante red de distribución por toda Cataluña, actividad que se mantuvo hasta comienzos del siglo XX.

Historia contemporánea

El primer tercio del siglo XX fue una etapa de gran crecimiento económico y demográfico para Santa Coloma, gracias a la mejora del rendimiento de las tierras cerealísticas y al auge de una potente industria textil que convirtió a la villa en uno de los grandes centros productores del Camp de Tarragona: en 1926 era ya el tercer núcleo textil de la zona, solo por detrás de Valls y Reus. La Guerra Civil interrumpió brutalmente esta expansión: la iglesia parroquial y el santuario de Santa María de Bell-lloc fueron incendiados entre el 23 y el 25 de julio de 1936, el municipio pasó a llamarse Segarra de Gaià desde comienzos de 1937 hasta el final de la contienda, y las tropas franquistas conquistaron la villa el 14 de enero de 1939. Lluís Sola Padró, alcalde de la población durante los primeros años de la República, fue asesinado por el ejército franquista el 20 de octubre de ese mismo año.

Durante las décadas de 1990 y 2000, coincidiendo con el momento de mayor expansión de las empresas de prefabricados de hormigón instaladas en la villa, que operaban a escala estatal, la población colomina llegó a crecer un 21 %. El desmantelamiento de estas industrias, a raíz de la crisis financiera de 2007, provocó sin embargo una nueva caída demográfica durante la década siguiente. Un episodio más reciente y aún sin resolver es el que afecta al abastecimiento de agua: en 2006 las autoridades sanitarias declararon no potable el agua de Santa Coloma, y desde entonces no se ha encontrado una solución definitiva para garantizar un suministro apto para el consumo humano.

Patrimonio

El núcleo antiguo de Santa Coloma de Queralt estuvo rodeado por completo por murallas de los siglos XIV y XV, que contaban originalmente con seis portales, de los que hoy se conservan cuatro: el de Cervera, el del Martí, el de Santa María y el de Santa Coloma, junto con fragmentos de muro y alguna torre. En el interior del recinto amurallado, la Plaza Mayor, documentada ya en 1348, está rodeada de soportales y acoge algunos de los edificios más representativos de la villa, entre ellos la antigua casa consistorial y, en el patio del castillo, el palacio de los condes de Queralt.

La iglesia parroquial, dedicada a Santa María, es de estilo gótico: su construcción se inició en 1331 pero no se culminó hasta 1587, y conserva en su interior un retablo de alabastro dedicado a San Lorenzo, obra del escultor Jordi de Déu fechada entre 1386 y 1387, además de un alto campanario cuadrado del siglo XVII. En las afueras de la villa se encuentra la iglesia de Santa María de Bell-lloc, declarada monumento histórico-artístico en 1944, construida en el siglo XIII en un estilo de transición entre el románico y el gótico; funcionó como monasterio entre 1270 y 1321 y conserva los sepulcros góticos de Pere de Queralt y de Alamanda de Rocabertí.

Economía

La base económica de Santa Coloma se apoyó durante siglos en la agricultura de secano, con predominio del cereal, cuya importancia histórica queda reflejada en los diversos molinos harineros que funcionaron en el municipio hasta mediados del siglo XIX. La industria textil, que llegó a convertir a la villa en un referente comarcal durante el primer tercio del siglo XX, entró en crisis a partir de los años sesenta, y fue sustituida durante las décadas siguientes por la fabricación de prefabricados de hormigón, con varias empresas de ámbito estatal que tuvieron su sede central en la localidad hasta la crisis de 2008.

Fiestas

Santa Coloma celebra su fiesta mayor el tercer domingo del mes de agosto, mientras que la festividad de su patrona, Santa Coloma, tiene lugar el 8 de noviembre, dos citas que estructuran el calendario festivo de todo el municipio a lo largo del año.

Demografía

La serie histórica de población de Santa Coloma de Queralt alcanzó su máximo en 1930, con 3.474 habitantes, una cifra que no se ha vuelto a repetir desde entonces: el municipio ha perdido un 20 % de su población respecto a aquel máximo, hasta los 2.795 habitantes actuales. La evolución no ha sido lineal, sino que ha combinado etapas de crecimiento —como la de las décadas de 1990 y 2000, ligada al auge de los prefabricados de hormigón— con descensos más o menos bruscos, entre ellos el de 2015 a 2016, cuando la población cayó un 4,4 %, una variación que, como ocurre con otros saltos puntuales de la serie, responde probablemente a algún ajuste del padrón municipal más que a un movimiento real y repentino de población.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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