Els Pallaresos, Tarragona

Els Pallaresos. Pueblos de Tarragona

Els Pallaresos: la huella de Jujol en una ciudad dormitorio del Tarragonès

A solo seis kilómetros de Tarragona, Els Pallaresos es hoy, ante todo, una ciudad dormitorio: su población se ha multiplicado casi por diez desde 1981, impulsada por el crecimiento de urbanizaciones residenciales que han transformado un pequeño núcleo agrícola en un municipio de 5.028 habitantes. Pero bajo ese crecimiento reciente se esconde un pueblo con siglos de historia y, sobre todo, con la firma de uno de los arquitectos modernistas más singulares de Cataluña: Josep Maria Jujol.

Situado en la comarca del Tarragonès, a 120 metros de altitud y con apenas 5,1 km² de término, Els Pallaresos ocupa un pequeño cerro resguardado por la cordillera prelitoral, en la orilla izquierda del río Francolí.

📝 Contenido:
  1. Geografía
  2. Historia
  3. Patrimonio
  4. Economía
  5. Fiestas
  6. Cuándo Ir
  7. Planifica tu Visita
  8. Otros Pueblos de Tarragona

Geografía

El término municipal de Els Pallaresos forma parte del Camp de Tarragona y limita al norte con la Secuita, al este con el Catllar, al sur con Tarragona y al oeste con Perafort y Constantí, con el que comparte frontera natural el río Francolí. El núcleo urbano, pequeño y pintoresco, se asienta sobre un cerro de 120 metros de altitud, muy cerca del límite con la Secuita, en una posición que durante la Edad Media lo convirtió en poco más que un arrabal de la cercana capital tarraconense.

El municipio se ha desarrollado urbanísticamente en torno a tres urbanizaciones principales que han crecido alrededor del núcleo antiguo: Jardins Imperi, al sur, la más moderna y poblada de todas; Pallaresos Park, al noroeste; y el propio casco histórico, que mantiene su carácter tradicional frente al crecimiento residencial de las últimas décadas.

Historia

La historia antigua de Els Pallaresos es, en sus propias palabras documentadas, "força desconeguda": apenas se conservan documentos antiguos que hagan referencia al pueblo. La hipótesis más aceptada sobre el origen de su nombre apunta a los repobladores medievales del Camp de Tarragona, procedentes de la comarca del Pallars, de donde habría tomado su nombre el nuevo asentamiento. La primera mención documental conocida data de 1392, en un recuento de población de la llamada Comuna del Camp, y durante toda la Edad Media el pueblo dependió eclesiásticamente del capítulo catedralicio de Tarragona.

Entre 1392 y 1553 la localidad llegó a perder la mitad de su población, y los siglos siguientes trajeron altibajos demográficos constantes: de 89 habitantes en 1717 se pasó a 243 en 1787, y las cifras no superaron los pocos cientos de vecinos hasta bien entrado el siglo XX. El verdadero cambio llegó a partir de 1991, cuando el municipio apenas superaba los 670 habitantes: desde entonces, el crecimiento de las urbanizaciones residenciales cercanas a Tarragona ha multiplicado por más de siete la población en poco más de tres décadas. En 1982, además, el municipio pasó oficialmente de llamarse simplemente Pallaresos a su denominación actual, Els Pallaresos. La urbanización Jardins Imperi, surgida en los años noventa al sur del núcleo histórico, llegó a concentrar en 2005 a más de 1.400 habitantes, convirtiéndose por sí sola en el núcleo más poblado de todo el término y en el mejor ejemplo del vuelco demográfico que ha vivido el municipio en poco más de una generación.

Patrimonio

El gran atractivo patrimonial de Els Pallaresos es la obra del arquitecto modernista Josep Maria Jujol, que trabajó en el municipio entre 1914 y 1945. Jujol firmó el edificio del ayuntamiento y las escuelas, en 1920, la Casa d'Andreu Fortuny, la reja de la ventana de Can Solé, de 1927, y los altares laterales y el sagrario de la iglesia parroquial de San Salvador, culminados en 1945. Pero su obra más destacada en el pueblo es, sin duda, la reforma de la Casa Bofarull, realizada entre 1914 y 1931: una galería de inspiración hispanomusulmana, una torre coronada por trencadís y un ángel veleta, pinturas alegóricas de las estaciones del año y rejas de jardín realizadas, literalmente, con herramientas de agricultor reaprovechadas.

Más allá de la obra de Jujol, el patrimonio del municipio incluye las ruinas del castillo bajomedieval de Penallonga, conocido popularmente como "el Castellot", situado cerca del núcleo de Pallaresos Parc, y vestigio de un pasado defensivo mucho menos conocido que el legado modernista que ha terminado definiendo la imagen del pueblo. Entre los hijos ilustres del municipio destaca Josep Gols i Veciana, músico, compositor y pedagogo que en 1923 llegó a reunir en un único concierto a 700 cantores procedentes de seis orfeones, y cuya producción incluye composiciones de música sacra y una quincena de sardanas, el baile tradicional catalán por excelencia.

Economía

Tradicionalmente, la economía de Els Pallaresos se basó en la agricultura de secano, con avellanos, almendros, algarrobos, olivos y viña como cultivos principales. La orografía y la composición del suelo hicieron que solo la mitad del término llegara a cultivarse nunca, mientras la otra mitad quedaba cubierta de pinares y matorral, dada la abundancia de terrenos miocénicos poco aptos para el cultivo. Desde los años sesenta del siglo pasado, sin embargo, la tendencia ha sido el abandono progresivo de la agricultura en favor de la industria, la construcción y, sobre todo, los servicios, impulsados por la cercanía a Tarragona, que ha convertido al municipio en una próspera ciudad dormitorio de la capital provincial.

Fiestas

Els Pallaresos es un pueblo marcadamente tradicional y religioso en su calendario festivo: se celebran casi todas las fiestas eclesiásticas del año, con procesiones en Semana Santa y en el Corpus Christi. El Aplec de la Font de la Mina, en la primera quincena de mayo, ha ganado fuerza en los últimos años al coincidir con la festividad de San Isidro. El municipio celebra además dos fiestas mayores: la de invierno, en honor a San Sebastián, el 20 de enero, y la de verano, en honor a San Salvador, patrón del pueblo, el 6 de agosto, coincidiendo con la festividad que da nombre a la iglesia parroquial donde trabajó Jujol.

Cuándo Ir

La fiesta mayor de verano, en honor a San Salvador el 6 de agosto, es la cita que mejor concentra la vida social del municipio y el momento ideal para combinar el ambiente festivo con una visita a la obra de Jujol en la iglesia parroquial. Para quien prefiera un ambiente más recogido, el Aplec de la Font de la Mina, en mayo, ofrece una experiencia más tradicional y menos multitudinaria. El resto del año, la cercanía a Tarragona permite visitar Els Pallaresos como parte de una excursión más amplia por el Camp de Tarragona.

Planifica tu Visita

Els Pallaresos está a menos de diez minutos en coche de Tarragona capital, lo que lo convierte en una visita fácil de combinar con una jornada dedicada al patrimonio romano de la ciudad. Dado su reducido tamaño, un par de horas son suficientes para recorrer el núcleo histórico y localizar las principales obras de Jujol: el ayuntamiento, la Casa Bofarull y la iglesia parroquial de San Salvador, con sus altares y su sagrario firmados por el arquitecto. Quien tenga más tiempo puede acercarse también a las ruinas del Castellot, en Pallaresos Parc, para completar la visita con una perspectiva distinta del municipio, más alejada del circuito modernista y más cercana a su pasado medieval, mucho más discreto pero igualmente parte de la identidad de un pueblo que ha sabido conservar su patrimonio pese al vertiginoso crecimiento urbanístico de las últimas décadas.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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