Flix, Tarragona

Flix. Pueblos de Tarragona

📝 Contenido:
  1. Flix: el meandro del Ebro donde la química marcó un siglo y la batalla decidió una guerra
  2. Lo que Cuentan los Censos de Flix
  3. Geografía: un pueblo rodeado por doce municipios
  4. Historia: de la frontera sarracena a la Batalla del Ebro
  5. Patrimonio: castillos, un santuario y un molino junto al río
  6. Economía: la Electroquímica de Flix y el pantano contaminado
  7. Fiestas de Flix
  8. Planifica tu Visita a Flix
  9. Otros Pueblos de Tarragona

Flix: el meandro del Ebro donde la química marcó un siglo y la batalla decidió una guerra

Flix, en la comarca de la Ribera d'Ebre, al norte de la provincia de Tarragona, ocupa un gran meandro del río Ebro —de ahí su nombre, del latín flexus, «recodo»—. Pocos pueblos de su tamaño acumulan una historia tan intensa: fue frontera entre cristianos y musulmanes, posesión de la ciudad de Barcelona durante tres siglos, bastión de las tropas carlistas, uno de los últimos reductos republicanos de la Guerra Civil y, durante más de cien años, sede de una de las industrias químicas pioneras de España.

Lo que Cuentan los Censos de Flix

La serie de población de Flix, con 45 datos repartidos en 309 años, arranca en 1717 con 485 habitantes y alcanza su mayor cifra en 1960, con 5.418 habitantes, en pleno apogeo de la industria química local. Desde entonces el municipio ha perdido un 38 % de su población, hasta los 3.340 habitantes del padrón de 2025. El descenso no ha sido uniforme: entre 1936 y 1940 la cifra cae de 4.346 a 3.306 habitantes, una caída que coincide con los años en que Flix quedó en primera línea de la Batalla del Ebro y buena parte de sus vecinos tuvo que refugiarse en masías y cuevas del término; otros descensos bruscos, como el de 1991 a 2001, no tienen en el material consultado una causa administrativa confirmada, así que se recogen aquí como dato, sin atribuirles una explicación que no está documentada.

Geografía: un pueblo rodeado por doce municipios

El término de Flix, de 116,9 km² y apenas 47 metros de altitud, limita con hasta doce municipios de las comarcas del Priorat, la Terra Alta, las Garrigues, el Segrià y la propia Ribera d'Ebre, y conserva un antiguo núcleo hoy deshabitado, els Masos de Flix. Dentro de su término se extiende la Reserva Natural de Sebes, un espacio de bosques de ribera e islas fluviales en el meandro del Ebro que es hoy uno de los puntos de referencia para la observación de aves de la zona.

Historia: de la frontera sarracena a la Batalla del Ebro

Los primeros pobladores documentados en Flix fueron los íberos ilercavones, con hallazgos arqueológicos en las zonas de Castellons y Sebes. En el siglo VIII se instalaron los sarracenos, que dejaron importantes obras de regadío y topónimos como Vingalis o Beremusses; de su castillo hay noticia como fortaleza tras la conquista cristiana de 1154, cuando Ramon Berenguer IV cedió dos terceras partes del castillo y la villa al caballero genovés Bonifaci della Volta. Jaime I honró después a Flix con el título de «Muy noble y leal villa» por la participación de los hermanos Volta en la conquista de Valencia. En 1398 la ciudad de Barcelona compró la baronía de Flix para controlar el tráfico de trigo por el Ebro, y la villa permaneció bajo su dependencia hasta el siglo XVIII, lo que provocó que el castillo fuera asediado y quemado repetidamente, desde la guerra civil catalana del siglo XV hasta la Guerra de Sucesión. Durante las guerras carlistas, el caudillo Ramon Cabrera ordenó construir el llamado Castell Nou, y Flix tuvo entre sus vecinos a conocidos guerrilleros carlistas como el «capellán de Flix», Josep Agramunt.

El episodio más recordado llegó durante la Guerra Civil: la fábrica química convirtió a Flix en objetivo de la aviación, que bombardeó el pueblo una veintena de veces —el primer ataque, el 23 de febrero de 1937, causó ocho muertos con 125 bombas— y obligó a construir nueve refugios antiaéreos, uno de ellos hoy musealizado en la calle de Sant Josep. En noviembre de 1938 Flix fue una de las últimas posiciones defendidas por el Ejército del Ebro al mando del teniente coronel Manuel Tagüeña: en la madrugada del día 16, sus tropas cruzaron el río y volaron el Pont de Ferro tras de sí, poniendo fin a 115 días de batalla y a la suerte de las fuerzas republicanas. Hoy dos monolitos, uno junto al castillo y otro en la orilla izquierda del Ebro, recuerdan a los caídos de ambos bandos.

Patrimonio: castillos, un santuario y un molino junto al río

En lo alto del pueblo, junto al cementerio, se conservan los restos del castillo y de las trincheras desde las que se defendió Flix durante la batalla, con una placa conmemorativa al Cuerpo de Pontoneros que reconstruía a diario los pasos sobre el Ebro bajo los bombardeos. La iglesia de la Asunción de María, de estilo gótico tardío, y el Santuario de la Virgen del Remedio completan el patrimonio religioso, mientras que junto al río se mantienen el molino de aceite, el Molí d'Oriol y el antiguo paso de barca. El refugio antiaéreo de la calle Sant Josep, de unos 60 metros y parcialmente revestido de hormigón, puede visitarse hoy como testimonio directo de los bombardeos de 1937.

Economía: la Electroquímica de Flix y el pantano contaminado

En 1897 se constituyó la Electroquímica de Flix, S.A., con capital y técnicos alemanes y participación de bancos suizos: fue una de las primeras plantas de electrólisis de Europa y convirtió a un pueblo agrícola en retroceso en la población más industrializada de la comarca durante décadas. La fábrica pasó después por la Sociedad Anónima Cros, Ercros y Erkimia, antes de volver a manos de Ercros, mientras el traslado mundial de la producción química hacia Asia provocaba un lento declive y sucesivos ajustes de plantilla. En paralelo, en 1948 se inauguró el salto hidroeléctrico de Flix, de 50 MW, y en 2007 se construyó junto al polígono de la Devesa el parque solar Ramon Escriche, que llegó a ser el mayor de Cataluña. La actividad química, sin embargo, dejó un grave problema ambiental: en 2005 se descubrió una gran acumulación de residuos tóxicos en el pantano de Flix, que obligó a levantar una barrera de contención en 2010 y cuyo proceso de extracción y tratamiento, iniciado entonces, seguía en marcha años después.

Fiestas de Flix

El calendario festivo arranca con Sant Antoni, la noche del 16 al 17 de enero, con hogueras y cena en la calle. En Semana Santa, el Sábado de Gloria se canta la tradicional Cantada de Caramelles por las calles y el Domingo de Pascua se celebra la Processó de l'Encontre, con la recitación de les Desmes y el ritual, singular en la comarca, de romper un cántaro; el Lunes de Pascua se come la mona en la ermita del Remei entre jotas y sardanas. Por el Corpus se engalanan las calles con alfombras florales, y la fiesta mayor, el 15 de agosto, tiene como momento central la fiesta del río con la carrera de «puntones», pequeñas embarcaciones tradicionales del Ebro. El segundo domingo de octubre, de nuevo en la ermita, se celebra el aplec de la sardana.

Planifica tu Visita a Flix

Flix se comunica por la carretera C-12, el Eje del Ebro, que enlaza con las autopistas AP-2 y AP-7, y cuenta con estación propia en la línea de ferrocarril Zaragoza-Tarragona-Barcelona; el aeropuerto de Reus, con vuelos chárter y una línea regular a Madrid, está a unos sesenta kilómetros. Una visita puede combinar el paseo por el meandro y la Reserva Natural de Sebes con la subida al castillo y su mirador sobre el río, y conviene reservar tiempo para el Molí d'Oli y el santuario del Remei, sobre todo si las fechas coinciden con la fiesta mayor de agosto y su carrera de puntones sobre el Ebro.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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