- La Puebla de los Infantes: el tesoro romano que guarda bajo sus tierras, en Sevilla
- Lo que Cuentan los Censos de La Puebla de los Infantes
- Geografía de La Puebla de los Infantes: entre la Vega del Guadalquivir y la Sierra Norte
- Historia: de Celsita o Mulva al marquesado de Felipe IV
- Patrimonio: castillo gótico-mudéjar y la torre que remodeló el terremoto de Lisboa
- Economía y Gastronomía: olivar, caza y faisanes que no vuelan
- Fiestas y Cuándo Ir a La Puebla de los Infantes
- Planifica tu Visita a La Puebla de los Infantes
- Otros Pueblos de Sevilla
La Puebla de los Infantes: el tesoro romano que guarda bajo sus tierras, en Sevilla
En 1982, en un yacimiento prerromano del término de La Puebla de los Infantes, aparecieron más de un centenar de piezas de oro y plata hoy expuestas en el Museo Arqueológico Nacional como el Tesoro de La Puebla de los Infantes. No es casualidad: por este rincón de la Sierra Norte de Sevilla, donde la Vega del Guadalquivir empieza a subir hacia la sierra, han pasado celtas, romanos, visigodos y musulmanes antes de que el pueblo tomara, ya en el siglo XIII, el nombre que conserva. Hoy el municipio tiene 2.949 habitantes en 155 km², a 78 kilómetros de la capital.
Lo que Cuentan los Censos de La Puebla de los Infantes
La serie disponible, de 2001 a 2025, no tiene sobresaltos: arranca ya en su punto más alto, con 3.402 habitantes en 2001 -el mayor dato de estos 25 años, aunque no necesariamente el máximo histórico del pueblo, del que la serie no informa- y desciende de forma lenta y constante hasta los 2.949 de 2025, un 13 % menos. No hay aquí ningún escalón brusco de un año a otro: es la pérdida gradual típica de un municipio que, como se verá, sigue dependiendo en buena parte del trabajo agrícola de temporada.
Geografía de La Puebla de los Infantes: entre la Vega del Guadalquivir y la Sierra Norte
El núcleo se asienta en una altiplanicie que hace de valle rodeado de montañas, atravesada de este a oeste por las carreteras que lo comunican con Constantina y Lora del Río, al oeste, y con Peñaflor, al este. El asentamiento original ocupa el sector sur, de manzanas irregulares y pequeñas, en la parte más alta del pueblo; el crecimiento posterior avanzó hacia el norte, donde hoy se concentran los grandes equipamientos deportivos y educativos. Una pequeña parte del término pertenece al parque natural Sierra Norte de Sevilla, y dentro de sus límites se encuentra el embalse de José Torán, de 462 hectáreas y 113 hm³ de capacidad.
Historia: de Celsita o Mulva al marquesado de Felipe IV
El emplazamiento se ha ocupado desde tiempos muy remotos. Algunos autores sitúan aquí la localidad celta de Celsita, que los romanos habrían convertido en campamento militar; otros defienden que se trataba de la ciudad de Mulva. Los visigodos llamaron al lugar Cañebolo, nombre que se mantuvo durante el dominio musulmán, periodo de población mayoritariamente bereber y de cierta decadencia. El esplendor regresó con la conquista castellana de Fernando III en 1247; en 1253 Alfonso X el Sabio donó el donadío de Castril -el valle hoy ocupado por el embalse de José Torán, entonces llamado valle de Valgruado- a Enrique Enríquez el Viejo, nieto del propio Fernando III.
En 1594 la villa formaba parte del reino de Sevilla en la sierra de Constantina y contaba con 451 vecinos pecheros. En el siglo XVII, Luis Jiménez de Góngora y Castilla recibió en 1654 el título de vizconde de la Puebla de los Infantes, creado por Felipe IV, elevado a marquesado en 1716.
Patrimonio: castillo gótico-mudéjar y la torre que remodeló el terremoto de Lisboa
En lo más alto del pueblo se levanta el Castillo, construido entre 1330 y 1344 en estilo gótico-mudéjar y planta trapezoidal; de las cuatro torres originales quedan dos, junto a lienzos de muralla que siglos de viviendas levantadas con sus propias piedras han ido dejando al descubierto en las últimas fases de restauración. La iglesia parroquial de Nuestra Señora de las Huertas, de finales del siglo XV y ampliada en los siglos XVI y XVIII, guarda naves de bóveda vaída y una esbelta torre de cantería de estilo Reyes Católicos que, tras el terremoto de Lisboa de 1755, se remató con un chapitel de azulejos blancos y azules y pináculos de cerámica. En su interior se conservan tallas de los siglos XVI a XVIII, entre ellas la imagen renacentista de María Santísima de las Huertas, atribuida a la escuela de Pedro Millán hacia 1530, y una Virgen del Rosario de 1592 obra de Juan de Mesa "el Mozo".
A las afueras se reparten las ermitas mudéjares de Santa Ana (1470-1485) y de Santiago, esta última de mediados del siglo XIV y considerada la primera iglesia del pueblo. Entre el patrimonio etnográfico destacan los lavaderos públicos de "Las Pilas", de 1863, con treinta pilas dispuestas en forma de jota invertida para facilitar el trabajo de las lavanderas, y dos cuevas de la sierra de Sancha: la del "Jabato", que la tradición oral señala como refugio de un bandolero cuya identidad nunca se conoció, y la del "Tío Vihuelo", un abrigo rocoso con formaciones de karst.
Economía y Gastronomía: olivar, caza y faisanes que no vuelan
La economía descansa en la agricultura, la ganadería, la explotación forestal y, en menor medida, el turismo; el olivo es el cultivo que ocupa a la mayor parte de la población activa, y el municipio ha tenido históricamente una importante bolsa de jornaleros temporales, con emigración interior hacia otras campañas de recolección. Los datos agrarios lo confirman: 402 explotaciones trabajan 9.904 hectáreas, el 64 % del término, de las que algo más de un tercio son cultivos arbóreos -el olivar entre ellos- y más de la mitad, pastos permanentes para una cabaña que suma 16.131 ovejas y cabras, 8.616 cerdos y cerca de 1.700 vacas. El peso del campo se nota también en el empleo: el 36,6 % de los ocupados trabaja en agricultura, ganadería y pesca, muy por encima de la media de cualquier comarca de servicios.
La mesa local responde a esa tierra de caza mayor y menor: perdiz con pimiento de pique, venado en adobo y tagarninas con habas encabezan los platos tradicionales, junto a los "faisanes" -el nombre local de un tipo de boletus- cocinados a la plancha o guisados con aceite, ajo y guindilla. De postre, gachas, arroz con leche y leche frita, y en la repostería, gañotes, pestiños, roscos y brazo de gitano.
Fiestas y Cuándo Ir a La Puebla de los Infantes
El calendario festivo arranca en febrero con Las Candelas, el primer fin de semana del mes: cada calle levanta su propia hoguera a base de leña y ramas de olivo acarreadas por los más jóvenes, coronada por un muñeco de paja con un mensaje burlesco sobre algún suceso del año, mientras se canta y baila el "sandinga" alrededor del fuego y las mujeres mayores fríen la "sopaipa" para acompañar con chocolate caliente. La misma semana llegan los Carnavales, abiertos por la murga local y sus tradicionales disfraces de "mascarones".
La Semana Santa puebleña reparte sus procesiones entre el Domingo de Ramos, con Jesús de la Salud y la Borriquita, el Jueves Santo, con la procesión del silencio del Nazareno, el Viernes Santo y el Sábado Santo, hasta la mañana de Resurrección. Pero la cita grande es el primer domingo de junio, cuando se celebra la romería a Nuestra Señora de las Huertas, patrona del pueblo, con el traslado del sinpecado hasta su ermita en carretas y "charres" tradicionales; la devoción se repite del 15 al 18 de agosto, en la feria que lleva su nombre. Quien busque la Puebla más auténtica tiene ahí sus dos mejores fechas: la romería de junio, al aire libre, o la feria de mediados de agosto.
Planifica tu Visita a La Puebla de los Infantes
El pueblo está a 78 km de Sevilla capital, en el eje que conecta Constantina y Lora del Río con Peñaflor, y a un paso del parque natural Sierra Norte de Sevilla y del embalse de José Torán. Una visita puede empezar en el casco antiguo, en torno al Castillo gótico-mudéjar y la torre de la iglesia de Nuestra Señora de las Huertas, seguir por los lavaderos de Las Pilas y terminar en las ermitas de Santa Ana y Santiago, a las afueras. Para quien quiera alargar la jornada, las cuevas de la sierra de Sancha y el propio embalse ofrecen otra cara, más natural, del mismo término.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
Otros Pueblos de Sevilla
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