Puntallana, Santa Cruz de Tenerife

Puntallana. Pueblos de Santa Cruz de Tenerife

Puntallana es un municipio situado en el noreste de la isla de La Palma, en la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Según el padrón de 2025, tiene 2.790 habitantes sobre una extensión de 35 km², y su cabecera municipal se encuentra a 420 metros de altitud, a unos 10 kilómetros de la capital insular, Santa Cruz de La Palma. La población se reparte en cinco barrios —La Galga, El Granel, El Pueblo o San Juan, Santa Lucía y Tenagua— y su gentilicio es puntallanero o puntallanera.

📝 Contenido:
  1. Geografía
  2. Historia
  3. Patrimonio
  4. Fiestas y tradiciones
  5. Economía
  6. Demografía
  7. Otros Pueblos de Santa Cruz de Tenerife

Geografía

El término municipal ocupa el vértice oriental de La Palma, con forma triangular y una base costera en abanico que suma casi 13 kilómetros de litoral, el punto más oriental de la isla. Limita al norte con San Andrés y Sauces por el barranco de La Galga, al este con el océano Atlántico, al sur con Santa Cruz de La Palma por el Barranco Seco, y al oeste con El Paso, en la crestería de la Caldera de Taburiente, donde se alza su cumbre más alta, el Piedrallana, con 2.200 metros. El relieve, surcado por barrancos profundos y estrechos, incluye un campo de volcanes extinguidos distribuido en dos alineaciones de montañas, lo que ha dado al municipio el sobrenombre de «pueblo de las nueve montañas». La costa, acantilada en general, es más húmeda hacia el norte, en La Galga y Nogales, y más árida hacia Tenagua, al sureste.

El municipio cuenta con parte de dos espacios naturales protegidos de la red canaria: el parque natural de Las Nieves, que incluye el Piedrallana, el Cubo de La Galga y el barranco y playa de Nogales, y el sitio de interés científico del barranco del Agua. Ambos forman parte de la Red Natura 2000, y junto con el resto de la isla, Puntallana es también reserva de la biosfera.

Historia

Como el resto de La Palma, el territorio de Puntallana estuvo habitado antes de la conquista castellana por los aborígenes benahoaritas, que se asentaron sobre todo en cuevas abiertas en los barrancos, aprovechando la abundancia de agua de la zona. El barranco del Espigón, en el municipio, alberga la necrópolis más interesante de la isla, con los únicos restos momificados conocidos de esta etapa. En el momento de la conquista, a finales del siglo XV, el territorio correspondía al cantón de Tenagua, cuyo caudillo, Atabara, decidió acogerse a la paz ofrecida por la Corona de Castilla.

Tras la conquista, las tierras fueron repartidas entre los participantes en la campaña militar, y pronto surgieron las primeras ermitas, como la de Santa Lucía o la de San Bartolomé en La Galga. El núcleo de El Pueblo nace en torno a la fuente de San Juan, donde se asentaron colonos de origen castellano, holandés y portugués que desarrollaron una agricultura basada en el trigo, tan exitosa que el municipio llegó a conocerse como «el granero de la isla». La paja servía además para cubrir viviendas y, en un primer momento, iglesias, mientras que los montes de laurisilva y pinar se explotaron para la industria naval, lo que provocó episodios de deforestación hasta finales del siglo XVIII.

Con la constitución de 1812, Puntallana se convirtió en municipio propio. Como en gran parte de La Palma, sus habitantes se vieron empujados a emigrar por las malas cosechas, primero hacia Cuba en los siglos XIX y XX, y después hacia Venezuela a mediados del XX; el retorno de esos emigrantes trajo consigo mejoras como la introducción del boniato o el apoyo económico para que los vecinos de La Galga pudieran adquirir tierras hasta entonces en manos de grandes propietarios. Algunos habitantes del municipio fueron víctimas de la represión tras el estallido de la Guerra Civil, en el marco del episodio conocido en la isla como la semana roja, con al menos cinco personas asesinadas y enterradas en la zona de Barranco Hondo. A partir de mediados del siglo XX mejoraron las condiciones de vida, con una pequeña industria conservera que terminó orientándose a la exportación de plátano y con la llegada de la electricidad en los años cincuenta.

Patrimonio

El principal monumento de Puntallana es la iglesia de San Juan Bautista, uno de los primeros templos construidos en la isla, declarado bien de interés cultural en 1994, que conserva un retablo mayor barroco del siglo XVIII y una imagen ecuestre de Santiago Apóstol considerada la más antigua de este tipo en Canarias. La ermita de San Bartolomé, junto al barranco de La Galga, venera a este santo mártir y a una imagen gótica de la Piedad, mientras que la ermita de Santa Lucía, erigida antes de 1530, fue el primer lugar de la isla dedicado a esta santa y en el pasado fue destino de una romería marítima. La Casa Luján, casona colonial del siglo XVII que sirvió de ayuntamiento y escuela hasta los años ochenta, alberga hoy un museo etnográfico y un centro de artesanía.

Entre los espacios naturales destaca la playa de Nogales, la de arena negra más larga de la isla, considerada una de las más bellas de Canarias aunque con corrientes peligrosas, y el Cubo de La Galga, uno de los bosques de laurisilva mejor conservados del archipiélago. El Salto del Enamorado, en la montaña de La Galga, da nombre a un lugar de la costa ligado a una leyenda local sobre un pastor enamorado que perdió la vida tratando de superar una prueba imposible para ganarse el amor de una joven.

Fiestas y tradiciones

Las fiestas patronales se celebran el 24 de junio en honor a San Juan Bautista, con hogueras, feria de ganado y baile de magos. En agosto, el barrio de La Galga festeja a San Bartolomé Apóstol con una romería típica, y el municipio celebra además el Carnaval, el Sagrado Corazón de Jesús en julio en Tenagua, la Virgen de la Piedad en septiembre en La Galga y Santa Lucía de Siracusa en diciembre, con su característica danza de los marinos.

Economía

El sector primario sigue siendo uno de los principales motores de Puntallana, con 460 hectáreas de superficie cultivada, de las que 180 se dedican al plátano para consumo local y exportación, junto a papas, aguacate y habas. La ganadería caprina, con más de 1.500 cabezas, es la más extendida, por delante de la ovina y la bovina. El turismo rural, en forma de casas rurales y alquiler vacacional, complementa esta economía tradicionalmente agraria. El municipio cuenta además con una Casa de la Cultura y un Museo Etnográfico en el casco antiguo de El Pueblo, además de una Biblioteca Internacional en Lengua Alemana, un equipamiento poco frecuente que refleja cierta presencia de residentes extranjeros en la zona.

Demografía

A diferencia de la mayoría de municipios de su entorno, Puntallana ha registrado un crecimiento sostenido en los últimos años: la serie del INE pasa de 2.258 habitantes en 2001 a 2.790 en 2025, su máximo histórico dentro de esta serie, tras una recuperación especialmente notable desde 2017. Esta tendencia contrasta con el fuerte descenso demográfico que experimentó la isla de La Palma desde mediados del siglo XX, motivado primero por la emigración a Venezuela y después por el traslado de población hacia Santa Cruz de La Palma o Tenerife en busca de empleo.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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