Villaconejos: el pueblo madrileño que le puso museo al melón
En el sur de la Comunidad de Madrid, entre viñedos y cerros de la comarca de Las Vegas, Villaconejos es el único pueblo de España con un museo dedicado en exclusiva a una fruta: el melón. No es un capricho turístico, sino el resultado de siglos de una economía que giró casi por completo alrededor de ese cultivo, hasta convertir el 12 de octubre en la fiesta más esperada del año. Hoy el municipio suma 3.569 habitantes, a los que en el pueblo se conoce como conejeros.
Lo que Cuentan los Censos de Villaconejos
La serie del INE arranca en 2001 con 2.946 habitantes y dibuja un crecimiento sostenido hasta 3.530 en 2011, el momento de mayor empuje del pueblo en lo que va de siglo. Tras ese pico llegó un descenso suave, coincidiendo con los años más duros de la crisis inmobiliaria, hasta estabilizarse en torno a los 3.350 habitantes entre 2016 y 2017. Desde entonces la recuperación ha sido constante y sin sobresaltos: 3.422 en 2020, 3.499 en 2023 y un nuevo máximo de la serie en 2025, con 3.569 vecinos. Conviene no confundir este dato con un récord histórico: a mediados del siglo XIX, cuando Villaconejos aparecía descrito en el Diccionario de Madoz, el pueblo apenas llegaba a los 825 habitantes, y en 1834 ni siquiera alcanzaba los 170. El crecimiento de los últimos veinticinco años es, en realidad, el tramo final de una expansión que lleva casi dos siglos en marcha.
Geografía
El término municipal de Villaconejos ocupa 36,65 km² en el sur de la región madrileña, a 680 metros de altitud, en el área que algunos adscriben a la comarca de Las Vegas y otros a la Alcarria de Chinchón. El pueblo cuenta con conexión en autobús hacia Madrid a través de Villaverde Bajo-Cruce. El propio nombre del municipio delata su paisaje original: deriva de "Villa de los Conejos", y toponimias como El Vedado o el Cerro Barbero —antes Cerro Galguero— recuerdan una zona acotada a la caza donde abundaban los lepóridos y se empleaban galgos para perseguirlos, una actividad que se mantuvo viva hasta hace relativamente pocas décadas.
Historia
Por las tierras de Villaconejos pasaban ya en época romana dos calzadas de primer orden: la que unía Augusta Emerita (Mérida) con Caesar Augusta (Zaragoza) y la que llevaba de Urci (en la actual Almería) a Flaviobriga (Castro Urdiales). Se cree que el valle de Valtaray, en el término municipal, fue conocido entonces como Vallis Taraci, y que por él pasó el propio general árabe Tarik hacia el año 711, en los primeros avances musulmanes por la península. Durante siglos, buena parte de estas tierras dependieron de la Corona o de distintos señoríos: en 1454, Enrique IV integró Villaconejos en la Comunidad de ciudad y tierra de Segovia, dentro del sexmo de Valdemoro, y en 1480 los Reyes Católicos eximieron al pueblo —junto con Chinchón, Valdelaguna, Ciempozuelos y San Martín de la Vega— de la jurisdicción segoviana, cediéndolo a los marqueses de Moya.
La villa vivió de cerca la Guerra de Sucesión española: en 1706 pasaron por ella tanto las tropas que tomaron Madrid como las de Felipe V que lo recuperaron, y algunos soldados caídos en los enfrentamientos quedaron enterrados en la iglesia local. Hasta 1834 dependió judicialmente del sexmo de Valdemoro; después pasó a Chinchón, mientras que en lo religioso perteneció primero a la diócesis de Ocaña-La Guardia y, desde 1881, a la de Madrid-Alcalá. La administración civil siguió un recorrido parecido: de la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia pasó en 1801 a la de Madrid, ya en vísperas de la creación de la actual provincia en 1833.
Patrimonio
El edificio religioso más antiguo del pueblo es la iglesia parroquial de San Nicolás de Bari. A ella se suman la ermita de Santa Ana, de 1578 y restaurada varias veces desde entonces, y la más reciente ermita de San Isidro, terminada en 1970; antes de ambas existió una ermita dedicada a Nuestra Señora de la Concepción que no se conserva. Uno de los rincones más singulares es la Cueva del Fraile, excavada en 1734 y vinculada por la tradición a los frailes carmelitas descalzos, que pudieron usarla como bodega para guardar vino en tinajas; durante la Guerra Civil sirvió de refugio nocturno a un batallón disciplinario, y hoy se encuentra en mal estado de conservación. A unos tres kilómetros del núcleo urbano, el barranco de Villacabras conserva manantiales de aguas mineromedicinales que, entre 1880 y 1914, se explotaron comercialmente por su riqueza en sulfato de sodio y llegaron a venderse como purgante en Francia. Pero el hito patrimonial más particular del pueblo es el Museo del Melón, abierto en 1993: único en su género en el mundo, reúne aperos de labranza, la recreación de una choza de melonero y de un carro tradicional, fotografías y audiovisuales sobre siglos de cultivo.
Economía
La agricultura ha marcado la vida de Villaconejos desde siempre: olivos, vides y cereal en un paisaje mediterráneo que produce aceite de calidad y vinos de buena fama en la comarca. Pero es el melón el que ha dado al pueblo su identidad y su sustento durante generaciones, hasta el punto de que su comercialización, a escala nacional e internacional, sigue siendo hoy una de las principales actividades económicas del municipio. La leyenda local atribuye la llegada de las primeras semillas a un soldado que las trajo envueltas en una tela desde Zeluán, en el norte de África; sea cierta o no, los melones de la zona ya eran célebres a finales del siglo XVI, según recoge la "Historia de Madrid" de Federico Bravo Morata. La ganadería y la caza, antes relevantes, prácticamente han desaparecido del municipio.
Fiestas
El calendario festivo de Villaconejos reserva su día grande para el 12 de octubre, con la Fiesta del Melón: además de coincidir con el Día de la Hispanidad, la jornada se convirtió con el tiempo en la del "Día del Melonero", pensada para recibir a los vecinos que durante temporadas salían del pueblo en busca de tierras donde cultivar sus semillas. Se celebra con fuegos artificiales, bailes en la plaza Mayor y los tradicionales encierros de novillos. El resto del año tiene su propio pulso festivo: la Fiesta del Cristo, en honor al Santísimo Cristo de la Buena Dicha, el primer domingo de mayo; la de San Isidro Labrador, el 15 de mayo; y la de Santa Ana, entre el 25 y el 26 de julio.
Planifica tu Visita a Villaconejos
La fecha más recomendable para conocer Villaconejos es, sin duda, el 12 de octubre, cuando la Fiesta del Melón llena de ambiente la plaza Mayor y permite entender de un vistazo por qué el pueblo le dedicó un museo entero a esta fruta. Algunas claves prácticas para la visita:
- Cómo llegar: en autobús desde Madrid, con parada en Villaverde Bajo-Cruce, o por carretera hacia el sur de la región, en la comarca de Las Vegas.
- Qué ver primero: el Museo del Melón, único en el mundo, y la iglesia de San Nicolás de Bari, el edificio religioso más antiguo del pueblo.
- Una excursión aparte: el barranco de Villacabras, a 3 km del núcleo urbano, con manantiales y vegetación.
- Qué comprar: melón de la zona en temporada, y aceite y vino de producción local.
- Gentilicio: a sus vecinos se les llama conejeros.
Con 3.569 habitantes y un museo que no tiene parangón en ningún otro pueblo de España, Villaconejos demuestra que una fruta puede llegar a definir la identidad entera de un lugar.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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