Épila, Zaragoza

Épila. Pueblos de Zaragoza

📝 Contenido:
  1. Épila: el pueblo donde nació un rey y murió un conde de leyenda
  2. Geografía de Épila
  3. Historia: de Segontia celtíbera al condado de Aranda
  4. Lo que Cuentan los Censos de Épila
  5. Patrimonio: palacios, castillo y puente romano
  6. Economía: de la azucarera pionera a la industria auxiliar del automóvil
  7. Cuándo Ir a Épila
  8. Planifica tu Visita a Épila
  9. Otros Pueblos de Zaragoza

Épila: el pueblo donde nació un rey y murió un conde de leyenda

Épila, en la comarca zaragozana de Valdejalón, puede presumir de un hito poco común entre los pueblos de esta lista: en su palacio nació, en 1358, el futuro rey Juan I de Castilla, y en ese mismo edificio murió, cuatro siglos y medio más tarde, uno de los políticos más influyentes de la Ilustración española, Pedro Pablo Abarca de Bolea, conde de Aranda. Entre castillo musulmán, puente romano y una azucarera que marcó su siglo XX, Épila reúne un patrimonio histórico mucho más denso de lo que su tamaño actual sugiere.

Geografía de Épila

El municipio se asienta en el valle del río Jalón, que lo atraviesa de sur a norte formando los Llanos de Plasencia, a 40 km de Zaragoza capital y a 336 metros de altitud. Al oeste se alzan las sierras de Nava Alta y de Monegre, primeras estribaciones del Sistema Ibérico zaragozano, que superan los 950 m y marcan el límite con las comarcas de Campo de Borja, Aranda y Calatayud. El clima es semiárido, propio del valle del Ebro, con apenas 333 mm de precipitación anual y una temperatura media de 14,6 °C. La Autovía del Noreste y la carretera A-122 comunican el término con La Almunia de Doña Godina y Alagón.

Historia: de Segontia celtíbera al condado de Aranda

El primer asentamiento se localizó en el Cabezo de Ballesteros, con yacimientos de los siglos VIII-VII a. C.; algunos historiadores identifican la Épila celtíbera con la Segontia que cita el Itinerario de Antonino, aliada de los numantinos frente a Roma. De época romana se conserva un puente sobre el Jalón, en la antigua vía entre Caesaraugusta y Augusta Emerita. Tras el dominio visigodo y la conquista musulmana del 714, que trajo consigo la construcción de un castillo en el siglo XI, Alfonso I el Batallador reconquistó la villa en 1119, respetando el patrimonio y los derechos de la población musulmana, que se trasladó a barrios extramuros. En 1294 Jaime II vendió Épila y su castillo a Artal de Alagón, y tras pasar por distintos señores, en 1393 la villa fue adquirida por Lope Ximénez de Urrea, cuya familia construiría aquí su palacio e iniciaría el linaje de los condes de Aranda, titulares de la villa durante siglos. En 1358 había nacido en Épila el rey Juan I de Castilla, hijo del futuro Enrique II de Trastámara, en agradecimiento a cuya lealtad la villa recibió el título de «Excelentísima y Fidelísima». En 1591, durante las Alteraciones de Aragón, el Justicia del reino se refugió en Épila al amparo del conde de Aranda. Y en 1798 murió en el palacio de la localidad Pedro Pablo Abarca de Bolea, conde de Aranda, estadista de Carlos III, embajador en Francia y una de las grandes figuras de la Ilustración española, que pasó aquí sus últimos años sin dejar descendencia directa. Diez años después, en junio de 1808 y ya al inicio de la Guerra de la Independencia, Épila se vio envuelta en los movimientos de tropas de los primeros Sitios de Zaragoza, cuando las fuerzas españolas al mando de Francisco de Palafox trataron de cortar las comunicaciones del ejército francés entre Madrid y la capital aragonesa.

Lo que Cuentan los Censos de Épila

La historia demográfica de Épila está marcada por la llegada y la marcha de una fábrica. La Azucarera del Jalón, instalada en 1908, impulsó el crecimiento del pueblo hasta superar los 6.000 habitantes en la primera mitad del siglo XX, dotando a su barrio obrero de agua corriente y piscinas propias, un lujo para la época. Su cierre en 1969 provocó una fuerte crisis y el éxodo de buena parte de sus trabajadores, lo que redujo la población hasta los niveles actuales. La serie oficial, que arranca en 2001 con 4.019 habitantes, llegó a su mayor dato en 2010, con 4.765, coincidiendo con el auge de la industria auxiliar del automóvil en la comarca, para estabilizarse después en torno a los 4.704 habitantes de 2025, apenas un 1 % por debajo de aquel máximo.

Patrimonio: palacios, castillo y puente romano

El palacio de los Condes de Aranda, del siglo XVI, es la pieza central de un patrimonio civil que incluye también el edificio de los marqueses de Saudí, el de los condes de Montenegrón y la curiosa Casa de las Yedras, cubierta de hiedra que cambia de color con las estaciones. De la Épila religiosa destacan los conventos de las Franciscanas Concepcionistas y el antiguo convento de los Capuchinos, hoy asilo, además de la ermita de Santa María Magdalena, de románico tardío y vestigio cristiano más antiguo del municipio, y la monumental iglesia de Santa María la Mayor, del siglo XVIII, de estética barroco-clasicista con pinturas murales en sus bóvedas y una fachada en la que solo llegó a construirse una de las dos torres proyectadas. En lo alto de un cerro se conservan los restos del antiguo castillo, y cerca del núcleo urbano, el puente romano sobre el Jalón. El patrimonio natural suma la fuente de la Cascarrera, los olivos centenarios del entorno del santuario de Rodanas, la cueva del Gato y las playas fluviales de Mareca, hoy venidas a menos por la falta de mantenimiento. Cerca de esas playas se encuentra además la Casa de Mareca, antigua residencia de los padres de la Compañía de Jesús hasta su expulsión en el siglo XVIII, que guarda los restos de Luis Ximénez de Urrea, cuarto conde de Aranda.

Economía: de la azucarera pionera a la industria auxiliar del automóvil

Épila combina todavía agricultura y ganadería -frutales como pera, manzana, melocotón, ciruela o cereza, cereales y ganado ovino, bovino, porcino y avícola- con una industrialización que tiene detrás una historia singular. La Azucarera del Jalón llegó a producir 16 millones de kilos de azúcar al año con 1.500 obreros, y fue la primera empresa azucarera española en cotizar en la Bolsa de Madrid; a su amparo crecieron una destilería, una alcoholera, una bodega industrial y un tejar. Tras su desaparición, la llegada de la planta de General Motors en la vecina Figueruelas dio un nuevo impulso industrial al pueblo, con el polígono de Valdemuel acogiendo empresas auxiliares que abastecen a la factoría. Hoy la industria de Épila da trabajo a gente de toda la comarca.

Cuándo Ir a Épila

La primavera, con la floración de los frutales del valle del Jalón, es un buen momento para acercarse a Épila y combinar la visita a su patrimonio con un paseo por el entorno del santuario de Rodanas y sus olivos centenarios. Fuera de esas fechas, el pueblo se visita bien en cualquier época gracias a su cercanía a Zaragoza.

Planifica tu Visita a Épila

  • Dónde está: comarca de Valdejalón, Zaragoza, a 40 km de la capital, junto a la Autovía del Noreste.
  • Qué no perderse: el palacio de los Condes de Aranda, la iglesia de Santa María la Mayor, el puente romano y el castillo.
  • Un dato curioso: en su palacio nació el rey Juan I de Castilla (1358) y murió el conde de Aranda (1798).
  • Gentilicio: epilense o epilero.
  • Población actual: 4.704 habitantes (padrón 2025), en un término de 194,3 km².

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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