- La Oliva: 90 kilómetros de costa, un islote propio y 26 años de capitalidad
- Lo que Cuentan los Censos de La Oliva
- Los Coroneles de La Oliva: cuando un pueblo manda sobre una isla
- El nombre y el paisaje: dunas, malpaís y una montaña mágica
- Cinco espacios protegidos en un solo municipio
- Cuándo Ir a La Oliva: 89 milímetros de lluvia al año
- Planifica tu Visita a La Oliva
- Otros Pueblos de Las Palmas
La Oliva: 90 kilómetros de costa, un islote propio y 26 años de capitalidad
Hay municipios que fueron capital y dejaron de serlo. La Oliva, en el norte de Fuerteventura, lo fue entre 1834 y 1860: relevó a Betancuria al frente de la isla y perdió el cargo a favor de Puerto del Rosario. Siglo y medio después, sigue siendo un municipio de dimensiones poco comunes: 356,13 km², 90,56 kilómetros de costa, un islote entero dentro de su término —el de Lobos— y 30.022 habitantes (INE, 2025). Es el segundo municipio más extenso de Canarias y el segundo más poblado de Fuerteventura.
Lo que Cuentan los Censos de La Oliva
La serie disponible abarca 24 años, de 2001 a 2025, y recoge uno de los crecimientos más violentos que se pueden encontrar en el padrón español.
En 2001, La Oliva tenía 11.376 habitantes. En 2025 tiene 30.022. Es decir: ha multiplicado por 2,6 su población en un cuarto de siglo, con 18.646 personas más, un aumento del 164 %. Para ponerlo en perspectiva, el municipio ha sumado en 24 años más vecinos de los que tenía al empezar el siglo, y por un margen amplio.
La primera década es la más vertiginosa: 13.026 habitantes en 2002, 17.273 en 2005, 20.084 en 2007 y 22.351 en 2010. Casi 11.000 personas en nueve años, al ritmo de más de mil al año.
La segunda década es más irregular y merece contarse sin suavizarla, porque hay dos retrocesos claros. En 2013 el padrón marca 25.083 habitantes y en 2014 cae a 24.307: 776 menos. La cifra se recupera en 2015 (25.199) y vuelve a caer en 2016 a 24.508, otros 691 menos. Son los dos únicos tramos negativos de toda la serie y encajan con lo que cabe esperar de un municipio muy dependiente del turismo y de población flotante: el registro se mueve con los ciclos económicos.
Desde 2017 el crecimiento es continuo y además se acelera: 25.884 en 2018, 27.234 en 2020, 27.945 en 2022, 29.099 en 2023, 29.693 en 2024 y 30.022 en 2025. Ese último dato es el máximo histórico de la serie y marca la primera vez que el municipio supera los treinta mil habitantes.
Con 356,13 km², la densidad sigue siendo baja —unos 84 habitantes por kilómetro cuadrado—, porque la mayor parte del término es área rural y natural.
Los Coroneles de La Oliva: cuando un pueblo manda sobre una isla
La conquista de Fuerteventura terminó en 1405, con Betancuria como capital y como sede del cabildo único, sometido a los señores propietarios de la isla. En 1476 los Reyes Católicos reconocieron jurídicamente el señorío territorial de Fuerteventura. Fundada la capital, Pájara al sur y La Oliva al norte formaron la primera espina dorsal del territorio.
Según un manuscrito anónimo, el pueblo de La Oliva fue fundado en 1500 por unos vecinos de Betancuria conocidos como los hermanos Hernández. A finales del siglo XVI, el ingeniero Leonardo Torriani ya sitúa en su mapa de la isla La Oliva, el puerto del Tostón y la cala de Corralejo. En el siglo XVII el llano central tenía ya un anillo de lugares habitados y agrícolas a su alrededor: El Roque, Lajares, Caldereta, Vallebrón, Tindaya, Villaverde, Mascona o Peñaerguida.
El gran momento llega en el siglo XVIII. La Oliva contaba con ayuda de parroquia desde 1708, con sede en la iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, cuando solo Betancuria tenía beneficio eclesiástico; ser núcleo parroquial le dio prestigio. Y en 1742, el coronel Melchor de Cabrera Béthencourt trasladó aquí la residencia de los gobernadores de armas del Regimiento Provincial de Milicias de Fuerteventura, que hasta entonces estaba en Betancuria. Se instalaron en el edificio que todavía se conoce como la Casa de los Coroneles.
Aquello convirtió a La Oliva en una especie de cocapital de la isla. Los coroneles no se quedaron en lo militar: acabaron nombrando y destituyendo cargos del cabildo, se hicieron los verdaderos terratenientes y concentraron el poder económico. El cargo se volvió hereditario y vitalicio: lo inauguraron los Sánchez-Dumpiérrez y los Cabrera-Bethencourt lo ocuparon de 1742 a 1833. Mientras tanto, la familia Arias de Saavedra, titular del señorío, ni vivía en Fuerteventura: estaba establecida en Tenerife desde el siglo XVII.
El nombre y el paisaje: dunas, malpaís y una montaña mágica
El municipio toma el nombre de su capital administrativa, y aunque no hay certeza absoluta, los investigadores modernos lo relacionan con la abundancia pasada del acebuche u olivo silvestre, propio de los antiguos bosques termófilos canarios. Un nombre que recuerda, por tanto, un paisaje que ya no está.
Lo que hay ahora es matorral espinoso: la aulaga (Launaea arborescens), el matamoros (Suaeda vera) y endemismos más escasos como la cuernúa (Caralluma burchardii). La fauna la dominan las aves, y ahí está lo más valioso del término: la hubara canaria (Chlamydotis undulata fuertaventurae), la ganga ortega (Pterocles orientalis), el guirre o alimoche majorero (Neophron percnopterus majorensis), el cernícalo y el corredor sahariano (Cursorius cursor).
El relieve va desde el nivel del mar hasta los 691 metros de la Montaña de la Muda, la cota máxima municipal. La capital municipal se asienta a 219 metros.
Cinco espacios protegidos en un solo municipio
Pocos términos municipales españoles concentran tanta figura de protección:
- Parque natural de Corralejo, con sus célebres dunas.
- Parque natural del Islote de Lobos, que abarca el islote en toda su extensión.
- Paisaje protegido de Vallebrón, considerado una muestra geomorfológica representativa de la isla.
- Monumento natural de la Montaña de Tindaya, uno de los principales yacimientos de manifestaciones rupestres de Fuerteventura y montaña tenida por mágica entre los antiguos majos.
- Monumento natural Malpaís de la Arena, con estructuras geológicas representativas y valor etnográfico, histórico y arqueológico.
Cuándo Ir a La Oliva: 89 milímetros de lluvia al año
El clima es árido cálido según la clasificación de Köppen, y las cifras lo dejan claro. La temperatura media anual es de 19,5 °C. El mes más cálido es agosto, con una media de 22,8 °C, y el más frío febrero, con 16,4 °C: una oscilación anual de apenas 6,4 grados, que es lo que convierte a este rincón de Fuerteventura en destino de invierno.
Las lluvias son casi anecdóticas: 89 milímetros al año de media. El mes más lluvioso es diciembre, y aun así se queda en 18 mm. En agosto no se registran precipitaciones. Dicho de otro modo: aquí no hay temporada mala por la lluvia, y cualquier mes del año es practicable. Lo que cambia es el viento y la temperatura del agua, no el cielo.
Planifica tu Visita a La Oliva
- Dónde está: norte de la isla de Fuerteventura, provincia de Las Palmas, Canarias, a 23 kilómetros de Puerto del Rosario. Solo limita con un municipio: Puerto del Rosario.
- Población: 30.022 habitantes (INE, 2025), máximo histórico de la serie.
- Superficie: 356,13 km², el segundo municipio más extenso de Canarias.
- Altitud: 219 m el casco; 691 m en la Montaña de la Muda.
- Costa: 90,56 kilómetros. Código INE: 35014.
- Qué ver: la Casa de los Coroneles, la iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, las dunas de Corralejo, el islote de Lobos, la Montaña de Tindaya y el Malpaís de la Arena.
- Para aficionados a las aves: el término es uno de los lugares donde observar hubara canaria, guirre y corredor sahariano. Conviene respetar las zonas de nidificación.
- Web municipal: laoliva.es.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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