- Guarromán, el pueblo fundado por Carlos III que presume de tener un nombre feo
- Del río de los granados al nombre más curioso de Jaén
- Una de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena de Carlos III
- Lo que cuentan los censos de Guarromán
- Un término partido en dos por el exclave de Zocueca
- Iglesia, pósito y santuario
- Las fiestas que celebran al olivo, no a un santo
- Planifica tu visita a Guarromán
- Otros Pueblos de Jaén
Guarromán, el pueblo fundado por Carlos III que presume de tener un nombre feo
Guarromán, también conocido históricamente como Muzquia, es un municipio de 2.703 habitantes (INE 2025) en el norte de la provincia de Jaén, dentro de la comarca de Sierra Morena, a 52 kilómetros de la capital provincial. Pocos pueblos han sacado tanto partido de su propio nombre: Guarromán es sede de la Asociación Internacional de Pueblos con Nombres Feos, Raros y Peculiares, que gestiona además el Seminario de Historia y Cultura Tradicional Margarita Folmerín. Sus habitantes se conocen como guarromanenses.
Del río de los granados al nombre más curioso de Jaén
El topónimo es la castellanización del árabe Uādī-r-Rommān, «río o arroyo de los granados», que evolucionó primero hacia Guadarromán y después hacia Guarromán; aquel río se conoce hoy como Tamujoso. La curiosidad que despierta el nombre no es nueva ni casual: ha dado para constituir toda una asociación internacional en torno a los topónimos insólitos, con sede en la propia localidad.
Una de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena de Carlos III
Guarromán nació en 1767 como parte del proyecto de colonización de Sierra Morena que contemplaba el Fuero de Población promulgado por Carlos III el 5 de julio de ese año. Fue Pablo de Olavide quien repobló el lugar, entonces conocido como Venta de Guadarromán, con el nombre de Muzquia, en honor a Miguel Múzquiz, secretario de Estado y despacho universal de Hacienda. Sus primeros pobladores fueron mayoritariamente colonos alemanes y belgas, aunque también llegaron familias francesas, italianas, austrohúngaras y suizas, junto con catalanas, valencianas y gallegas. En los documentos fundacionales se la llamaba Real Población del Sitio de Guarromán, y una de sus funciones era evitar que el Camino Real entre Andalucía y Madrid se llenara de salteadores y bandoleros. En 1861 llegaron nuevos pobladores al amparo de la apertura de minas de plata y plomo en la zona.
A mediados del siglo XIX la villa tenía censados 730 habitantes, cifra que recoge el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España de Pascual Madoz en su noveno volumen.
Lo que cuentan los censos de Guarromán
La serie de población de Guarromán, con 24 datos entre 2001 y 2025, dibuja una curva suave: de 2.804 habitantes en 2001 a un máximo de 2.936 en 2009 y 2012, con un descenso posterior hasta los 2.703 actuales, un 8 % por debajo de ese techo. Es una variación moderada, sin los sobresaltos de otros municipios de Sierra Morena, propia de un pueblo que mantiene una base económica diversificada entre agricultura, minería histórica y servicios.
Un término partido en dos por el exclave de Zocueca
El término municipal, de 96 km², está escindido en dos zonas: el núcleo urbano se asienta en el enclave nororiental, a 349 metros de altitud, mientras que el exclave de Zocueca, al suroeste, limita con Villanueva de la Reina y Bailén. La autovía del Sur atraviesa el municipio, y la carretera A-303 lo conecta con Linares. El relieve tiene un sector central más deprimido, donde se asienta el pueblo, y sectores noroeste y sureste más abruptos. Los arroyos del municipio vierten al río Guadiel, que cruza de norte a sur hacia el Guadalquivir, mientras que por Zocueca discurre el río Rumblar, represado en el embalse del mismo nombre.
Varias aldeas dependen de Guarromán. En Zocueca se encuentra el Santuario del Rumblar, cuya primera construcción data de 1150, cuando los cristianos mozárabes levantaron una ermita para una pequeña imagen de María; desde 1922 se celebra cada último domingo de septiembre una romería hasta el santuario, en recuerdo de cuando los hortelanos de San Vicente procesionaron a la patrona en acción de gracias por librar sus huertas de una plaga de langostas. Aldea de los Ríos, atravesada por la antigua nacional IV, tiene forma circular y conserva edificaciones asignadas a los colonos de 1787; su patrón, San Antonio de Pádua, se celebra el 13 de junio. Martín Malo celebra su fiesta el penúltimo fin de semana de mayo, y El Altico, antigua aldea colona también fundada en 1787, conserva su carácter acogedor al pie de Sierra Morena.
Iglesia, pósito y santuario
El patrimonio de Guarromán reúne la iglesia de la Inmaculada Concepción, del siglo XVIII, el Pósito de Labradores, también del XVIII, el monumento al Sagrado Corazón de Jesús, del siglo XX, y el Santuario de Zocueca, del siglo XVII.
Las fiestas que celebran al olivo, no a un santo
Guarromán tiene una particularidad poco habitual: sus fiestas mayores, la Feria del Olivar, no están dedicadas a un santo o una santa, como es costumbre en casi todas las localidades, sino al árbol emblemático de su actividad agraria. Se celebran el fin de semana más próximo al 25 de julio y datan de comienzos de los años setenta, cuando se trasladaron desde la fecha de San Isidro para evitar las lluvias primaverales que deslucían la romería. Arrancan un jueves por la noche con fuegos artificiales y culminan la noche del domingo con la traca final, con verbenas cada noche; antes incluía novillada y suelta de vaquillas, suprimidas en los años de crisis.
El 15 de mayo tiene lugar la romería de San Isidro Labrador en la Pradera de Piedra Rodadera, con carrozas hechas de remolques agrícolas y caballerías enjaezadas. El Domingo de Resurrección se celebra el Pintahuevos, una jornada de campo en familia con intercambio de huevos cocidos y pintados, tradición traída por los colonos centroeuropeos desde la fundación del pueblo. Ocho días después del Corpus se celebra la festividad del Corazón de Jesús, patrón de Guarromán, con procesión hasta el monumento erigido en 1950. El 1 de noviembre, la Fiesta de los Santos reúne a las peñas de jóvenes en el campo durante dos o tres días, costumbre heredada de la vecina Baños de la Encina, y el 24 de junio, en la víspera de San Juan Bautista, los mozos recogen agua de las fuentes para verterla sobre los viandantes en un rito de purificación que se remonta a los años sesenta.
La fiesta más singular es la Campana de las Ocho Generaciones, o Fiesta de los Colonos, que se celebra desde 1986 el último domingo de octubre: consiste en hacer sonar ocho veces la campana de las generaciones —una por cada 30 años transcurridos desde la fundación del pueblo— ante los escudos de los trece municipios de la mancomunidad de las Nuevas Poblaciones de Andalucía y Sierra Morena fundadas por Carlos III, con entrega de los Premios Olavidia y el nombramiento de Colonos de Honor.
Planifica tu visita a Guarromán
Guarromán ofrece un recorrido singular por la colonización ilustrada del siglo XVIII: sus calles trazadas por Pablo de Olavide, el pósito, la iglesia dieciochesca y las aldeas colonas de Aldea de los Ríos y El Altico cuentan una historia que pocos pueblos de Jaén pueden igualar. A eso se suma un calendario de fiestas que, mes a mes, va desde la romería a Zocueca hasta la feria dedicada al olivo, pasando por una celebración que repasa en voz de campana los dos siglos y medio de vida del municipio.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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