Arjona: la cuna del primer rey nazarí de Granada en la Campiña de Jaén
Arjona es un municipio de 5.330 habitantes (INE 2025) situado en la Campiña de Jaén, a 44 kilómetros de la capital provincial y a 77 de Córdoba. Su término, de 158,2 km² dedicados mayoritariamente al olivar, esconde una de las historias más singulares de cualquier pueblo andaluz: aquí nació en 1194 Mohamed ibn Yusuf Ibn Nasar, conocido como Alhamar, el futuro primer rey nazarí de Granada, en el Alcázar que hoy ocupa el hospital de San Miguel y que la tradición local sigue llamando la Casa del Rey. Pocas localidades de su tamaño pueden presumir de haber dado origen a una dinastía que gobernó Granada durante dos siglos y medio.
Lo que Cuentan los Censos de Arjona
La serie de población de Arjona abarca 24 datos entre 2001 y 2025. El municipio llegó al siglo XXI con 5.696 habitantes y siguió creciendo hasta su máximo de la serie, 5.826 vecinos, en 2007 y 2008. Desde entonces el descenso ha sido constante: en 2025 la población se sitúa en 5.330 habitantes, un 9 % menos que en aquel máximo, un patrón de erosión demográfica lenta pero sostenida típico de muchos municipios agrícolas del interior de Jaén. Conviene no confundir ese máximo de la serie con el máximo histórico real: Wikipedia recoge que en 1900 Arjona tenía 7.041 habitantes, muy por encima de cualquier cifra del siglo XXI, lo que sitúa el pueblo actual en poco más de dos tercios de la población que tuvo hace más de un siglo.
Historia
Arjona se corresponde con la antigua Urgavo o Urgao Alba romana, una ciudad que recibió un estatuto privilegiado tras la batalla de Munda (45 a. C.) por su apoyo a Julio César, y que alcanzó la plenitud de la ciudadanía romana como Municipium Albium Urgabonense. De aquella época data también el martirio de los hermanos Bonoso y Maximiano, oficiales romanos decapitados el 21 de agosto del año 308 por negarse a abrazar el paganismo, un episodio que todavía marca el calendario festivo del pueblo diecisiete siglos después. Tras el paso de visigodos y la conquista musulmana de 711, la ciudad -conocida entonces como Qal'at Aryuna- vivió su momento de mayor relevancia histórica con el nacimiento de Alhamar en 1194: desde Arjona, al frente del ejército de su tío, conquistó Baza, Guadix y Jaén antes de proclamarse rey y fundar la dinastía nazarí. La Reconquista llegó en 1244, cuando Nuño González sitió la ciudad y Fernando III en persona acampó ante sus murallas hasta que las autoridades musulmanas pactaron la rendición sin derramamiento de sangre. En 1284 el rey Sancho IV concedió a Arjona el título de Villa y el Fuero de Toledo, y el pueblo pasó más tarde a manos de la Orden de Calatrava hasta la unificación de las órdenes militares bajo los Reyes Católicos.
Patrimonio
El edificio más singular de Arjona es el Aljibe almohade, la construcción más antigua conservada en la ciudad: de planta rectangular y tres naves cubiertas con bóveda de cañón de ladrillo, se apoya sobre dos pedestales de alabastro reutilizados de estatuas romanas del templo dedicado a César Augusto que existió en el mismo lugar. La Cripta funeraria del Barón de Velasco, obra del arquitecto Antonio Flórez Urdapilleta con esculturas en mármol de Carrara de José Capuz, es un panteón de pequeñas dimensiones decorado con teselas doradas de estilo bizantino, con un pantocrátor presidiendo el ábside. La actual Casa Consistorial ocupa el antiguo Hospital de San Miguel -el Alcázar donde nació Alhamar- y conserva en su interior restos arqueológicos como el escudo original de la ciudad y la estela funeraria de Al-Gafequi. Entre los templos religiosos destacan la iglesia de Santa María, de estilo isabelino del siglo XVI y hoy convertida en Santuario de los Santos Patronos, y la iglesia y torre de San Martín, donde la tradición sitúa el lugar en el que Santa Teresa de Jesús oyó misa durante su paso hacia sus fundaciones en Andalucía.
Economía
La economía de Arjona descansa en la actividad agrícola, con el olivar y la industria oleícola como motores principales, a los que se suman la industria del mueble y una repostería de larga tradición, con dulces como los bizcochos de los santos. El clima mediterráneo del municipio, con veranos que pueden superar los 36 °C y precipitaciones de apenas 350 mm anuales, condiciona un paisaje agrícola dominado casi por completo por el olivo, en un término que limita con otros nueve municipios de la Campiña jiennense, entre ellos Andújar, Porcuna y Lopera.
Fiestas
La celebración más importante de Arjona son las Fiestasantos, en honor a los mártires Bonoso y Maximiano, declaradas fiesta de interés turístico de Andalucía. Se desarrollan del 11 al 24 de agosto con actos religiosos, deportivos y culturales casi ininterrumpidos, pero el día central es el 21 de agosto, cuando las imágenes y reliquias de los santos recorren las calles de la ciudad. La semana incluye tradiciones singulares como la Procesión de la Luminaria, el 19 de agosto, en la que niños y niñas desfilan con faroles fabricados a partir de un melón en recuerdo de las luces que en 1628 señalaron el hallazgo de los restos de los mártires, y la Quema de Daciano, ese mismo día, en la que se quema un muñeco vestido de romano en memoria del delegado de Roma que ordenó el martirio. La Feria Real de septiembre, de origen ganadero, es la única celebración arjonera que no gira en torno a una figura religiosa.
Cuándo Ir
La fecha ineludible es la última semana de agosto, con las Fiestasantos en su apogeo y la gran procesión del día 21 como momento culminante. Quien prefiera un ambiente más tranquilo y costumbrista puede optar por la Feria Real de mediados de septiembre, con su vertiente ganadera tradicional y cuatro días de cante, baile y gastronomía. El clima mediterráneo de la Campiña hace que primavera y otoño sean las estaciones más cómodas para recorrer el casco histórico sin el calor extremo del verano jiennense.
Planifica tu Visita
Arjona se encuentra a 44 km de Jaén capital y a poca distancia de Andújar y Porcuna, lo que permite combinar la visita con otros municipios de la Campiña. Una jornada completa da tiempo a recorrer el Aljibe almohade, la Casa Consistorial -con sus restos del antiguo Alcázar nazarí-, la Cripta del Barón de Velasco y los templos religiosos del casco histórico. La gastronomía local, con migas, pipirrana, gachas y gazpacho, es buena compañía para el recorrido, y quienes se interesen por el deporte pueden seguir al Urgavona CF o a los equipos femeninos de fútbol y baloncesto del municipio. Para quien busca algo más que el típico pueblo andaluz de olivos, Arjona ofrece un argumento único: pisar literalmente la cuna de la dinastía que construyó la Alhambra.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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