Baeza: el Nido Real de Gavilanes que conserva el Renacimiento de Jaén
Baeza está en la comarca de La Loma, a unos 48 kilómetros al noreste de Jaén, sobre tres cerros y un pequeño valle que se asoma al Guadalquivir. Con 15.575 habitantes en 2025, es una de esas ciudades pequeñas que concentran una cantidad desproporcionada de monumentos. El 3 de julio de 2003, la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad los conjuntos monumentales renacentistas de Baeza y Úbeda. El romancero la llamó Nido Real de Gavilanes, por las hazañas de la Compañía de los Doscientos Ballesteros del Señor Santiago. Merece la pena verla despacio.
Lo que Cuentan los Censos de Baeza
La serie de padrón arranca en 2001, con 15.276 habitantes, y alcanza su mayor dato en 2012, con 16.535. Ese es el dato más alto de la serie, no el máximo histórico de la ciudad, que pudo ser anterior y mayor en otros siglos. Desde 2012 la población baja de forma continuada hasta quedar en 15.575 en 2025, un 6 % menos que aquel pico.
Hay dos cosas que conviene saber al leer la serie. La primera es que falta el año 2003. La segunda es que entre 2004 (15.177) y 2005 (15.880) la cifra sube unos 700 vecinos de golpe, un escalón que el material consultado no explica. No conviene interpretarlo sin comprobar primero si se trata de un ajuste del padrón o de otro motivo.
De Vivatia a Bayyasa: una ciudad en el cerro
El lugar está habitado desde la Edad del Bronce, y en los alrededores hay yacimientos de la Edad del Cobre como Los Horneros, Los Morales y Toya. En el cerro del Alcázar, al sur de la ciudad, existió durante al menos trescientos años un poblado ibero amurallado, con cabañas bajo las que se enterraba a los difuntos. Según las fuentes clásicas, la ciudad aparece como Vivatia y, bajo Vespasiano, recibió el rango de Municipio Flavio, con superior rango administrativo sobre las villas de la comarca. En la Antigüedad tardía, el obispado y la ceca se trasladaron aquí desde Cástulo.
Los musulmanes la llamaron Bayyasa en el siglo VIII. En 1147 la conquistó Alfonso VII, y diez años después volvieron a tomarla los almohades. La fuente recoge la leyenda de que san Isidoro se apareció en sueños al rey mientras la asediaba. Baeza fue la capital de una efímera taifa, cuyo emir se declaró vasallo de Fernando III. Hasta la conquista de Jaén en 1246, la ciudad fue capital del reino de Baeza, que después se integró en el nuevo reino de Jaén.
Aquí la fuente se contradice. En un párrafo dice que la ciudad pasó «definitivamente» al reino de Castilla en 1226; en otro, que el 30 de noviembre de 1227 Fernando III tomó posesión definitiva de Baeza. Las dos fechas están separadas por un año y la fuente no las concilia, así que aquí aparecen ambas. Tras la conquista, Fernando III dotó a la ciudad del Fuero Conquense y fundó la Compañía de los Doscientos Ballesteros. Después vino la «guerra civil baezana» entre los Benavides y los Carvajales, que acabó cuando Isabel la Católica mandó demoler el Alcázar del cerro.
Del oro del olivar a la Academia de Guardias
En los siglos XV y XVI la ciudad vivió su época de mayor crecimiento, con cereal, vino, olivo, azafrán, seda y una importante industria de paños y curtidos. A mediados del XVI la población duplicaba la del siglo anterior, y esa riqueza levantó los edificios públicos y las casonas que hoy dan carácter a la ciudad. Después llegó la recesión del siglo XVII, cuando el grano pasó de excedentario a importado. El terremoto de Lisboa de 1755 dañó gravemente muchos edificios. Entre tanto, Baeza perdió territorio: en 1779 se segregó Begíjar y en 1795, Lupión.
En el siglo XIX, la supresión definitiva de la Universidad en 1824 dejó el edificio como centro docente. La plaza de toros se inauguró en 1892 con una corrida de Lagartijo y Guerrita. El proyecto del ferrocarril Baeza-Utiel se frustró en tiempos de Primo de Rivera y se canceló definitivamente en 1964, y el tranvía de la Loma lleva cerrado desde 1966. En 1981, el alcalde impulsó la instalación de la Academia de Guardias y Suboficiales, en detrimento de la de Úbeda. La fuente la cita como uno de los motores del sector servicios.
Hoy la economía descansa en el olivar. La fuente habla de más de 16.000 hectáreas de olivo, y de una agricultura que ocupa, según ella, al menos el 47 % de la población activa. Es una cifra alta incluso para una agrociudad, y aquí se presenta como dato de la fuente. En 2020, la envasadora Olivar de la Monja obtuvo el premio Evooleum al mejor picual. El turismo suma 10 establecimientos hoteleros, y en 2019 el precio medio del alquiler era el segundo más alto de la provincia, solo por detrás de Jaén.
Cuándo Ir a Baeza
- Semana Santa y Corpus Christi: son, según la fuente, las dos celebraciones religiosas más profusamente seguidas de la ciudad.
- Día de la Ascensión: festividad del Señor de las Necesidades, un crucificado pintado sobre el muro de la antigua portería del convento mercedario.
- Mediados de agosto: la feria en torno al 15 de agosto, por la Asunción y su patrona, Santa María del Alcázar.
- 8 de septiembre: romería de La Yedra, en la festividad de la Natividad de la Virgen. Y el 30 de noviembre, San Andrés, copatrón de la ciudad.
Planifica tu Visita a Baeza
El casco monumental es el centro de la visita. El Ayuntamiento, de estilo plateresco, tiene una escalera monumental en cuyo primer escalón hay un círculo que marca el centro geográfico del antiguo Reino de Jaén, el kilómetro cero provincial. La fuente añade que la ciudad fue la cabeza del Santo Reino hasta el siglo XVI, cuando Jaén tomó el relevo, aunque esa afirmación lleva una cita pendiente. Las iglesias muestran el paso de los siglos: el arco visigodo embutido en un muro de la románica de Santa Cruz, la catedral de la Natividad y los estilos tardorrománico, gótico, renacentista, manierista, barroco y neoclásico. En el casco se conservan también restos del Bronce, de la Hispania romana y visigoda.
Para llegar, Baeza se conecta por las carreteras A-316 (próxima a la A-95) y N-322, que enlaza con la C-326. La estación de Linares-Baeza, con trenes a toda España, está a unos 15 kilómetros, y se enlaza con taxi y autobuses de la compañía ALSA. Hay también estación de autobuses interurbanos hacia Úbeda, Linares, Jaén, Granada y Málaga. Los aeropuertos más cercanos son los de Córdoba (146 km) y Granada (155 km).
Para comer, la cocina baezana usa el aceite en casi todos sus platos. Entre sus clásicos están el lomo de orza, el ajilimojili, el bacalao a la baezana, los ochíos o masaceite, la cazuela baezana, los potajes, la pipirrana y el cocido mareado. En postres destacan los virolos, las tortas de manteca con nueces, las torrijas, la leche frita y los papajotes. Es típica la ligá, que consiste en comer pagando solo la bebida gracias a las enormes tapas, y existe una ruta de la tapa en la que bares y restaurantes ofrecen su mejor tapa.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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