Láchar, Granada

Láchar. Pueblos de Granada

Láchar es, de los diez pueblos de esta lista, el que mejor ilustra el cambio de fortuna de los pueblos de la Vega de Granada en el siglo XXI: ha cuadruplicado su población en poco más de cien años y, solo en lo que va de siglo, ha pasado de 2.357 habitantes en 2001 a 3.892 en 2025, convertido en ciudad dormitorio de la capital. Pero detrás de ese crecimiento reciente hay un pueblo con una historia mucho más llamativa de lo que su tamaño sugiere: por su castillo pasaron Alfonso XIII, Conan Doyle y Sorolla, y entre sus tierras se jugó, sin que el pueblo lo buscara, una pieza menor de la diplomacia europea de la Primera Guerra Mundial.

📝 Contenido:
  1. Geografía
  2. Historia
  3. Patrimonio
  4. Economía
  5. Fiestas
  6. Cuándo ir
  7. Planifica tu visita
  8. Otros Pueblos de Granada

Geografía

Situado en la parte occidental de la Vega de Granada, a 568 metros de altitud y a solo 24 km de la capital provincial, Láchar forma parte de las 34 entidades que componen el área metropolitana de Granada. El término, de 13,12 km², está atravesado por la autovía A-92, que conecta Málaga y Sevilla con Granada, Almería y Murcia, y linda al noreste con Fuente Vaqueros, al este y sur con Cijuela y al oeste y norte con Pinos Puente. Por sus tierras discurre el río Genil, cerca ya de recibir al Cubillas, en un paisaje de vega llana y fértil muy distinto del de los pueblos de sierra de la provincia. El municipio comprende dos núcleos: la propia Láchar, capital municipal, y Peñuelas, su única pedanía, creada en los años sesenta por el Instituto Nacional de Colonización. El clima es mediterráneo continentalizado, con heladas frecuentes en invierno, veranos que superan los 35 °C y una oscilación térmica diaria que a menudo pasa de los 20 grados.

Historia

El nombre de Láchar viene del árabe "al-Áchar" o "al-Hayar", "alquería de piedra" —el mismo origen, de hecho, que el de Guadalajara—, aunque antes los romanos llamaron Lacen a este asentamiento, situado junto a yacimientos como el de Los Hornillos, con sus antiguos silos de almacenamiento. En época nazarí, la alquería de al-Áchar llegó a pertenecer a Aixa, madre de Boabdil, y en 1431 el condestable Álvaro de Luna arrasó el lugar junto con otras alquerías de la Vega para cortar el suministro de alimentos a la Granada musulmana. Tras la Reconquista, los Reyes Católicos entregaron las tierras a Fernando Sancho de Cañaveral, fundador del mayorazgo de Benalúa, y en 1781 Carlos III elevó el linaje al título de conde, convirtiendo a Láchar en señorío.

El capítulo más singular de su historia llega con Julio Quesada-Cañaveral, conde de Benalúa y, desde 1870, duque de San Pedro de Galatino. De un viaje a América trajo el cultivo de la remolacha, que implantó en la Vega granadina levantando en Láchar una fábrica azucarera, el Canal del Duque para el riego —todavía en uso— y una central eléctrica que convirtió al pueblo en uno de los primeros con luz eléctrica de la zona. También impulsó un ferrocarril secundario hasta la estación de Íllora para dar salida a esa producción. Convertido su castillo en lugar de cacerías, por él pasaron el rey Alfonso XIII —que se alojó allí una decena de veces—, el escritor Arthur Conan Doyle, los duques de Alba y Medinaceli y el pintor Joaquín Sorolla, que pintó en su visita de 1917 el cuadro "Capilla de la finca de Láchar", hoy en el Museo Sorolla de Madrid.

Alfonso XIII estaba de cacería en Láchar cuando llegó la noticia del asesinato del rey Carlos I de Portugal, y el duque tuvo que instalar líneas telefónicas y telegráficas en el castillo para mantenerlo comunicado con el Consejo de Ministros. Años después, ya casi al final de la Primera Guerra Mundial, un enviado del káiser Guillermo II fue recibido por el propio rey en ese mismo castillo, un encuentro que puso en entredicho la neutralidad española y acabó provocando un escándalo en las Cortes; el conde de Romanones pidió al monarca que dejara de acudir a las cacerías de Láchar, y así fue. En 1934, ya en la Segunda República, el duque entregó voluntariamente sus tierras al pueblo, convirtiendo a Láchar en pionero de la reforma agraria, un gesto que cerró de forma simbólica casi cinco siglos de señorío sobre estas tierras.

Patrimonio

El castillo de Láchar, reedificado en el siglo XIX sobre la antigua fortificación nazarí y de propiedad municipal desde 2016, es el monumento que concentra buena parte de esa historia. Junto a él, la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rosario, del siglo XX, y en la pedanía de Peñuelas la iglesia de San Pío X, construida en 1959, cuyo retablo pintó el artista almeriense Jesús de Perceval, impulsor del movimiento indaliano que marcó el arte del sureste español a mediados del siglo pasado.

La pieza más singular del patrimonio industrial lachareño es el puente Eiffel, diseñado por la escuela del propio Gustave Eiffel para que el ferrocarril del duque de San Pedro cruzara el río Genil entre Láchar y Pinos Puente, con una estructura de hierro ensamblada íntegramente a remache, sin una sola soldadura. Tras la desaparición del tren y la decadencia del cultivo de la remolacha, el puente siguió usándose para el tráfico rodado hasta que un accidente en 2006 provocó su derrumbe parcial; hoy se conserva junto a él el puente nuevo que lo sustituyó.

Economía

El motor histórico de Láchar fue agrícola, con la remolacha y el azúcar como gran apuesta del duque de San Pedro a comienzos del siglo XX, apoyada en el Canal del Duque y en una fábrica de harina capaz de molturar 24.000 kilos diarios. Con la llegada del siglo XXI, el municipio vivió una transformación profunda: su cercanía a la capital granadina —a 24 km por la A-92—, la buena red de comunicaciones y un precio del suelo más bajo que el de otras localidades de la Vega lo convirtieron en una auténtica ciudad dormitorio de Granada, lo que explica el salto de población de los últimos veinticinco años. El barrio de la Vaquería-Nueva Láchar, zona de expansión desde 2009, y el polígono industrial Salema reflejan ese crecimiento reciente, mientras que la antigua vaquería de Puleva, hoy abandonada, recuerda la actividad ganadera que tuvo peso en el municipio en décadas pasadas.

Fiestas

Las fiestas patronales de Láchar se celebran la penúltima semana de agosto en honor a la Virgen del Rosario, con una segunda cita devocional el 7 de octubre. El sábado más próximo al 15 de mayo tiene lugar la romería de San Isidro Labrador en la zona de Los Pinares, donde vecinos y gente de los pueblos cercanos pasan la jornada en el campo. El 25 de abril se celebra el "día de la merendica", tradición compartida con el resto de la Vega de Granada, en la que la gente se reúne por la tarde para comer hornazos con habas verdes. Peñuelas tiene sus propias fiestas, el último fin de semana de julio o el primero de agosto, en honor a San Pío X.

La noche previa al 2 de febrero se celebran las candelarias, hogueras que desde 2012 organiza el propio ayuntamiento —una en Láchar, junto al recinto ferial, y otra a las afueras de Peñuelas— con patatas asadas, vino y refrescos para los vecinos. Junto al fuego, los niños practican el "mancheo": hacen girar en círculos de fuego el "mancho", una especie de antorcha trenzada con tocha y hojas verdes de esparto, en una tradición que puede prolongarse entre diez y quince minutos por cada mancho encendido.

Cuándo ir

La penúltima semana de agosto, con las fiestas patronales de la Virgen del Rosario, es la cita central del calendario lachareño. Para quien prefiera un plan más rural, la romería de San Isidro a mediados de mayo combina tradición y jornada de campo en Los Pinares, mientras que la noche de las candelarias, a principios de febrero, ofrece una de las tradiciones más genuinas y menos conocidas fuera de la comarca. El clima de la Vega hace que la primavera y el otoño sean las estaciones más agradables para recorrer el pueblo y acercarse al puente Eiffel, evitando tanto el calor extremo del verano como las heladas del invierno.

Planifica tu visita

Láchar se alcanza con comodidad por la A-92, con salidas propias en los puntos kilométricos 220 y 221, y también en autobús desde Granada mediante las líneas 242 y 340 del Consorcio de Transporte Metropolitano. El Aeropuerto Federico García Lorca está a solo 5 km, lo que hace de Láchar un destino perfectamente accesible como parada corta antes o después de visitar la capital granadina. La visita se organiza bien en torno a tres puntos: el castillo en el Barrio del Castillo, la iglesia de Nuestra Señora del Rosario en el Barrio Centro —donde también está el recinto ferial y el mercadillo de los viernes— y el puente Eiffel, en el límite con Pinos Puente, a donde conviene acercarse en coche o bicicleta siguiendo el curso del Genil.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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