A Pastoriza es un municipio de la provincia de Lugo, en la comarca gallega de la Terra Chá, que según el padrón de 2025 cuenta con 2.794 habitantes repartidos en un amplio término de 175 km². Por su territorio nace el río Miño, el más importante de Galicia y uno de los más caudalosos de la península, lo que convierte a este municipio en un punto de referencia hidrográfico para toda la región.
Geografía y organización territorial
El concello se extiende por la llanura de la Terra Chá, un paisaje abierto de pastos y pequeñas elevaciones muy característico del interior de Lugo. Administrativamente, A Pastoriza es uno de los municipios gallegos con mayor dispersión poblacional: su término se reparte en diecinueve parroquias que a su vez agrupan en torno a ciento ochenta núcleos de población, desde pequeñas aldeas hasta las cabeceras parroquiales de Bretoña, Álvare, Baltar o Cadavedo, entre otras. Esta fragmentación explica buena parte de la vida social del municipio, organizada tradicionalmente en torno a la parroquia más que al núcleo central.
Historia
El poblamiento de este territorio es antiguo, como demuestran los numerosos restos de castros diseminados por el municipio, aunque los vestigios de presencia romana y sueva que se conservan son escasos. Uno de los episodios más singulares de la historia local se sitúa en la actual parroquia de Bretoña, donde distintos autores defienden la existencia, ya en el siglo V, de una comunidad cristiana llegada desde la Bretaña insular que habría fundado un obispado propio. El templo de Bretoña llegó a ser sede de la diócesis de Britonia, considerada la cuna de lo que más tarde sería la diócesis de Mondoñedo-Ferrol, cuya sede episcopal se mantuvo en la zona hasta el siglo VIII. Las fuentes que han estudiado este periodo coinciden en señalar que la llegada de esta población britónica a la Terra Chá no fue un hecho aislado, sino parte de los movimientos de comunidades célticas que, huyendo de la presión de otros pueblos en las islas británicas, se asentaron en distintos puntos de la costa y el interior gallego durante la Alta Edad Media, dejando en Bretoña uno de los testimonios documentales más citados de ese proceso migratorio.
Durante la Baja Edad Media, estas tierras estuvieron sujetas a los fueros del cabildo de Mondoñedo y de los monasterios de Meira y Lourenzá, además del conde de Lemos, una estructura señorial y eclesiástica típica del interior lucense de la época. Ya en el siglo XIX, la zona fue escenario de la cruenta batalla que los habitantes de la comarca britoniense protagonizaron contra las tropas napoleónicas en la sierra de Carracedo, un episodio que se recuerda como uno de los momentos de mayor tensión bélica vividos en el municipio.
El propio nombre del concello es relativamente reciente: en 1821 se constituyó el municipio bajo la denominación de Vián, y no fue hasta 1840 cuando adoptó el nombre de Pastoriza con el que se conoce actualmente, y que el uso oficial gallego añadió después el artículo para fijarlo como A Pastoriza.
Patrimonio
El patrimonio artístico del municipio no se concentra en un único gran monumento, sino que se reparte por todo el territorio en forma de numerosos cruceiros, capillas e iglesias rurales que salpican las diecinueve parroquias. El templo de Bretoña conserva ese valor simbólico de antigua sede episcopal, mientras que en la laguna de Fomiñá, el lugar donde nace el río Miño, se puede visitar un monumento conmemorativo y un cruceiro obra de los escultores Paz Picallo y Manuel Mayo, que señalan simbólicamente el nacimiento del gran río gallego.
Esta dispersión del patrimonio en pequeñas construcciones rurales es, en realidad, uno de los rasgos más característicos del municipio: frente a los grandes conjuntos monumentales de otras localidades, aquí el valor patrimonial reside en la suma de elementos modestos —cruceiros de piedra en cruces de caminos, capillas de una sola nave, pequeños puentes sobre los arroyos que alimentan al Miño— que conforman un paisaje cultural propio de la Galicia interior y que solo se aprecia recorriendo con calma las distintas parroquias del concello.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de A Pastoriza es extenso y refleja la vida parroquial del municipio. Entre las celebraciones más destacadas están las fiestas de San Salvador en la propia Pastoriza durante el mes de septiembre, las de Santa María en Bretoña a finales de agosto, Santiago en Reigosa en julio o San Pedro en Regueira a finales de junio. A ellas se suman la Fiesta Celta de Bretoña en agosto, la Festa da Bola de Liscos e das Freces, también en Bretoña, a finales de marzo, y la Feira do Gando que cada primer domingo de junio reúne a ganaderos de la zona. El calendario se completa con numerosas fiestas parroquiales menores repartidas por Lagoa, Cadavedo, Vián, Fitoiro, Castiñeira, Aguarda, Francos o Saldanxe, entre otros núcleos, que mantienen viva la tradición festiva de cada aldea a lo largo de todo el año.
Economía y turismo
La economía de A Pastoriza mantiene un marcado carácter rural, apoyado en la ganadería y en un paisaje que, junto con la gastronomía local, constituye uno de los principales atractivos turísticos del municipio. A lo largo del año se celebran numerosas manifestaciones festivas de fuerte contenido etnográfico que atraen visitantes interesados en las tradiciones del interior lucense. La capital municipal cuenta además con un circuito de karting donde se organizan cursos de conducción y pruebas puntuables, una instalación poco habitual en un municipio de este tamaño que complementa la oferta de ocio de la zona.
La actividad ganadera, centrada tradicionalmente en el vacuno de leche y carne, ha sido durante generaciones el sostén económico de la mayoría de las explotaciones familiares repartidas entre las diecinueve parroquias, en un patrón productivo compartido con otros municipios de la Terra Chá. La combinación de prados extensos, abundancia de agua y un clima húmedo propio del interior lucense explica por qué esta comarca ha sido históricamente una de las zonas ganaderas de referencia dentro de la provincia de Lugo.
Demografía
La evolución demográfica de A Pastoriza ha sido claramente descendente en lo que va de siglo: la serie del INE, que arranca en 2001 con 4.020 habitantes, marca ese año como el de mayor población de los últimos veinticinco años, mientras que en 2025 el municipio registra 2.794 habitantes, lo que supone una pérdida en torno al 30 % en ese periodo. Se trata de una tendencia compartida por buena parte del interior rural de Lugo, vinculada al progresivo despoblamiento del campo gallego, sin que los datos disponibles permitan atribuir esta evolución a una causa concreta más allá de esa dinámica general. Los vecinos de A Pastoriza reciben el gentilicio de pastoricenses o, en la forma más coloquial empleada en la propia comarca, pastoricegos, una denominación que remite directamente al nombre del municipio y que sigue usándose con normalidad tanto dentro como fuera de sus límites.
Pese al descenso sostenido de población, el municipio conserva una identidad propia muy marcada, sostenida por el fuerte arraigo parroquial y por hitos simbólicos como ser el lugar de nacimiento del río Miño, un elemento que sus propios vecinos reivindican como seña de identidad frente a otros municipios de la Terra Chá. Esa combinación de ruralidad, dispersión poblacional y patrimonio hidrográfico sigue definiendo hoy el carácter de A Pastoriza.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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