Setenil de las Bodegas es uno de los municipios más singulares de la provincia de Cádiz, situado en plena ruta de los Pueblos Blancos y célebre por un entramado urbano que se incrusta literalmente en el tajo abierto por el río Guadalporcún. Declarado conjunto histórico-artístico y miembro desde 2019 de la asociación Los Pueblos Más Bonitos de España, el municipio se encuentra a 157 kilómetros de la capital provincial y conserva conexión ferroviaria propia a través de la línea Bobadilla-Algeciras. Según los datos verificados más recientes, Setenil cuenta con 2.634 habitantes, un término de 82 km² y su núcleo urbano se asienta a 640 metros de altitud.
Un pueblo bajo la roca
El rasgo que ha dado fama internacional a Setenil es su arquitectura: en la parte baja del pueblo, el caserío aprovecha directamente el tajo abierto en la roca por el río para construir las viviendas, en lo que se conoce técnicamente como "abrigo bajo rocas". A diferencia de otras construcciones semitroglodíticas de Andalucía, estas casas no excavan la piedra, sino que se limitan a cerrar con un muro el hueco natural de la roca y desarrollan la vivienda longitudinalmente bajo ella, en calles como Cuevas del Sol, Cuevas de la Sombra o Cuevas de San Román. El pueblo desciende desde el castillo con un fuerte desnivel, adaptándose al curso del río y generando una disposición urbana de múltiples alturas, declarada conjunto histórico en 1985 por la belleza y originalidad de su trazado.
Siete sitios y el nombre de la villa
Las cuevas del entorno de Setenil conservan objetos que demuestran una ocupación humana de hace unos 5.000 años, aunque la historia por la que el municipio es más conocido se escribe en plena Reconquista. Según la crónica del cronista Bernáldez, la toma de Setenil resultaba clave para el avance castellano hacia Granada, pero el primer sitio documentado, en 1407, no logró su objetivo. Desde entonces la villa fue considerada casi inexpugnable y se convirtió en una puerta fundamental para la conquista del reino nazarí: entre el reinado de Juan II de Castilla y el de los Reyes Católicos se sucedieron siete asedios, de donde procede precisamente el nombre de la localidad, derivado de la expresión latina Septem nihil, "siete veces nada" en referencia a los intentos fallidos. El séptimo y definitivo asedio, el 21 de septiembre de 1484, puso fin a siglos de dominio musulmán sobre la plaza.
Ya bajo dominio cristiano, Setenil fue declarada villa de realengo y recibió en 1501 una Carta de Privilegios con franquicias y beneficios comparables a los que entonces disfrutaba Sevilla. Tras el repartimiento de tierras y casas, la villa prosperó con una población en la que convivían familias hidalgas, como los Ortiz, los Zamudio o los Guzmán, dedicadas al cultivo de la vid y el cereal, al aprovechamiento forestal, la ganadería y la pesca. Durante la Edad Moderna, Setenil llegó a contar con una importante iglesia, un hospital y un seminario que se mantuvo activo hasta mediados del siglo XVII, y en 1630 logró, tras numerosos pleitos, independizarse definitivamente de la ciudad de Ronda, de la que había dependido. A comienzos del siglo XIX, sus vecinos participaron en la resistencia guerrillera contra la ocupación francesa junto a otros pueblos de la serranía gaditana, y más adelante el proceso desamortizador afectó negativamente a la economía local, lo que empujó a parte del campesinado a sumarse a los movimientos sociales que se extendieron por la sierra de Cádiz.
El castillo nazarí y el patrimonio religioso
El castillo de Setenil, fortaleza nazarí del siglo XIII, conserva todo su recinto amurallado, con 530 metros de muralla y cerca de cuarenta torres, lo que la convierte en una de las pocas fortalezas nazaríes que mantienen intacto su entramado urbano medieval, con alcázar, torre del homenaje, medina, baños, mezquita y una coracha o mina de abastecimiento de agua de 40 metros de longitud por 30 de altura, en torno a la cual se han tejido buena parte de las leyendas locales. La iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, de los siglos XV al XVII, resulta singular por estar formada en realidad por dos templos superpuestos, uno de estilo mudéjar y otro gótico. Completan el patrimonio religioso la ermita de San Sebastián, de los siglos XV y XVI; la de San Benito, levantada sobre una antigua mezquita del arrabal moro y sede histórica de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno; y las ermitas de Nuestra Señora del Carmen y de la Concepción, ambas del siglo XVIII. La antigua casa consistorial, hoy convertida en oficina de turismo, resume por sí sola buena parte de la historia urbana del pueblo: fue sucesivamente torre albarrana de acceso a la fortaleza, casa de la harina y ayuntamiento entre los siglos XIII y XIX.
La Semana Santa y las fiestas locales
La fiesta más destacada de Setenil es su Semana Santa, declarada de interés turístico nacional de Andalucía, marcada históricamente por la rivalidad entre sus dos hermandades, la Santa Vera Cruz, conocidos como "los blancos", y la Real Hermandad de Nuestro Padre Jesús y Nuestra Señora de la Soledad, "los negros", cuya tensión llegó a conocerse en las décadas de 1970 y 1980 como la "guerra de las bandas". El origen de esta rivalidad se remonta a la fundación de la Vera Cruz en 1551 y a la escisión que, entre 1782 y 1863, dio lugar a la segunda hermandad, vinculada por la tradición oral a una disputa en torno a la imagen de la Soledad. El estrecho y desnivelado trazado urbano, con tramos de calle cubiertos por la propia roca, obliga a limitar el tamaño de los tronos procesionales y el número de costaleros, e incluso a desmontar parcialmente algunos pasos o instalar pasarelas supletorias para que puedan completar el recorrido.
El calendario festivo se completa con la romería de San Isidro, en mayo, en la que las familias pasan el fin de semana en el puerto del monte, y la feria de agosto, que durante el día se celebra en la calle Cuevas del Sol y por la noche se traslada al recinto ferial. Los patronos de la villa son San Sebastián, el 20 de enero, y la Virgen del Carmen, festejada con procesión, actos litúrgicos y verbena.
La gastronomía local conserva platos muy identificados con la tradición serrana, como las sopas cortijeras, elaboradas con pan, aceite de oliva, espárragos y huevo escalfado, las migas con chorizo, el queso de cabra con membrillo, los revueltos de espárragos, morcilla o setas, el conejo a la serrana y dulces tradicionales elaborados con aceite de oliva, como las empanadillas de cidra.
Demografía
La serie de población de las últimas dos décadas y media muestra un descenso moderado pero sostenido: Setenil de las Bodegas contaba con 3.051 habitantes en 2001, el dato más alto de la serie disponible, y ha perdido población de forma gradual hasta los 2.634 habitantes del padrón de 2025, una caída cercana al 14 %. El descenso ha sido especialmente constante en la última década, aunque los últimos años muestran cierta estabilización. Superados los grandes procesos de emigración de la segunda mitad del siglo XX, el municipio mantiene hoy una economía de base agrícola que combina con el aprovechamiento turístico derivado de la singularidad de su entramado urbano, un equilibrio que le ha permitido consolidarse como uno de los destinos más visitados de la serranía gaditana.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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