Alcalá del Valle, Cádiz

Alcalá del Valle. Pueblos de Cádiz

Alcalá del Valle cierra, en su extremo más oriental, la Sierra de Cádiz: es el último pueblo de la famosa Ruta de los Pueblos Blancos antes de entrar en la provincia de Málaga. Tiene 4.864 habitantes (INE 2025) en un término de 46,89 km² asentado a 628 metros de altitud, y su código INE es el 11002.

Su historia y su vida cotidiana están más ligadas a Ronda, a solo 24 kilómetros, que a la propia capital gaditana, de la que lo separan 155 kilómetros. Esa doble personalidad —gaditana de papeles, rondeña de costumbre— explica buena parte de lo que se encuentra el visitante: un pueblo de origen morisco, con un patrimonio religioso y arqueológico notable, y una gastronomía que en los últimos años ha dado el salto a la alta cocina.

📝 Contenido:
  1. Geografía
  2. Historia
  3. Patrimonio
  4. Economía
  5. Fiestas
  6. Cuándo ir
  7. Planifica tu visita
  8. Otros Pueblos de Cádiz

Geografía

El municipio se sitúa en el extremo nororiental de la provincia de Cádiz, dentro de la comarca de la Sierra, justo al sur de Setenil de las Bodegas y enclavado en la Serranía de Ronda, la comarca natural que comparten municipios de Cádiz, Málaga y Sevilla. Alcalá del Valle ocupa una depresión conocida como la Depresión de Ronda, formada por procesos de erosión y sedimentación posteriores a los plegamientos béticos del Terciario, lo que le da un relieve mucho más suave que el de su entorno: solo en el extremo este, hacia Sierra Mollina, el terreno se eleva hasta los 875 metros.

Esa posición en depresión, recorrida por arroyos, atempera el clima frío característico de la Serranía de Ronda, resultado de la mezcla de influencias atlánticas y mediterráneas. Los vecinos tienen incluso nombre propio para el viento de levante que sopla ocasionalmente, el «solano», de donde viene la expresión local «estar asolanao».

El término limita al norte con Sierra Mollina, el cerro de la Atalaya y el arroyo del Tomillo; al sur con Setenil de las Bodegas; al este con la Serranía de Ronda, y al oeste con el río Guadalporcún y Torre Alháquime.

Historia

El emplazamiento está ocupado desde la prehistoria, pero Alcalá del Valle como población nace a finales del siglo XV: tras la conquista cristiana de Setenil de las Bodegas en 1484, veinticinco familias musulmanas setenileñas pidieron permiso a los Reyes Católicos para fundar un nuevo asentamiento donde mantener su religión y sus costumbres. Se instalaron en un lugar conocido como El Castillón, que pronto tomó el nombre de Alcalá —del árabe Al-Kalat, «el castillo»— por las defensas que allí se levantaron.

Esas mismas defensas despertaron la desconfianza de los cristianos, que obligaron a los nuevos pobladores a demolerlas y trasladarse al valle, junto a los manantiales de Fuente Grande y Pedro Ibáñez, donde se asienta el núcleo actual. El nuevo pueblo, llamado entonces Alcalá de Setenil, dependía de Setenil de las Bodegas a través de un tributo conocido como el Quinto de Alcalá.

En 1559 la Corona vendió la villa, dentro de una operación para financiar los gastos de guerra de Felipe II; pasó primero por manos de Hernando de Valdés, arzobispo de Sevilla, y poco después a Diego Bernuy, que recibiría el título de Mariscal de Alcalá. Los Bernuy, luego marqueses de Benamejí, mantuvieron el señorío hasta que, en 1763, los vecinos llevaron su caso ante la Real Chancillería de Granada y lograron recuperar la jurisdicción del pueblo tras pagar una indemnización a los marqueses y a la Corona. El nombre de Alcalá del Valle se fija en 1770, y en 1834, con la reorganización provincial, el municipio pasa de la antigua demarcación malagueña a la provincia de Cádiz, aunque su parroquia siguió dependiendo del obispado de Málaga hasta 1980.

Buena parte del archivo histórico del municipio se perdió a comienzos del siglo XX en un incendio que afectó al Ayuntamiento y al Juzgado, de modo que el documento más antiguo que se conserva es el libro parroquial de bautismos, que arranca en 1546.

Patrimonio

El yacimiento más antiguo del término es el grupo dolménico de la Dehesa del Tomillo, excavado en 1983: tres dólmenes de corredor con cámara circular, construidos con grandes ortostatos y dinteles, y un menhir que es el único de su tipo documentado en la provincia de Cádiz. El conjunto se data en el Calcolítico, antes del año 2000 a. C.

En pleno campo se levanta el Cortijo de La Cacería, una construcción del siglo XVI con aire de palacio —ligada al antiguo señorío de los marqueses de Benamejí— que conserva sillares bien labrados, una arcada en el patio principal y una doble escalera, aunque hoy se encuentra en mal estado de conservación. Más cerca del núcleo urbano, la Fuente Grande, restaurada en 1997, sigue manando por sus cinco caños sobre el antiguo lavadero comunal; en sus inmediaciones se han localizado restos romanos que apuntan a una villa agrícola en el mismo lugar.

El edificio religioso principal es la iglesia parroquial de Santa María del Valle, levantada en estilo barroco entre los siglos XVII y XVIII y muy reformada en 1883. Guarda piezas procedentes del cercano monasterio de Caños Santos, como la Tabla del Milagro y un Cristo de la Buena Muerte de hacia 1600. El propio monasterio de Caños Santos, a seis kilómetros del pueblo y de propiedad alcalareña aunque situado en término de Olvera, se fundó en el siglo XVI en estilo manierista; hoy está parcialmente en ruinas y en proceso de restauración, y es el destino de la romería que el pueblo celebra cada comienzo de mayo.

Economía

La base tradicional de la economía alcalareña es la agricultura y la ganadería, con amplias superficies de cereal —unas 705 hectáreas de trigo— y de olivar para aceite, que supera las 1.100 hectáreas. Como en buena parte de la Sierra de Cádiz, la emigración, sobre todo hacia Francia, fue durante décadas una vía de escape habitual para las familias del pueblo.

En las últimas décadas el campo se ha ido diversificando hacia cultivos de mayor rendimiento, con el espárrago como producto emblemático: hay una industria local de manipulado hortícola centrada en él, y se experimenta con nuevos cultivos bajo macrotúneles. A esto se suman cooperativas de confección, dehesas de ganado y una tradición chacinera que surte de embutidos serranos a la zona.

El golpe de efecto más reciente llegó por la vía gastronómica: en noviembre de 2024, el restaurante local Mesón Sabor Andaluz, del chef Pedro Aguilera —ya conocido antes como Cocinero Revelación en Madrid Fusión 2022—, consiguió la primera estrella Michelin para Alcalá del Valle, con una cocina construida sobre el producto de temporada de la sierra, el aceite de oliva virgen extra y el espárrago verde. El reconocimiento ha convertido al pequeño pueblo en una referencia gastronómica inesperada dentro de la provincia.

Fiestas

El Carnaval de Alcalá del Valle, que se celebra en torno a febrero, tiene raíces que se remontan a los años veinte del siglo pasado y resurgió con fuerza en los ochenta; hoy mantiene comparsas, chirigotas y cuartetos de buen nivel, carrozas y pasacalles.

La gran cita del pueblo es su Semana Santa, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía por su estructura de horarios y su singularidad. El Jueves Santo, de madrugada, la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno —conocida como «Los Moraos»— saca en solitario al Nazareno, y por la tarde repite estación de penitencia junto a la Virgen de la Soledad. El Viernes Santo procesionan primero el Cristo de la Misericordia, de «Los Coloraos», y después la Hermandad de la Vera Cruz —«Los Blancos»— con el Santo Entierro y la Virgen de los Dolores, en el momento de mayor recogimiento del año. El Sábado Santo vuelve a salir la Virgen de la Soledad en una procesión de duelo, y el Domingo de Resurrección el pueblo cambia por completo de tono con la Carrerita de San Juan: los costaleros corren con la imagen de San Juan Evangelista por la calle Nueva para anunciar a la Virgen de la Encarnación que su hijo ha resucitado, entre cohetes, música y los hornazos que reparten los niños.

El primero de mayo se celebra la Romería de Caños Santos, documentada desde al menos 1681: el pueblo entero recorre a pie, en carros engalanados o a caballo el camino hasta el monasterio, con comida compartida y cante por el camino.

Cuándo ir

La Semana Santa es, con diferencia, la cita que mejor resume la identidad de Alcalá del Valle, con su contraste entre el luto riguroso del Viernes Santo y la carrera jubilosa del Domingo de Resurrección. El Carnaval de febrero y la Romería de Caños Santos del 1 de mayo son las otras dos fechas que marcan el calendario festivo del pueblo. Gracias a su ubicación en una depresión resguardada, el clima es algo más suave que el del resto de la Serranía de Ronda, lo que hace cómoda la visita buena parte del año; para comer en el Mesón Sabor Andaluz, con su estrella Michelin, conviene reservar con antelación.

Planifica tu visita

Alcalá del Valle se encuentra a 24 kilómetros de Ronda y a 155 de Cádiz capital, y el acceso principal se hace por la A-382 y la carretera CA-9107, cuyo tramo más deteriorado está en obras de mejora. Por su vinculación histórica con Málaga, muchos servicios de referencia para los vecinos, como el hospital, siguen estando en Ronda y no en la capital gaditana.

La visita se puede combinar con dos de los grandes reclamos de la zona: Setenil de las Bodegas, con sus casas excavadas en la roca, a un paso hacia el sur, y la propia Ronda, con su Tajo y su plaza de toros, hacia el este. Dentro del término merece la pena acercarse al monasterio de Caños Santos y a la Fuente Grande, y en la mesa no deben faltar el menudo serrano, los embutidos de la zona y, para quien quiera darse un capricho, la propuesta de alta cocina del Mesón Sabor Andaluz.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

Otros Pueblos de Cádiz

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Alcalá del Valle. Pueblos de Cádiz puedes visitar la categoría Cádiz.

Subir