Súria

Súria. Pueblos de Barcelona

📝 Contenido:
  1. Súria: el Pueblo que Esconde el Punto Más Bajo de Cataluña
  2. El Cardener, el Poble Vell y las Sierras del Bages
  3. Lo que Cuentan los Censos de Súria
  4. De los Lacetanos al Castillo del Poble Vell
  5. El Migmón y el Siglo de la Potasa
  6. 1932: el Pueblo que se Quedó Aislado
  7. Caramelles, Fira Medieval y la Fiesta Mayor de Súria
  8. Planifica tu Visita a Súria
  9. Otros Pueblos de Barcelona

Súria: el Pueblo que Esconde el Punto Más Bajo de Cataluña

Súria se asienta en la comarca del Bages, en la provincia de Barcelona, sobre el valle del río Cardener. Tiene 6.200 habitantes (INE 2025) y bajo sus calles guarda un récord poco conocido: las minas de potasa del municipio, situadas a 600 metros de profundidad, marcan el punto artificial más bajo de toda Cataluña. Encima de esas galerías subterráneas conviven un casco medieval amurallado, el llamado Poble Vell, y un barrio minero, Salipota, que cuenta la otra mitad de la historia del pueblo.

El Cardener, el Poble Vell y las Sierras del Bages

El término municipal de Súria ocupa 23,6 km² a 326 metros de altitud, quince kilómetros al norte de Manresa. El río Cardener atraviesa la población y separa el barrio de Salipota, de origen minero, de la parte más antigua del pueblo: el Poble Vell, edificado alrededor de un castillo sobre un promontorio, con calles estrechas, arcadas y porches que todavía conservan su fisonomía medieval. El relieve está marcado por los contrafuertes de las sierras de Castelltallat, con 601 metros al oeste, y de Castelladral, con 515 al norte, mientras que el Puig de Sanç, a 613 metros, es la cota más alta del municipio por el este. Drenan el término el torrente de Coaner y las rieras de Tordell y d'Hortons, afluentes del Cardener. Súria limita con Navàs, Castellnou de Bages, Callús y Sant Mateu de Bages, y su clima mediterráneo de montaña media reparte unos 550 litros de lluvia al año en apenas 65 jornadas de precipitación.

Lo que Cuentan los Censos de Súria

La serie de población de Súria arranca en 1717, con solo 370 habitantes, y dibuja una curva muy distinta a la de otros pueblos del Bages: aquí el máximo no está en la actualidad, sino muy atrás en el tiempo. El pico de la serie se alcanzó en 1965, con 7.310 vecinos, en plena efervescencia de la minería de potasa. Desde entonces, Súria ha perdido un 15% de su población, un descenso que se nota sobre todo entre los años setenta y los dos mil, cuando el pueblo pasó de más de 6.900 habitantes a apenas 6.139 en 2001. Los últimos años dibujan una recuperación discreta, con 6.200 habitantes en 2025 frente a los 5.873 de 2016. El contraste con la industrialización explica esa montaña rusa demográfica: Súria creció deprisa cuando las minas tiraban de la economía y se vació casi al mismo ritmo cuando esa misma industria entró en crisis.

De los Lacetanos al Castillo del Poble Vell

El territorio de Súria estuvo poblado ya por los íberos lacetanos, que ocupaban la zona del Bages antes de la llegada de cartagineses y romanos. Bajo dominio romano, entre el siglo II antes de Cristo y el 409 después de Cristo, el núcleo era conocido como Sorisa, nombre del que probablemente deriva el actual topónimo. Tras el periodo visigodo, la invasión musulmana del año 720 y su posterior retirada en el 732 dejaron la comarca del Bages despoblada durante más de dos siglos y medio: Súria no vuelve a aparecer en los registros hasta el año 993, cuando ya consta la existencia de un castillo. En 1035 el término pasó a formar parte del condado de Barcelona. El núcleo urbano, sin embargo, no se desarrolló hasta el final de la Edad Media, y no fue hasta los siglos XVII y XVIII cuando Súria experimentó su mayor crecimiento como villa fortificada, aprovechando su enclave natural sobre el Cardener. De aquella época quedan en pie, en el Poble Vell, la torre del homenaje del castillo, de estilo románico y datada en el siglo X, y la iglesia del Roser, antiguamente dedicada a San Cristóbal, con ábside y campanario del siglo XI.

El Migmón y el Siglo de la Potasa

Bajo el suelo de Súria se esconde una rareza geológica que da nombre a uno de los símbolos del pueblo: el Migmón, un pliegue del anticlinal de Balsareny en el que convergen dos capas de roca que, por la intensidad del plegamiento, no llegan a enlazarse entre sí. Según la tradición local, en ese punto se separaban las dos mitades del mundo. Pero lo que de verdad transformó Súria fue lo que hay debajo: en 1912 se descubrieron en el subsuelo yacimientos de sales potásicas, silvinita y carnalita, cuya explotación se consolidó entre 1918 y 1925 y se convirtió en la principal actividad económica de la villa. La minería trajo consigo un ferrocarril especial para transportar el mineral hasta Manresa y una notable inmigración, primero desde las zonas rurales vecinas y más tarde desde Andalucía. Antes de aquel hallazgo, la industria textil del algodón había sido, desde mediados del siglo XIX, el motor económico tras la crisis de la filoxera que arruinó los viñedos de la comarca.

1932: el Pueblo que se Quedó Aislado

La intensidad social de la cuenca minera del Alt Llobregat dejó en Súria un episodio singular: en 1932, el pueblo se convirtió en uno de los principales centros del levantamiento minero de la zona y permaneció aislado durante cuatro días, tras la proclamación local del comunismo libertario. El episodio es uno de los más recordados de la historia reciente del municipio, en una comarca donde la conflictividad laboral en torno a la minería marcó buena parte del siglo XX.

Caramelles, Fira Medieval y la Fiesta Mayor de Súria

Pocos pueblos del Bages cuidan tanto una tradición como Súria cuida sus Caramelles: la costumbre lleva documentada desde 1594, cuando una bula del papa Gregorio XIII menciona ya la cofradía del Roser, y hoy reúne durante la Semana Santa a más de 500 personas repartidas en distintas colles, con trabucaires que disparan sus trabucos desde el siglo XVII mientras las comitivas recorren calles y plazas. En noviembre, el Poble Vell se transforma durante la Fira Medieval, con puestos de oficios tradicionales —caldereros, cesteros, herreros, tejedoras— y talleres para que los más pequeños prueben a andar con zancos o jugar a juegos de la Edad Media. La Festa Major, a mediados de julio, culmina su última jornada con un castillo de fuegos artificiales junto al Cardener, y desde 1973 el segundo domingo de octubre se celebra el Aplec de la Sardana, con un concierto por la mañana y una sesión de baile en el Parc Macary-Viader por la tarde a la que acuden colles sardanistas de toda la comarca.

Planifica tu Visita a Súria

Para visitar Súria conviene empezar por el Poble Vell, subiendo hasta el castillo y la iglesia del Roser para disfrutar de las vistas sobre el valle del Cardener, y bajar después hacia el barrio de Salipota para entender cómo la minería de potasa cambió por completo la fisonomía del pueblo en apenas un siglo. La mejor época para la visita depende de lo que se busque: Semana Santa para las Caramelles, julio para la Festa Major o noviembre para revivir, durante un fin de semana, los oficios de la Edad Media en las calles del casco antiguo.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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