Introducción
Villanueva del Fresno es un municipio de la provincia de Badajoz, en la comarca extremeña de Olivenza, y la localidad más meridional de su comarca, lindando con Portugal. Según Wikidata y el INE, tiene 3.247 habitantes, una superficie de 360,2 kilómetros cuadrados y una altitud de 256 metros, siendo sus vecinos conocidos como villanovenses. Dentro de su término, a orillas del embalse de Alqueva, se encuentra el punto de menor elevación de toda la provincia de Badajoz. El pueblo, que llegó a llamarse Vila Nova de Portugal tras una ocupación en el siglo XVII, combina un patrimonio fronterizo marcado por sucesivas guerras con Portugal y una naturaleza privilegiada que lo convierte en una de las principales zonas de invernada de grullas de toda España.
Geografía
Villanueva del Fresno pertenece a la comarca de Olivenza, formada por once municipios, y cuenta con la mayor extensión de todos ellos después de la propia Olivenza. Su término, el segundo más extenso de la comarca, está surcado por la rivera del Alcarrache, que se torna especialmente salvaje en su paso por el conocido Puente del Eco, encajonándose entre terrenos pizarrosos y bosque mediterráneo. El municipio alberga dos áreas protegidas, el Corredor Ecológico y de la Biodiversidad del Río Alcarrache y la Zona de Especial Protección para las Aves de la Sierra de Jerez, además del espacio catalogado como Lugar de Importancia Comunitaria del Guadiana Internacional, convertido en un gran embalse por la presa de Alqueva. Las dehesas de encinas y alcornoques que cubren buena parte del término sostienen una abundante cabaña de cerdo ibérico y vacuno retinto.
Historia
El término conserva restos arqueológicos desde el Paleolítico hasta el Neolítico, siendo el más destacado el castillo de Cuncos, en la confluencia del Guadiana con el arroyo de Cuncos, hoy anegado por las aguas del embalse de Alqueva. Las tierras formaron parte del bailiato templario de Jerez de los Caballeros hasta la disolución de la Orden del Temple en 1312, pasando después a depender de la corona castellana; en 1332 Alfonso X donó la villa a Martín Fernández Portocarrero, concediéndole el nombre de Villa Nueva del Fresno, y en 1530 Carlos V nombró a Juan Portocarrero marqués de la villa. Tras once días de asedio portugués en 1643, el gobernador de Alburquerque entregó la plaza y el castillo al enemigo, que rebautizó la localidad como Vila Nova de Portugal; tanto la villa como la fortaleza fueron arrasadas en 1646 durante la Guerra de Restauración Portuguesa, y no fue hasta la paz de 1668 cuando comenzó la reconstrucción en el lado opuesto del cerro original, trazando las calles anchas y rectas que perduran hoy. En 1909 una escritura de permuta puso fin a siglos de desencuentros entre los vecinos y el marquesado por el aprovechamiento de las dehesas señoriales, entregando once de las treinta y cinco dehesas a los vecinos, que constituyen todavía hoy las tierras comunales del pueblo.
Patrimonio
La iglesia de Nuestra Señora de la Concepción se construyó tras la paz de 1668, cuando la antigua parroquia de Nuestra Señora de la Estrella quedó definitivamente en ruinas a causa del asedio de 1643. Del castillo medieval, cuya torre del homenaje se levantó en el siglo XIV para defender tanto la villa como la frontera con Portugal, solo quedan ruinas convertidas hoy en un anfiteatro al aire libre. El casco histórico del siglo XVII conserva casas tradicionales de dos plantas encaladas, con fachadas ornamentadas por celosías, portales y balcones, especialmente en las calles Hilario López, Nueva, San Juanito, Portocarrero, San Ginés y del Espíritu Santo. La Plaza de España, centro tradicional del pueblo, reúne el edificio histórico del ayuntamiento y la iglesia parroquial, y conserva además el Pilar del Conde y de la Mora. Completan el conjunto tres ermitas, la de San Antonio, la de San Ginés de la Jara y la del Cristo de la Expiración, así como el puente de la Bogaña, del siglo XVI, y los restos del acueducto que llevaba agua al desaparecido convento de Nuestra Señora de la Luz.
Economía
La ganadería de dehesa, con el cerdo ibérico y el vacuno retinto como protagonistas, sigue siendo la base de la economía de Villanueva del Fresno, complementada con la artesanía tradicional de la marroquinería, que elabora botos camperos y zahones. La naturaleza del término atrae además un turismo activo centrado en la pesca, la caza, el senderismo y el piragüismo en el Guadiana Internacional, así como la observación de aves en los puntos habilitados junto al embalse de Cuncos, donde cada invierno llegan desde el norte de Europa en torno a dos millares de grullas que se alimentan de las bellotas de las encinas. La gastronomía local, con derivados del cerdo ibérico, caldereta de borrego y una amplia variedad de setas silvestres como gurumelos, boletus y champiñones, sostiene también una parte de la actividad económica y turística del municipio.
Fiestas
El calendario festivo arranca con los Carnavales, tres días de comparsas disfrazadas y el tradicional entierro de la sardina, y sigue en marzo con la Fiesta Gastronómica del Gurumelo, declarada de interés turístico regional, que reúne feria artesanal y gastronómica en torno a esta seta tan apreciada en la zona. El primer domingo de mayo se celebra la Romería de San Ginés de la Jara, patrón del pueblo, con diana floreada, desfile de carrozas, misa y procesión en la finca de San Ginés, seguida de verbena hasta la noche. A mediados de agosto tiene lugar la fiesta de San Cristóbal de los Conductores, con misa de campaña y bendición de vehículos, y a finales de mes las ferias y fiestas de San Ginés de la Jara, de cinco días de duración. El 14 de septiembre se celebran las fiestas del Cristo de la Expiración, con novenario y procesión nocturna de vuelta a su ermita, y en Nochebuena se mantiene la singular Fiesta de la Gamona, con hogueras de varitas de San José cuya tradición se remonta a tiempos inmemoriales.
Cuándo Ir
El primer domingo de mayo, con la Romería de San Ginés de la Jara, es la cita grande del calendario y la mejor ocasión para conocer Villanueva del Fresno en su ambiente festivo más tradicional. El invierno, por su parte, es la temporada idónea para los aficionados a la observación de aves, cuando las grullas llegan a invernar a las dehesas del término en uno de los espectáculos naturales más llamativos de la comarca. La Fiesta Gastronómica del Gurumelo, en marzo, ofrece una alternativa centrada en la gastronomía micológica local, mientras que la primavera y el otoño resultan las estaciones más adecuadas para el senderismo y el piragüismo por el Guadiana Internacional, evitando el calor extremo del verano extremeño.
Planifica tu Visita
Villanueva del Fresno, como localidad más meridional de la comarca de Olivenza y fronteriza con Portugal, permite combinar la visita con una escapada al país vecino o con otros pueblos de la comarca como Alconchel u Olivenza. Un recorrido por el núcleo puede comenzar en la Plaza de España, con el ayuntamiento y la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, para seguir hasta las ruinas del castillo y su anfiteatro al aire libre, y pasear por las calles del casco histórico del siglo XVII. Quienes dispongan de más tiempo deberían acercarse al embalse de Cuncos y a los observatorios de aves cercanos, o recorrer a pie el camino viejo de Alconchel hasta el puente de Moncarche. La visita se completa con una parada gastronómica centrada en el cerdo ibérico y las setas silvestres, productos que resumen el carácter rural y fronterizo de este municipio del sur de Badajoz.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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