Zahínos es un municipio de la provincia de Badajoz, en Extremadura, situado en el suroeste de la provincia, muy cerca de la frontera con Portugal y del límite con la provincia de Huelva. Según los últimos datos del INE, cuenta con 2.766 habitantes, repartidos en un término de 45,3 kilómetros cuadrados, a una altitud de 374 metros sobre el nivel del mar. Sus vecinos se conocen como zahineros, y el municipio pertenece a la comarca de Sierra Suroeste y al partido judicial de Jerez de los Caballeros.
Geografía
El término de Zahínos limita al norte con Higuera de Vargas, al sur con Oliva de la Frontera, al este con Jerez de los Caballeros y al oeste con Villanueva del Fresno, cuatro municipios con los que comparte un paisaje y una historia muy similares dentro de la comarca de Sierra Suroeste. El paisaje está dominado por grandes dehesas pobladas de encinas y alcornoques, un ecosistema mucho más apropiado para la ganadería extensiva que para la agricultura intensiva y que confiere al término un aspecto de bosque mediterráneo abierto, con árboles dispersos sobre pastizal. El principal curso de agua es el río Godolid, que forma parte de la cuenca hidrográfica del Guadiana y riega un territorio en el que escasean los cultivos de regadío. En los campos del municipio se cría el cerdo ibérico en régimen extensivo, aprovechando tanto la bellota de encinas y alcornoques como los pastos naturales, base de una tradición embutidora muy arraigada entre las familias zahineras, y toda la zona ha mantenido históricamente la producción de carbón vegetal como industria tradicional, ligada al aprovechamiento de la leña de las propias dehesas.
Historia
El nombre histórico de Zahínos era Castro Fuerte, una fortificación militar levantada en la cima de un cerro cuya ciudad fue creciendo poco a poco alrededor del propio castillo, del que hoy solo se conserva una torre adosada al edificio del ayuntamiento. Todo apunta a un origen templario para la localidad: tras la reconquista, Jerez de los Caballeros se convirtió en capital del llamado "Bailiato", que según el acta del Capítulo celebrado en 1272 por los Caballeros del Temple incluía varias localidades próximas, entre ellas Zahínos. De esa herencia templaria procede la aplicación en la zona del Fuero de Baylío, una costumbre jurídica de origen portugués por la cual todos los bienes aportados al matrimonio pasan a pertenecer a ambos cónyuges por igual, como si fueran gananciales desde el primer día.
Tras la disolución de la orden del Temple en 1312, el territorio pasó por distintas manos señoriales hasta integrarse en la casa de Mondéjar. En el siglo XVII, Zahínos sufrió una fuerte devastación durante la Guerra de Restauración portuguesa, con incursiones de tropas lusas que protagonizaron saqueos y quemas de cosechas que afectaron no solo a la localidad, sino también a pueblos próximos como Encinasola, Higuera de Vargas y Oliva de la Frontera. Ya en el siglo XIX, tras la desamortización de 1855, un grupo de vecinos se organizó en una sociedad anónima para acudir a la subasta madrileña de las fincas Herrumbre y Gamonosa y hacerse así con la propiedad de esas tierras, en teoría repartidas en pequeños minifundios aunque en la práctica explotadas en régimen de usufructo indiviso.
En 1902 nació la Sociedad Civil El Progreso de Labradores y Granjeros, impulsada por el párroco local Diego Mera y Suero, aunque la asociación ya existía antes con el nombre de Sociedad de Ganaderos. Durante la Segunda República, en 1933, se constituyó también la Sociedad de Arrendatarios de las fincas Cabra Alta y Cabra Baja, una dehesa de casi 2.700 hectáreas tradicionalmente arrendada por la Casa de Alba a un miembro de la oligarquía local; a partir de ese año, trescientos vecinos conocidos como comuneros pasaron a explotarla de forma solidaria, hasta que las leyes de reforma agraria de 1935 expropiaron el terreno. La dictadura franquista devolvió la propiedad a la Casa de Alba en 1940, aunque la Sociedad de Arrendatarios siguió funcionando pagando un alquiler anual, hasta que en 1990 la Junta de Extremadura expropió de nuevo las fincas y la propiedad pasó definitivamente a los arrendatarios.
Patrimonio
El principal monumento de Zahínos es la torre de su antiguo castillo, situada en el punto más alto de la localidad y visible desde buena parte del término. Fue construida en el siglo XV por don Juan de Alconchel, y es el único resto que se conserva de aquella fortificación, que en origen estuvo ligada al dominio de la orden del Temple en la zona: una torre de planta circular que alcanza casi 13 metros de altura y que durante siglos cumplió funciones defensivas y de vigilancia sobre el territorio fronterizo con Portugal. Junto a ella, la iglesia parroquial, bajo la advocación de Nuestra Señora de los Remedios y perteneciente a la archidiócesis de Mérida-Badajoz, completa el patrimonio monumental más destacado del municipio y constituye el principal referente religioso de los zahineros.
Economía
La economía de Zahínos mantiene un marcado carácter agroganadero, apoyado en las extensas dehesas del término, donde la cría del cerdo ibérico y la producción de embutidos artesanales conservan un peso importante. A ello se suma la explotación forestal de encinas y alcornoques, así como la tradición del carbón vegetal, actividades que durante generaciones han permitido a buena parte de las familias zahineras complementar sus ingresos sin depender de un único sector productivo.
Fiestas y tradiciones
Los Carnavales de Zahínos no comenzaron a celebrarse hasta después de la Transición, en 1988, ya que durante la dictadura franquista estuvieron prohibidos en toda España. El Certamen tradicional Rodeo Zahínos, dedicado a la compraventa de ganado, es una de las citas más singulares del calendario local, y actualmente se tramita su declaración como fiesta de interés turístico regional. Entre el 1 y el 3 de mayo se celebran las ferias y fiestas de la Cruz, fiestas patronales con concurso de cruces de mayo, procesión del Santísimo Cristo de la Expiración y verbena popular.
La romería de San Isidro Labrador, el 15 de mayo, se celebra desde 1948 gracias a la donación de terrenos por parte de la Sociedad Civil El Progreso para levantar una ermita dedicada al santo. La Feria del Emigrante, entre el 5 y el 8 de agosto, nació en 1978 pensada especialmente para los zahineros que regresan al pueblo durante sus vacaciones. Una tradición ya desaparecida es la de los Quintos, que se celebraba en marzo cuando los jóvenes en edad de hacer el servicio militar invitaban a amigos y familiares a una caldereta; la fiesta se extinguió al suprimirse el servicio militar obligatorio, aunque sigue formando parte de la memoria festiva del municipio.
Demografía
La serie de población de Zahínos, que cubre de forma continuada los últimos 25 años, muestra un descenso sostenido pero relativamente moderado: de los 3.030 habitantes registrados en 2001 se ha pasado a los 2.766 actuales, una pérdida en torno al 9 por ciento. A diferencia de otros municipios de la comarca, la caída se ha ido suavizando con el paso de los años, hasta el punto de que en los últimos ejercicios la población se ha mantenido prácticamente estable, señal de que el municipio ha logrado frenar, al menos en parte, la sangría demográfica que afecta a buena parte de la Extremadura rural.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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