En Benimassot viven 85 personas según el padrón de 2025, en un término municipal de 9,5 kilómetros cuadrados. La densidad, 8,9 habitantes por kilómetro cuadrado, queda muy por debajo de la media española.
El casco urbano se sitúa a 729 metros de altitud.
Lo que Cuentan los Censos de Benimassot
El registro disponible empieza en 2001 con 146 habitantes. Ese sigue siendo su máximo registrado.
Hoy son 85, un 42 % menos que en aquel momento de máxima población.
La tendencia reciente sigue a la baja: de 93 habitantes en 2022 a 85 en 2025.
Datos de Benimassot de un Vistazo
- Provincia: Alicante
- Población: 85 habitantes (padrón de 2025)
- Superficie: 9,5 km²
- Altitud: 729 metros
- Coordenadas: 38,7500 N, 0,2831 O
- Gentilicio: benimassotera
- Código INE: 03039
- Ayuntamiento: www.benimassot.es
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata, serie desde 2001.
Benimassot
Un lugar con alma
Benimassot aúna historia, naturaleza y tradición en cada uno de sus rincones. Entre sus principales atractivos destacan:
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Casco histórico y arquitectura tradicional
Calles estrechas empedradas y fachadas blancas salpicadas de rejas de forja, donde se conservan viviendas con portones de madera centenaria y escudos familiares. -
Iglesia de San Juan Bautista
Construida en el siglo XVIII sobre restos medievales, su sencillo interior alberga un retablo barroco y una imagen titular que procesiona cada junio en las fiestas patronales. -
Entorno natural y senderismo
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Ruta de la Font Roja al Salt del Cavall: paseo circular de 6 km que atraviesa pinos carrascos, acequias y desemboca en una pequeña cascada.
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Ascenso al Menejador: subida más exigente de 8 km hasta la cima, con vistas panorámicas de la Marina Alta y la costa.
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Paisajes agrícolas
Bancales de almendros y olivos en terrazas calcáreas, testigos de la agricultura tradicional, donde aún se recoge la almendra marcona y se produce aceite de oliva virgen extra. -
Fiestas y tradiciones populares
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Fiestas de San Juan (24 de junio): hogueras, verbenas y “Correfocs” con los tradicionales “dimonis” que recorren las calles.
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Maronics (agosto): mercado de artesanía y productos locales, con música en directo y degustaciones de platos típicos.
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Gastronomía de proximidad
Platos como el arròs a banda, el coca amb samfaina y el guisat de caracoles, elaborados con ingredientes de la huerta; y dulces como les panadetes de moniato o rollos de anís. -
Artesanía y oficios
Talleres de cestería de esparto y alfarería donde aún se enseñan técnicas ancestrales, y un pequeño obrador donde se elaboran jabones artesanos con aceites esenciales locales. -
Alojamientos rurales y turismo activo
Casas de campo rehabilitadas con encanto, varias rutas BTT señalizadas y empresas de turismo activo que organizan escalada, barranquismo y recorridos botánicos.
Benimassot es, en definitiva, un remanso de paz mediterránea donde se vive al ritmo del campo y se descubren paisajes y costumbres que permanecen inalterados en el corazón de la Marina Alta.
Patrimonio que perdura
Benimassot conserva un legado arquitectónico y agrícola que permite trazar su evolución histórica a través de distintos elementos repartidos por el casco urbano y su entorno rural:
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Iglesia de San Juan Bautista
Construida en el siglo XVIII sobre una antigua ermita medieval, destaca por su planta de una sola nave, su retablo barroco de madera dorada y la sencillez de su fachada, que se integra con armonía en el paisaje blanco del pueblo. -
Antiguas casas de labranza
Viviendas señoriales convertidas en almacenes y corrales, con fachadas de piedra y aljibes interiores. Muchas aún conservan los balcones de forja y las puertas de madera maciza que protegían las bodegas y los lagares. -
Molinos de agua tradicionales
Pequeñas construcciones adosadas a acequias, donde se molía cereal con muelas de piedra accionadas por canales que conducían el agua desde las sierras cercanas. Algunos han sido restaurados y muestran el mecanismo original. -
Lavadero público junto a la rambla
Recinto rústico de piedra con varias pilas abovedadas en las que las vecinas del pueblo lavaban ropa hasta mediados del siglo XX. Restaurado como punto de encuentro y paseo, conserva el pórtico de madera y la canalización original. -
Fuente del Pinar
Manantial histórico que suministraba agua potable, compuesto por un brocal tallado y un pilón rectangular. A su alrededor se formaba antiguamente un pequeño paraje de descanso bajo pinares autóctonos. -
Calles y empedrados originales
El trazado medieval se mantiene en las estrechas calles del casco antiguo, con adoquines irregulares que guían la mirada hacia rincones con arcadas y escaleras de piedra. -
Ermita de Santa Bárbara
Situada en una colina próxima, conserva su espadaña de dos vanos y alberga cada 4 de diciembre la romería popular. Desde allí se domina todo el valle de la Marina Baja. -
Camino real y puentes de piedra
Antiguas vías de comunicación que unían Benimassot con poblaciones vecinas, salpicadas por pequeños puentes de un solo arco, construidos en el siglo XIX para facilitar el paso de carros y ganados. -
Restos de asentamientos íberos y romanos
A las afueras pueden verse fragmentos de muros y cerámicas, testigos de poblaciones prerromanas que ocuparon las laderas del Menejador y aprovecharon sus manantiales. -
Hornos comunales de pan
Ubicados cerca de la plaza mayor, estos hornos de leña permitían a las familias cocer el pan semanal. Conservan la cámara de fuego y la chimenea de ladrillo, rehabilitados como elemento etnográfico.
Cada uno de estos monumentos y elementos tradicionales invita a pasear con atención por Benimassot, descubriendo la historia viva de un pueblo que ha sabido conservar sus raíces agrícolas y religiosas en la arquitectura que aún hoy lo define.
Naturaleza en estado puro
El entorno natural de Benimassot ofrece infinitas posibilidades para reconectar con el medio ambiente y practicar actividades al aire libre. A continuación, algunas de las experiencias y espacios más destacados:
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Rutas de senderismo señalizadas
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Camino del Menejador: ascensión de 8 km hasta el pico, con vistas panorámicas de toda la Marina Alta y la costa mediterránea.
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Senda de la Font Roja: recorrido circular de 6 km entre pinos carrascos y bosques de quejigos, ideal para paseos de mañana.
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Ciclismo de montaña (BTT)
Vías de tierra y cortafuegos que serpentean por bancales de almendros y olivos, conectando con poblaciones vecinas como Parcent y Alcalalí, y ofreciendo tramos de diferente dificultad. -
Observación de flora y fauna
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Plantas aromáticas: tomillo, romero y espliego que perfuman el aire.
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Aves rapaces: águilas culebreras y halcones peregrinos surcando los cañones rocosos.
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Pequeños mamíferos: conejos, garduñas y erizos que habitan los matorrales próximos.
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Miradores naturales
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Mirador de la Ermita de Santa Bárbara: banco de piedra con vistas al valle de Guadalest y al Puig Campana.
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Salto del Cavall: balcón sobre un abrupto cortado, con vistas al barranco y a los campos en terrazas.
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Zonas de picnic y merenderos
Espacios habilitados junto a antiguos abrevaderos y fuentes (como la Fuente del Pinar), equipados con mesas de piedra y sombra natural, perfectos para pasar el día en familia. -
Barranquismo y actividades de aventura
Descensos por cañones estacionales en la rambla, con pozas y pequeños saltos de agua, guiados por empresas locales especializadas. -
Talleres y rutas botánicas
Excursiones guiadas para aprender a identificar especies autóctonas, técnicas de recolección sostenible de plantas medicinales y conocer la geología kárstica de la zona. -
Atardeceres y fotografía de paisaje
Un plan imprescindible: capturar cómo el sol se esconde tras las cumbres y tiñe de dorado los bancales de cultivo, proporcionando un espectáculo de colores y luces.
Con estas propuestas, Benimassot se convierte en un destino ideal para quienes buscan disfrutar de la naturaleza en estado puro, combinando aventura, contemplación y la riqueza ecológica de la Marina Alta.
Costumbres que viven
Benimassot vive sus tradiciones como un verdadero reflejo de su identidad mediterránea, reuniendo a vecinos y visitantes en celebraciones llenas de música, fuego y devoción. A continuación, algunas de las fiestas y eventos más emblemáticos:
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Fiesta de San Juan (24 de junio)
Hogueras en distintos barrios del pueblo, acompañadas de música tradicional y danzas alrededor del fuego. Los jóvenes participan en el “correfoc” con antorchas y los mayores comparten coca amb samfaina y mistela junto al crepitar de las llamas. -
Festividad de la Virgen de la Asunción (15 de agosto)
Novenario de misas y ofrendas florales en la iglesia de San Juan Bautista, seguido por la procesión de la imagen por las calles empedradas. Por la noche, la verbena popular anima la plaza con orquesta, verbena y fuegos artificiales. -
Feria Agrícola y de Artesanía (septiembre)
Exposición y concurso de productos de la huerta (almendras, uva, aceite) y talleres en vivo de cestería de esparto y alfarería. Puestos de artesanos locales venden cerámica pintada a mano, tejidos y conservas caseras. -
Romería de San Roque (16 de agosto)
Peregrinación desde el casco antiguo hasta la ermita de San Roque en la sierra, con carrozas engalanadas, ofrendas de frutas y una comida de hermandad al aire libre bajo los pinos. -
Semana Santa
Procesiones de penitentes y pasos que recorren el pueblo en silencio la madrugada del Viernes Santo. La “Procesión del Encuentro” marca el momento en que las imágenes de Cristo Resucitado y la Virgen se encuentran en la plaza mayor, culminando con salvas y música sacra. -
Día de la Acequia (primavera)
Jornada de limpieza participativa de las acequias de riego tradicionales, seguida de una comida campestre donde se comparten migas y vinos de la zona, reforzando el vínculo entre la comunidad y su patrimonio hidráulico. -
Concurso de “Panadetes de Moniato” (otoño)
Degustación y competición de los típicos pastelitos de boniato, en el que vecinos de todas las edades muestran sus recetas familiares y el jurado local premia textura, sabor y presentación. -
Ciclo de Conciertos al Aire Libre (verano)
Recitales de música folk, rondallas y corales en plazas y miradores, que combinan el acústico de guitarras y laúd con bailes tradicionales adaptados a la luz del atardecer.
Con estas celebraciones, Benimassot no solo mantiene viva su herencia cultural, sino que también refuerza la cohesión de sus gentes y ofrece al visitante la oportunidad de sumergirse en un calendario festivo auténtico y lleno de encanto.
Sabores con historia
Benimassot te sorprenderá con su riqueza gastronómica, basada en productos de la huerta y la montaña. Entre sus especialidades más destacadas encontrarás:
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Arroz al horno
Cocido lentamente con caldo de verduras y carnes de cerdo, cubierto con huevo batido que forma la característica costra crujiente. -
Gazpacho de montaña
Variante templada del gazpacho andaluz, con pan del día anterior, aceite de oliva virgen extra y un ligero toque de pimentón para reconfortar en cualquier estación. -
Olleta tradicional
Guiso contundente de legumbres (alubias y garbanzos), verduras de temporada y trozos de carne, acompañado siempre de la “prueba” de embutidos caseros. -
Embutidos caseros
Chorizo y morcilla ahumados con leña de pinares cercanos, perfectos para degustar en tostas o como ingrediente de guisos. -
Cocas de almendra
Masa fina untada con una pasta de almendra molida, azúcar y huevo, horneada hasta adquirir un tono dorado y un crujiente irresistible. -
Pasteles de boniato
Dulces individuales elaborados con boniato de la zona, canela y ralladura de cítricos, de textura suave y sabor ligeramente especiado. -
Aceite de oliva virgen extra
De cosecha local, con matices frutales y un toque ligeramente picante, imprescindible para aliñar ensaladas y potenciar sabores. -
Vino de la Marina Alta
Tintos, rosados y moscateles producidos en viñedos en bancales, cuyos maridajes con arroces y embutidos revelan la esencia del terroir.
Además de saborear estos manjares, en Benimassot puedes completar tu experiencia participando en:
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Visitas a almazaras y bodegas: conoce el proceso de elaboración del aceite y el vino de la mano de productores familiares.
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Mercado de proximidad: los fines de semana encontrarás puestos con verduras recién cosechadas, mermeladas artesanas y quesos locales.
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Talleres de cocina tradicional: aprende a preparar olleta u olleta “express” y a hornear el pan casero en hornos de leña comunitarios.
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Rutas de senderismo con paradas gastronómicas: combina paseos por el monte con catas de productos en masías y refugios rurales.
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