Biar. Pueblos de Alicante

Biar. Pueblos de Alicante

📝 Contenido:
  1. Biar: la última ciudad del Reino de Valencia que resistió cinco meses el asedio de Jaime I
  2. Geografía de Biar
  3. Historia: la plaza que Jaime I sitió durante cinco meses
  4. Patrimonio de Biar
  5. Economía: el mayor productor de aceite de la provincia
  6. Fiestas de Biar
  7. Cuándo ir a Biar
  8. Planifica tu visita a Biar
  9. Otros Pueblos de Alicante

Biar: la última ciudad del Reino de Valencia que resistió cinco meses el asedio de Jaime I

Encajado en las estribaciones de la Sierra Mariola, en el Alto Vinalopó alicantino, Biar es un pueblo de montaña con 3.677 habitantes (INE 2025) que corona su castillo medieval a 700 metros de altitud. Su término, de 98 km², mitad bosque y mitad huerta y olivar, guarda una de las historias fronterizas más intensas de todo el antiguo Reino de Valencia. A sus vecinos se les llama biarencs.

Geografía de Biar

El casco urbano se asienta en un auténtico anfiteatro de montañas, todas por encima de los 1.000 metros: el Reconco (1.206 m), la Fenessosa (1.210 m), la Penya la Blasca (1.150 m), la Penya Tallada (1.044 m), el Frare (1.042 m) y el Alt Reó (1.015 m). El relieve se organiza en tres bandas: la vega del río Vinalopó, el piedemonte y las propias sierras. La mitad del término —casi 50 km²— es masa forestal de pinares, recorrida por los senderos PRV-55, PRV-155 y PRV-35, con pequeñas fuentes que alimentan balsas de riego en las umbrías del Reconco y la Fontanella. El clima, mediterráneo con rasgos continentales, deja inviernos fríos con nevadas que en años excepcionales han superado los 30 centímetros.

Sobre el origen del nombre hay dos teorías: la más aceptada lo hace venir del árabe bi'ar, «pozo» o «pozos», en el sentido de «lugar con agua abundante»; la otra lo relaciona con el latín apiarium, «lugar de abejas», en referencia a la importancia histórica de Biar como productor de miel.

Historia: la plaza que Jaime I sitió durante cinco meses

Hay poblamiento en este territorio desde la Edad del Bronce, con yacimientos como la Cova del Cantal o el Cabezo de les Gerres, cuyos hallazgos se conservan en el Museo Arqueológico de Villena. Pero la primera mención documental de Biar como tal llega con un texto islámico del siglo XII, que la describe como plaza fuerte dependiente de Játiva. El Tratado de Almizra, firmado en marzo de 1244, asignó este territorio fronterizo a la Corona de Aragón, pero Biar no se rindió hasta 1245 o, según otras fuentes, 1253: fue la última ciudad del Reino de Valencia en caer, después de que Jaime I acampara ante sus puertas durante cinco meses.

El rey respetó al principio a la población musulmana y sus costumbres, limitándose a instalar una guarnición. Pero la sublevación mudéjar de 1276-1278 acabó con la expulsión de los musulmanes del lugar, y en 1280 Pedro III de Aragón confirmó el reparto de tierras entre los nuevos pobladores cristianos en lo que se considera la Carta Puebla de Biar. Desde 1287 la villa tuvo voto propio en las Cortes del Reino de Valencia, un privilegio reservado a muy pocos lugares. Su papel de frontera con el señorío castellano de Villena quedó grabado para siempre en su escudo, con dos llaves cruzadas y el lema «Claudo et Aperio Regnum» («cierro y abro el reino»). Durante las Germanías, Biar se sumó a la revuelta como villa revolucionaria y pagó por ello una multa de 1.660 libras; siglos después, en la Guerra de Sucesión, se mantuvo fiel a Felipe V y resistió los ataques austracistas, lo que le valió el título de «muy noble, leal y siempre fidelísima». Hasta finales del siglo XVIII, además, Benejama, Campo de Mirra y Cañada formaron parte de su término, antes de independizarse como municipios propios.

Ya en el siglo XIX llegó el ferrocarril: la línea Villena-Bañeres, inaugurada en 1884 y conocida popularmente como el Chicharra, mantuvo en marcha una estación en Biar hasta 1969. Su trazado es hoy la Vía Verde del Chicharra, una ruta para caminar o pedalear sobre las antiguas vías.

Patrimonio de Biar

El castillo de Biar, del siglo XIII, corona el pueblo y es visible desde cualquier punto del valle; en su interior conserva una bóveda almohade, de las más antiguas de España en su estilo, y fue declarado Monumento Nacional en 1931. Dos antiguas puertas de la muralla medieval se conservan reconvertidas en arcos: el de San Roque, antigua puerta de Játiva, y el de Jesús, antigua puerta de Castilla.

La iglesia de la Asunción, gótica tardía del siglo XV, luce una portada plateresca de 1519 y un campanario barroco del siglo XVIII obra de Juan Blas Aparicio. A poco más de un kilómetro, en plena sierra de la Fontanella, el santuario de la Virgen de Gracia conserva una fachada neoclásica y una portada rococó terminada en 1770. El ayuntamiento, de estilo neoclásico, data de 1793, y el antiguo convento de Capuchinos alberga hoy la Casa de la Cultura, el Museo Etnográfico y una sede universitaria. Muy particular es el pozo de nieve del siglo XVIII, un nevero donde se compactaba la nieve hasta convertirla en hielo para conservarlo durante el verano, hoy reconvertido en sala de exposiciones.

Entre el patrimonio natural destaca el Plátano de Biar, un ejemplar de platanus orientalis con más de 200 años, de los más gruesos de España, al que la leyenda popular atribuye haber sido plantado por el propio Jaime I.

Economía: el mayor productor de aceite de la provincia

Durante siglos Biar vivió del trigo, la vid y el olivo, y de una próspera alfarería de barro blanco y rojo que llevó a sus ceramistas, los llamados castelleros, a desplazarse hasta Castilla y Aragón para fabricar tejas. El siglo XX trajo la industria textil y del calzado, que hoy convive con una potente artesanía cerámica de barnizados. En el campo, casi 4.000 hectáreas —el 41 % del término— están dedicadas al olivar, lo que convierte a Biar en el mayor productor de aceite de oliva de la provincia de Alicante. El turismo de interior, apoyado en una red de albergues y casas rurales, es la apuesta más reciente de un municipio que no ha dejado de crecer en población desde finales de los años setenta.

Fiestas de Biar

Las fiestas de Moros y Cristianos, del 10 al 13 de mayo, están entre las más antiguas de todo el Levante y reúnen a más de 2.000 festeros en honor a la patrona, la Virgen de Gracia. Su momento más espectacular llega cuando se trae a la Virgen desde su santuario hasta el pueblo: más de 500 hogueras se encienden entonces en las montañas que rodean Biar. Es también singular el Ball dels Espies, un baile con el que se despide a «la Mahoma de Biar» antes de que viaje a las fiestas de la vecina Villena. El resto del año reparte otras citas destacadas: San Antonio, el 17 de enero, con el curioso personaje del rei pàixaro vestido de época; y San Cristóbal, el 10 de julio, patrón de los conductores, cuando se bendicen coches y motos por las calles del pueblo.

Cuándo ir a Biar

La cita ineludible son los Moros y Cristianos de mayo, con sus hogueras nocturnas en la sierra. Para quien prefiera naturaleza, el otoño y la primavera son las mejores estaciones para recorrer los senderos del Reconco y la Fontanella sin el calor del verano ni el frío intenso del invierno, cuando las nevadas —poco frecuentes pero posibles— pueden cerrar algunos caminos de montaña.

Planifica tu visita a Biar

El recorrido lógico empieza en el castillo, sube por las calles estrechas y de trazado radial del casco antiguo hasta la iglesia de la Asunción, y se completa con una visita al Museo Etnográfico en el antiguo convento de Capuchinos. Quien disponga de más tiempo puede subir hasta el santuario de la Virgen de Gracia o caminar un tramo de la Vía Verde del Chicharra. Para cualquier gestión, el ayuntamiento atiende a través de su web municipal.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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