Cadrete, Zaragoza

Cadrete. Pueblos de Zaragoza

📝 Contenido:
  1. Introducción
  2. Geografía
  3. Historia
  4. Patrimonio
  5. Economía
  6. Fiestas
  7. Cuándo Ir
  8. Planifica tu Visita
  9. Otros Pueblos de Zaragoza

Introducción

Cadrete es un municipio de la provincia de Zaragoza, situado en la comarca Central y en pleno eje del río Huerva, a solo 12 kilómetros al sur de la capital aragonesa. Según el INE, en 2025 contaba con 4.688 habitantes -los cadretanos- en una superficie de 11,86 km², a 304 metros de altitud. Su nombre procede del árabe Qadrit, y detrás de esa denominación se esconde una historia de fortalezas musulmanas, monasterios cistercienses y una convivencia de siglos entre moriscos y cristianos que dejó una huella muy visible en el paisaje del pueblo.

Geografía

Cadrete se asienta en el valle del Huerva, justo en el eje que forma este río camino de Zaragoza. Limita con Cuarte de Huerva y María de Huerva, y también con el barrio zaragozano de Casablanca, lo que lo sitúa prácticamente en el área metropolitana de la capital. El clima es mediterráneo árido con tendencia continental, propio de la depresión del Ebro: oscilaciones térmicas muy marcadas, lluvias escasas concentradas en los equinoccios y veranos calurosos y muy secos. El registro histórico apunta extremos de 44,1 °C en 1908 y -15,2 °C en 1918. Como en el resto del entorno de Zaragoza, el viento sopla con fuerza casi constante, sobre todo el cierzo del oeste y noroeste, con una media que ronda los 19 km/h.

Historia

El origen del topónimo ya apunta a lo antiguo del lugar: la primera mención documentada es árabe, Qadrit, una palabra que no tiene significado propio en esa lengua y que probablemente adapta un nombre anterior; se ha propuesto un origen prerromano con el sentido de "roca caliza", y también un origen latino en cateracta, salto de agua. Cadrete fue fundada como asentamiento árabe en el siglo X, y de esa época data la fortaleza construida en lo alto de una colina escarpada, ampliada en el año 935 por orden del califa Abd al-Rahman III para convertirla en plaza fuerte frente a la rebelión de Zaragoza contra el califato. Junto al castillo se desarrolló un poblado de trazado medieval que incluía una mezquita, más tarde reconvertida en iglesia de estilo morisco tras la conquista cristiana.

Esa conquista llegó en 1118, cuando Alfonso I el Batallador tomó Zaragoza y su territorio; los cadretanos pasaron a ser vasallos de la Corona de Aragón, pero conservaron sus mezquitas, sus jueces y sus leyes. El señorío del lugar quedó repartido entre la Orden del Hospital de San Juan -a la que Alfonso I concedió su soberanía en 1134- y el abad del monasterio cisterciense de Santa Fe, fundado en 1341 por el noble Miguel Pérez de Zapata, señor de Cadrete, en acción de gracias por haber recobrado la libertad tras ser hecho prisionero en la batalla de Fitero. Bajo esa doble jurisdicción, la población morisca de Cadrete se mantuvo hasta 1610, cuando Felipe III decretó la expulsión general de los moriscos de los reinos españoles: según los registros, fueron expulsadas 1.020 personas censadas en el pueblo. No fue hasta 1835, con la desamortización de Mendizábal, cuando los vecinos de Cadrete empezaron a gobernarse de forma directa, sin la tutela de las órdenes religiosas y militares que habían regido el municipio durante setecientos años.

A mediados del siglo XIX, con apenas 488 habitantes, el pueblo ya aparecía descrito en el célebre Diccionario geográfico-estadístico-histórico de Pascual Madoz. Toda esa memoria histórica quedó recogida en 2007, cuando el Gobierno de Aragón autorizó al Ayuntamiento de Cadrete a adoptar una bandera municipal diseñada por Antonio Asensio: combina los cuatro palos rojos sobre oro de la Corona de Aragón, la cruz de plata de ocho puntas de la Orden de San Juan y los Castellanes de Amposta, y el árbol desarraigado verde de los abades de Santa Fe, tres símbolos que resumen los tres siglos de señorío compartido sobre el pueblo.

Patrimonio

El Castillo de Cadrete es el monumento más singular del municipio: una fortaleza de origen musulmán asentada en un cabezo prácticamente inexpugnable, rodeado en tres cuartas partes por acantilados de hasta 70 metros, con un recinto principal de 45 por 20 metros y otro más amplio de unos 75 por 45 metros protegido por un foso excavado en la roca viva. Construido casi íntegramente en yeso mediante la técnica del tapial, conserva elementos únicos en Aragón, como una torre con doble muro forrado y conjuntos de yeserías decorativas. La primera referencia cristiana data de 1213, cuando el rey Pedro II de Aragón lo entregó a Pedro de Navascués. Declarado Bien de Interés Cultural en 2006, en los últimos años ha vuelto a abrirse a las visitas guiadas tras un periodo cerrado al público.

La iglesia parroquial, dedicada a la Inmaculada Concepción, se levanta en la plaza del pueblo en ladrillo y estilo barroco aragonés, el mismo lenguaje que comparte con el desaparecido convento de Santa Fe o la Cartuja de Aula Dei; destaca su esbelta torre. El propio Monasterio de Santa Fe, del que dependían antiguamente las parroquias de Cadrete y de la vecina Cuarte, es hoy un gran conjunto barroco en ruinas, hoy en terreno del barrio zaragozano de Casablanca y en manos particulares: no puede visitarse, pero su silueta sigue siendo imponente. El edificio sufrió un golpe decisivo en junio de 1808, durante la Guerra de la Independencia, cuando tropas francesas en retirada tras el primer sitio de Zaragoza lo asaltaron, provocando numerosas víctimas entre los monjes y destruyendo buena parte de sus ornamentos y cultivos; el inmueble nunca se recuperó del todo y hoy se mantiene en pie gracias a una estructura de refuerzo interior. Fuera del núcleo urbano, las Colinas de Cadrete forman un conjunto geológico protegido de origen cárstico, con barrancos recortados en el paisaje de las planas de Zaragoza y una fauna esteparia que incluye zorros, corzos y jabalíes.

Economía

Cadrete combina hoy una economía industrial, ligada a su cercanía con Zaragoza, con una actividad agrícola que sigue siendo seña de identidad del pueblo. El cultivo de huerta más característico es el cardo, por el que Cadrete goza de cierto prestigio culinario: la variedad blanca que se cultiva aquí se considera de mayor calidad que la variedad verde, más habitual en conservas y productos congelados. Esa combinación de polígonos industriales cercanos a la capital y huertas tradicionales del valle del Huerva define el perfil económico actual del municipio.

Fiestas

La fiesta grande de Cadrete es la de Honor al Santo Cristo, en septiembre, con el 14 de ese mes como día central: se celebra la Ofrenda de Flores al Santo Cristo, la subida ciclista a Las Planas, la merienda popular de bollos y chocolate, y la tradicional comida popular de la vaca. Antiguamente las fiestas mayores eran las de la Exaltación de la Santa Cruz, el 3 de mayo, que todavía se celebran con una procesión del Cristo de Cadrete y actividades para niños y mayores, aunque hoy han quedado en segundo plano frente a las de septiembre.

La Semana Santa tiene en Cadrete una cofradía con más de un siglo de historia: la actual Cofradía del Santo Cristo de Cadrete, fundada en 1898 como Cofradía de la Agonía de Nuestro Señor Jesucristo, acompaña por las calles del pueblo las imágenes del Santo Cristo, la Virgen Dolorosa y el Cristo Yacente, a las que se han sumado más recientemente los pasos de la Entrada de Jesús en Jerusalén y de Jesús Camino del Calvario. En 1998, coincidiendo con su centenario, la cofradía incorporó una sección de tambores, bombos, timbales y cornetas que acompaña hoy las procesiones. El calendario festivo se completa con San Jorge, el 23 de abril -día de Aragón desde 1982-, cuando los vecinos suben al Pilón de San Jorge a comer magdalenas con moscatel, en un rito que antiguamente servía para bendecir las cosechas; y con la Noche de San Juan, el 21 de junio, en la que se encienden hogueras y se asan patatas alrededor del fuego para celebrar el solsticio de verano.

Cuándo Ir

Septiembre, con las fiestas del Santo Cristo en torno al día 14, es el momento de más ambiente en Cadrete, con sus actos religiosos y populares concentrados en pocos días. Para quien prefiera evitar las fechas de mayor afluencia, la primavera -con San Jorge el 23 de abril y la Exaltación de la Santa Cruz el 3 de mayo- ofrece temperaturas más suaves, ideales para recorrer el castillo y las Colinas de Cadrete sin el calor extremo que castiga este rincón del valle del Ebro en pleno verano. El otoño, una vez pasadas las fiestas grandes, también resulta agradable gracias al descenso de las temperaturas tras el verano árido característico de la zona.

Planifica tu Visita

La cercanía a Zaragoza -apenas 12 kilómetros- hace de Cadrete una excursión de medio día perfecta desde la capital aragonesa, o una parada en una ruta más amplia por el valle del Huerva junto a Cuarte de Huerva y María de Huerva. La visita principal es el castillo, hoy abierto de nuevo a las visitas guiadas tras su declaración como Bien de Interés Cultural, al que conviene sumar un paseo por el casco antiguo hasta la iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción. El Monasterio de Santa Fe, aunque no se puede visitar por dentro, merece una parada para contemplar su silueta en ruinas desde el exterior, ya en el límite con el barrio zaragozano de Casablanca. Para los más aficionados a la naturaleza, las Colinas de Cadrete ofrecen rutas sencillas entre barrancos cársticos, con posibilidad de avistar fauna esteparia en las horas tempranas del día.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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