Calatorao, Zaragoza

Calatorao. Pueblos de Zaragoza

📝 Contenido:
  1. Calatorao: el "castillo de tierra" que esconde una piedra negra codiciada en toda España, en Zaragoza
  2. Lo que Cuentan los Censos de Calatorao
  3. Geografía: entre la autovía y el valle del Jalón
  4. Historia: de ciudad celtíbera perdida a villa del Cabildo del Pilar
  5. Patrimonio: el castillo reformado por maestros moriscos y la mezquita convertida en hospital
  6. Economía: la piedra negra que decora media Aragón
  7. Fiestas de Calatorao
  8. Cuándo Ir a Calatorao
  9. Planifica tu Visita a Calatorao
  10. Otros Pueblos de Zaragoza

Calatorao: el "castillo de tierra" que esconde una piedra negra codiciada en toda España, en Zaragoza

El nombre de Calatorao viene del árabe Qala'a turâb, "fortaleza de tierra", en referencia a un castillo de tapial que ya no existe. Pero lo que sostiene la economía de este pueblo del valle del Jalón desde hace siglos no es tierra, sino piedra: una caliza negra única, extraída de sus propias canteras, que decora palacios e iglesias de toda Aragón y que los romanos ya sabían apreciar.

Lo que Cuentan los Censos de Calatorao

La serie de población de Calatorao, de 2001 a 2025, parte de 2.810 habitantes y crece con fuerza durante la primera década del siglo, hasta tocar en 2010 el mayor dato de la serie, con 3.094 habitantes. Desde entonces la tendencia se invirtió y el municipio ha perdido en torno a un 4 % de su población, estabilizándose en los últimos años en torno a los 2.970 habitantes de 2025. La propia Wikipedia recoge datos anteriores que sitúan la evolución en una perspectiva mucho más larga: en 1495 Calatorao tenía unos 300 habitantes repartidos en 68 "fuegos" u hogares, cifra que para 1857 ya había subido a 1.920 y que en 1877 alcanzaba los 2.050, de modo que el crecimiento de todo el siglo XX y XXI ha sido, en realidad, la continuación de una tendencia centenaria.

Geografía: entre la autovía y el valle del Jalón

El término municipal de Calatorao ocupa 48,15 km² en la comarca de Valdejalón, a 51 kilómetros de Zaragoza capital. Lo atraviesa la autovía del Nordeste, y su relieve está marcado por el valle del río Jalón, que discurre al norte del pueblo antes de abrirse a la depresión del Ebro. La altitud oscila entre los 329 y los 457 metros, mientras que el propio núcleo urbano se asienta sobre un cerro a 363 metros. El clima, con una temperatura media anual de 14,2 ºC y apenas 328 mm de lluvia al año, es netamente continental y seco, típico del valle medio del Ebro.

Historia: de ciudad celtíbera perdida a villa del Cabildo del Pilar

Las primeras noticias de ocupación humana en la zona se remontan a la llegada de tribus celtas —lusones, belos y titos— al valle del Jalón, donde se situaba la importante ciudad celtíbera de Nertóbriga, cuya ubicación exacta sigue sin conocerse pero que, según los itinerarios romanos, debía encontrarse entre Calatorao, Ricla y La Almunia de Doña Godina, junto a la vía que unía Cesaraugusta con Augusta Emerita. Una necrópolis romana con tégulas, hallada a dos kilómetros al oeste del pueblo, confirma esa presencia romana en el entorno.

El nombre y la fisonomía actuales del pueblo llegaron con la dominación árabe, tras la conquista musulmana de Zaragoza en el año 714; el topónimo aparece documentado como "Calaturab" ya en 1128, poco después de la reconquista cristiana de la plaza. Alfonso I el Batallador incorporó Calatorao al realengo, y hay constancia de que el castillo ya existía en 1160. En 1213 Pedro II donó la villa al Cabildo de Santa María la Mayor de Zaragoza —el Pilar—, institución a la que perteneció durante más de seiscientos años, hasta que las desamortizaciones de 1836-37 traspasaron ese patrimonio eclesiástico a manos particulares. Durante buena parte de ese tiempo, cristianos y musulmanes convivieron en el pueblo: en 1495 había 30 familias cristianas y 38 musulmanas, y la expulsión definitiva de la población morisca no llegó hasta 1610, cuando afectó a 54 familias.

Patrimonio: el castillo reformado por maestros moriscos y la mezquita convertida en hospital

En lo alto del pueblo se levanta el castillo-palacio de Doña Urraca, también llamado castillo de los Priores: un edificio de piedra de sillería y planta rectangular, con un torreón almenado del siglo XIV como único resto visible de su función defensiva original, y una fisonomía mudéjar aragonesa con detalles renacentistas y góticos. Entre 1504 y 1509, los maestros moriscos Zalema Xama y Mahoma Allabar llevaron a cabo las reformas que le dieron buena parte de su aspecto actual; hoy conserva una cocina de principios del siglo XX, dos baños completos y el artesonado restaurado del salón de los Reyes. No lejos de allí, el edificio conocido como Hospital de Peregrinos fue en origen la mezquita mayor que utilizó la comunidad mudéjar de Calatorao en la segunda mitad del siglo XV, con una pequeña casa anexa que sirvió de madrasa y vivienda del imán; se accedía a la sala de oración por una puerta monumental de ladrillo en arco de medio punto.

El agua también deja huella árabe en el pueblo: la Fuente de las Escaleras, o Fuente de los Moros, fue construida en el siglo X y conecta mediante un pasadizo subterráneo con el propio castillo; es un pozo manantial de planta cuadrada al que se baja por una escalera de 44 peldaños. En el templo parroquial, dedicado a San Bartolomé y construido en 1842, se venera una talla del Santísimo Cristo del siglo XVI atribuida a Gabriel Yoly, conocida popularmente como "El Tostado de Calatorao" o "El Cristo de los Endemoniados" por los numerosos milagros que la tradición le atribuye; según cuenta la leyenda, la imagen apareció en un cuarto de la casa de Francisco Gracia, lugar donde hoy se levanta la Capilla del Santo Cristo, de 1734.

Economía: la piedra negra que decora media Aragón

La actividad más singular de Calatorao es la extracción de la llamada "piedra de Calatorao", una caliza negra de formación jurásica que se obtiene en las canteras de la Dehesa Boyal del Romeral, al sur del pueblo, y de El Calvario, al norte. Pulida, adquiere un acabado muy apreciado como mármol de decoración, y se utiliza desde época romana —aunque las primeras explotaciones documentadas son árabes— para ornamentar palacios e iglesias de toda Aragón, además de esculturas y arquitectura contemporánea en distintos puntos de España. Junto a esta industria de la piedra, Calatorao mantiene fábricas de zumos y conservas de fruta y empresas del sector de la confección, en un tejido económico muy equilibrado entre industria, servicios y agricultura. El campo sigue siendo decisivo: más de la mitad de la superficie cultivada está en regadío, con manzanos, perales, melocotoneros, ciruelos, cerezos y albaricoqueros como principales frutales, junto a maíz y hortalizas, mientras que en secano predominan el cereal y la vid para vino.

Fiestas de Calatorao

  • Romería a la Ermita del Calvario, el primer domingo de mayo.
  • Fiestas patronales de San Bartolomé, del 23 al 27 de agosto, las principales del calendario festivo actual.
  • Antiguamente, del 13 al 17 de septiembre se celebraban además las fiestas mayores en honor al Santo Cristo, hoy absorbidas por las de San Bartolomé.

A estas fechas se suman los juegos tradicionales que todavía se practican en el pueblo, como la petanca, el tiro de bola y, sobre todo, el tiro de barra, herencia de las tareas agrícolas —se le llamaba también "tiro de reja"— que ha sobrevivido durante siglos como pasatiempo popular.

Cuándo Ir a Calatorao

Las fiestas de San Bartolomé, a finales de agosto, son el mejor momento para ver el pueblo en plena actividad, con los juegos tradicionales de tiro de barra como uno de sus atractivos más genuinos. Para visitar el castillo, la antigua mezquita y la Fuente de los Moros con tranquilidad, conviene evitar el verano más duro: el clima seco y continental de Valdejalón, con apenas 328 mm de lluvia al año, hace que la primavera y el otoño sean las estaciones más cómodas para recorrer el cerro donde se asienta el pueblo.

Planifica tu Visita a Calatorao

Calatorao está a 51 kilómetros de Zaragoza, con acceso directo desde la autovía del Nordeste, lo que lo convierte en una parada sencilla dentro de una ruta por el valle del Jalón junto a Ricla o La Almunia de Doña Godina. La visita puede organizarse en torno a tres paradas principales: el castillo-palacio de Doña Urraca, en lo alto del pueblo; el conjunto mudéjar del Hospital de Peregrinos y la Fuente de las Escaleras, testimonios de la comunidad musulmana que vivió aquí hasta el siglo XVII; y la iglesia de San Bartolomé, con la talla del Cristo al que generaciones de calatorenses han atribuido milagros.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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