Simat de la Valldigna, Valencia

Simat de la Valldigna. Pueblos de Valencia

📝 Contenido:
  1. Simat de la Valldigna: el valle que un rey bautizó al pasar
  2. Lo que Cuentan los Censos de Simat de la Valldigna
  3. Geografía: un valle cerrado por tres sierras y abierto al mar
  4. Historia: de las cuevas prehistóricas a la expulsión de los moriscos
  5. Patrimonio: el monasterio y la única mezquita que se conserva en pie en la región
  6. Economía: el reino de la naranja
  7. Fiestas de Simat de la Valldigna
  8. Planifica tu Visita a Simat de la Valldigna
  9. Otros Pueblos de Valencia

Simat de la Valldigna: el valle que un rey bautizó al pasar

Simat de la Valldigna, en la comarca de la Safor, da nombre a una de las cuatro poblaciones que forman la Valldigna, un pequeño valle cerrado por montañas y abierto hacia el mar que debe su nombre, según la tradición, a una frase que pronunció el rey Jaime II al pasar por él camino de Murcia. Hoy el municipio vive a los pies del monte Toro, a 20 km tanto de Gandía como de Cullera, y guarda entre sus campos de naranjos uno de los monumentos más importantes del antiguo Reino de Valencia: el Real Monasterio de Santa María de la Valldigna.

Lo que Cuentan los Censos de Simat de la Valldigna

La serie del INE, de 2001 a 2025, marca su mayor dato en 2010, con 3.722 habitantes, no necesariamente el máximo histórico del pueblo. Desde entonces la población ha caído un 11 %, hasta los 3.311 habitantes de 2025. La serie muestra además varios escalones abruptos de un año a otro —como la caída de 138 vecinos entre 2005 y 2006, o la de 159 entre 2013 y 2014— que probablemente respondan a depuraciones del padrón, algo habitual en municipios de costa con población extranjera, aunque el material consultado no permite confirmar la causa exacta, así que se deja constancia del dato sin atribuirle una explicación que no está documentada.

Geografía: un valle cerrado por tres sierras y abierto al mar

La Valldigna constituye una subcomarca natural dentro de la Safor, rodeada por la sierra de Corbera o de las Agujas al norte, la del Mondúver al sur y el monte Toro al oeste, a cuyo pie se asienta el propio Simat; hacia el este el valle se abre y desciende hasta la costa mediterránea. El término, de 38,5 km² y apenas 45 metros de altitud, limita con Benifairó de la Valldigna, Carcagente, Barcheta, Jaraco, Jeresa, Bárig, Cuatretonda y Pinet, y dentro de su término se encuentran también los núcleos de Pla de Corrals y Les Foies. Protegido por las montañas que lo rodean, el valle disfruta de un clima templado, de inviernos suaves y veranos cálidos, aunque con una pluviometría de las más altas de toda la Comunidad Valenciana, al igual que el resto de la Safor y parte de la Marina Alta.

Historia: de las cuevas prehistóricas a la expulsión de los moriscos

El territorio de la Valldigna lleva miles de años habitado, como demuestran las cuevas de Bolomor, de Medalletes y del Parpalló, en los municipios vecinos de Tabernes y Bárig, aunque fue durante la dominación musulmana cuando Simat adquirió verdadera relevancia. El valle, entonces llamado de Alfándech o Marinyén, fue conquistado por Jaime I de Aragón en 1242-1243, y su nieto Jaime II, al pasar por él camino de una expedición contra el reino moro de Murcia y Almería, quedó tan impresionado por su belleza que se dirigió al abad de Santes Creus, que viajaba con él, con las palabras «Vall digna per un monestir de la vostra religió», a lo que el abad respondió simplemente «Vall digna»: desde entonces el valle lleva ese nombre. El 15 de marzo de 1297 Jaime II donó el valle a la orden del Císter para fundar el monasterio. Durante siglos convivieron en la Valldigna cristianos y musulmanes que trabajaban las tierras del abad en condiciones desiguales; los moriscos se reunían en la mezquita del poblado de la Jara, que funcionaba también como escuela, notaría y sede de los cadíes, hasta que la expulsión de los moriscos de 1609 acabó con aquella convivencia y dejó el poblado abandonado. El señorío del abad sobre las tierras del valle se mantuvo hasta la desamortización de 1835, que provocó el expolio y la ruina del monasterio, propiedad de particulares hasta que la Generalitat Valenciana lo adquirió en 1991.

Patrimonio: el monasterio y la única mezquita que se conserva en pie en la región

El Monasterio de Santa María de la Valldigna, fundado en 1297 por Jaime II el Justo como filial del monasterio de Santes Creus, en Tarragona, fue uno de los más importantes de la orden del Císter en todo el Reino de Valencia; el Estatuto de Autonomía valenciano lo reconoce hoy como «templo espiritual, histórico y cultural» y «símbolo de la grandeza del Pueblo Valenciano». De la antigua aljama de la Jara, abandonada tras la expulsión de 1609, se conserva una pequeña edificación que fue su mezquita, de planta rectangular dividida en tres naves por cuatro pilares, con una puerta de arco de herradura, una antigua escalera de caracol que hacía de minarete, la quibla orientada hacia la Meca con su mihrab, y el antiguo pozo de las abluciones al exterior: una rareza patrimonial, pues apenas quedan mezquitas en pie de aquella época en la región. El resto del patrimonio lo completan la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel, de estilo barroco, y la Font Gran, una fuente natural con una gran balsa de agua en pleno casco urbano, origen del paseo 9 de Octubre. Desde 2008 Simat forma parte de la Ruta de los Monasterios de Valencia, un itinerario monumental que tiene en el de Santa María de la Valldigna una de sus visitas obligadas.

Economía: el reino de la naranja

El sustento principal de los simateros sigue siendo el cultivo de la naranja, que cubre buena parte de los campos del valle abierto hacia el mar; la industria es escasa, aunque desde los años noventa ha crecido con fuerza el sector de la construcción. El pueblo cuenta con un almacén privado de cítricos que da trabajo a una parte de sus habitantes, y los sucesivos gobiernos municipales han intentado, sin demasiado éxito hasta ahora, convertir el monasterio en un reclamo turístico capaz de generar un gasto por visitante más significativo del que tiene en la actualidad.

Fiestas de Simat de la Valldigna

El calendario festivo arranca el 16 de enero, víspera de San Antonio Abad, con una gran hoguera en la plaza del Ayuntamiento y el reparto de buñuelos y vino en casa de los festeros, antes de que al día siguiente se bendigan los animales, el pan y las cocas típicas. El 15 de marzo, los cuatro pueblos de la Valldigna —Bárig, Benifairó, Simat y Tabernes— celebran juntos el Día de la Valldigna en recuerdo de la fundación del monasterio, con una feria medieval y verbena. San Jaime y Santa Ana se festejan los días 25 y 26 de julio, y las fiestas patronales, dedicadas a los santos Abdón y Senén —los Santos de la Piedra—, a la Virgen de Gracia y al Santísimo Cristo de la Fe, ocupan los días 4, 5 y 6 de agosto. El 9 de octubre, Día de la Comunidad Valenciana, se celebra con un concurso de paellas, una cercavila con dulzainas y, ya de noche, verbena y el tradicional correfoc.

Planifica tu Visita a Simat de la Valldigna

Desde Valencia se llega por la V-31 y las carreteras CV-42, CV-50 y CV-600, en poco más de 50 km. La visita imprescindible es el Monasterio de Santa María de la Valldigna, que puede completarse con la mezquita de la Jara, uno de los escasos restos de arquitectura islámica que se conservan en pie en la Comunidad Valenciana, y con un paseo hasta la Font Gran en el casco urbano. Quien pueda elegir fecha hará bien en coincidir con el Día de la Valldigna de marzo, que reúne a los cuatro pueblos del valle en torno a la historia que comparten desde que un rey, hace más de setecientos años, decidiera que aquel valle era digno de un monasterio.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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