Castellvell del Camp, Tarragona

Castellvell del Camp. Pueblos de Tarragona

📝 Contenido:
  1. Castellvell del Camp: el pueblo que triplicó su población sin perder su ermita
  2. Geografía: un término diminuto a la sombra de Reus
  3. Historia: de aldea sin castillo a suburbio en expansión
  4. Patrimonio: la ermita que fue hospital de la peste y fortín carlista
  5. Economía: del avellano de secano al avellano de regadío
  6. Fiestas: de Santa Anna a la vieja Fiesta de la Cornamenta
  7. Cuándo ir a Castellvell del Camp
  8. Planifica tu visita a Castellvell del Camp
  9. Otros Pueblos de Tarragona

Castellvell del Camp: el pueblo que triplicó su población sin perder su ermita

A menos de dos kilómetros de Reus, Castellvell del Camp es uno de los municipios más pequeños en superficie de toda la provincia de Tarragona —apenas 5,2 km²— y, sin embargo, uno de los que más ha crecido en los últimos veinticinco años: de 1.201 habitantes en 2001 a 3.002 en 2025. No ha sido ninguna segregación ni ningún boom turístico, sino algo mucho más sencillo: Castellvell se ha convertido en el pulmón residencial del Baix Camp, tejido de urbanizaciones donde cada vez más reusenses fijan su primera residencia.

Geografía: un término diminuto a la sombra de Reus

El municipio se asienta a 219 metros de altitud, en un término rodeado por los de Almoster, Reus y L'Aleixar. Su punto más alto es el Salvià de Lluardo, con 473 m, mientras que el más bajo apenas supera los 160 m. Lo cruza el Barranc del Roquís, que la mayor parte del año permanece seco. La carretera que lo une a Reus —a menos de 2 km— soporta una densidad de tráfico notable y continúa hacia Almoster y la Selva del Camp. Por los caminos del término se llega también a la Pedrera del Coubi, a L'Aleixar y al Salt, una cascada sobre roca ya en término vecino que es destino habitual de quienes pasean desde el pueblo.

Historia: de aldea sin castillo a suburbio en expansión

El topónimo Castellvell —«castillo viejo»— es en realidad un pequeño misterio: el nombre no aparece documentado hasta 1409, aunque en 1336 ya se cita un «Castri Veteri, terminus de Reddis», y no existe ninguna evidencia arqueológica de que aquí hubiera jamás un castillo. Podría tratarse, más bien, de un antiguo poblado ibero cuyos restos —difíciles hoy de identificar— se conservan junto a la ermita de Santa Anna. El pueblo perteneció durante siglos al término de Reus, aunque con un término municipal propio marcado en 1206 por el arzobispo Ramón de Rocabertí; con el tiempo ese dominio quedó reducido al mero casco urbano, y en 1663 se nombró incluso un procurador para intentar, sin éxito, recuperar las tierras perdidas.

El pueblo se amuralló durante la Guerra de los Segadores, a pesar de la oposición de Reus, gracias a la autorización del virrey francés Philippe de la Mothe-Houdancourt. En 1719 sirvió de refugio al guerrillero austriacista Carrasclet tras un ataque frustrado contra Reus, y durante la Guerra del Francés actuó en la zona el castellvellenc Joan Ciré, apodado «el rajoler de Castellvell», que llegó a ser nombrado capitán por Napoleón al mando de una partida de afrancesados. En 1827 el pueblo fue ocupado por los carlistas y malcontentos, expulsados después por el jefe liberal Manso.

La independencia municipal llegó el 29 de abril de 1854, mediante un pacto con las autoridades de Reus que cedió a Castellvell un término reducido, ampliado ese mismo año con parte del de L'Albiol. El siglo XX trajo altibajos de población —712 habitantes en 1900, apenas 580 en 1940, una lenta recuperación hasta 1965 y un nuevo descenso hasta 1981— hasta que, a finales de los años ochenta y durante los noventa, arrancó un crecimiento que no se ha detenido desde entonces: el que ha llevado al pueblo a triplicar su censo en poco más de dos décadas gracias a las urbanizaciones de Castellmoster, Flor del Camp, el Pinar, Pugets o las Serres, pobladas cada vez más por familias que trabajan en Reus pero viven entre Castellvell y sus pinares.

Patrimonio: la ermita que fue hospital de la peste y fortín carlista

En lo alto del pueblo, rodeada de cipreses, se levanta la ermita de Santa Anna, construida después de 1424 y restaurada por completo en 1852. Su historia es la de un edificio que ha servido para casi todo: fue hospital de apestados en el siglo XVI, resultó parcialmente destruida durante la Guerra del Francés y se convirtió en fortín militar durante la primera Guerra Carlista. El acantilado artificial que se abre bajo la ermita, hoy ajardinado, es resultado de la extracción de piedra que sirvió para construir el primer puerto de Salou.

La iglesia parroquial de San Vicente, de estilo neoclásico, está documentada ya antes de 1599 y fue reconstruida en 1702; en 1936 los revolucionarios quemaron sus retablos barrocos, entre ellos uno obra de Bonifaç. En el casco urbano se conserva además Cal Tramuntà, una casa con arcadas antiguas documentada desde 1706. En la urbanización de la Partida Pugets, en la llamada Muntanya del Pal —hoy zona de protección urbanística—, se encuentra una cueva prehistórica que completa el pequeño pero denso patrimonio arqueológico del municipio.

Economía: del avellano de secano al avellano de regadío

Pese a su vocación cada vez más residencial, Castellvell conserva una base agrícola centrada en el avellano y el olivo, con el algarrobo en claro retroceso. El avellano, que fue tradicionalmente un cultivo de secano, se ha convertido en gran parte en cultivo de regadío gracias a un canal procedente del pantano de Riudecanyes. La cría de aves de corral tiene cierta presencia, pero la industria local se reduce prácticamente a una fábrica de frutos secos, La Morella Nuts, y una antigua tejera (bòbila). La histórica pirotecnia Espinós, que llegó a fabricar bombas durante la guerra, sigue identificada con el pueblo aunque su fábrica se ubique ya en término de Reus. Hoy, sin embargo, la actividad económica real de buena parte de sus vecinos está en Reus, donde trabaja la mayoría de la población activa.

Fiestas: de Santa Anna a la vieja Fiesta de la Cornamenta

La fiesta mayor de Castellvell del Camp se celebra en julio, coincidiendo con la festividad de Santa Anna, mientras que la fiesta mayor de invierno tiene lugar el 22 de enero. Con motivo de la independencia administrativa respecto a Reus, el pueblo mantuvo desde 1854 y hasta la década de 1930 una curiosa tradición conocida como la Fiesta de la Cornamenta: el día de los Santos Inocentes, todo aquel que quisiera entrar en el pueblo debía pagar una prenda o «cornamenta» a cambio de beber mistela y participar en una parrillada frente al portal, una costumbre tan arraigada que llegó a quedar recogida en dichos populares de la propia Reus.

Cuándo ir a Castellvell del Camp

La fiesta mayor de julio, en honor a Santa Anna, es la cita grande del calendario festivo, con el pueblo volcado en la ermita que da nombre a la celebración. Quien prefiera una visita más tranquila puede acercarse en cualquier época del año a caminar hacia el Salt o la Pedrera del Coubi, rutas cortas y accesibles desde el propio casco urbano. Por su cercanía a Reus, Castellvell es además una parada natural para quien visite la capital del Baix Camp y quiera ver, a pocos minutos, un pueblo que ha sabido crecer sin perder del todo su fisonomía de aldea agrícola.

Planifica tu visita a Castellvell del Camp

El acceso es inmediato desde Reus, a menos de 2 km por una carretera que continúa hacia Almoster y la Selva del Camp. La visita puede centrarse en la iglesia de San Vicente y Cal Tramuntà, en el casco antiguo, y subir después hasta la ermita de Santa Anna, desde donde se domina el acantilado de la antigua cantera y buena parte del término. Los aficionados a las rutas a pie o en bicicleta encontrarán en el camino hacia el Salt, ya en término de L'Aleixar, un destino corto y agradecido. El gentilicio de sus vecinos es castellvellenc.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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