- Constantí: el mausoleo romano a las puertas de Tarragona
- Lo que Cuentan los Censos de Constantí
- De Calpurniana a Constantí: un nombre que debate a los historiadores
- Guerras, asedios y un castillo que no sobrevivió
- Centcelles, el mausoleo que todavía discuten los arqueólogos
- La iglesia que retocó Jujol y la banda que nunca olvidó su pueblo
- Economía entre la viña y la industria química
- Cuándo Ir a Constantí
- Planifica tu Visita a Constantí
- Otros Pueblos de Tarragona
Constantí: el mausoleo romano a las puertas de Tarragona
Constantí tiene 7.108 habitantes (INE 2025) y se asienta en la orilla derecha del río Francolí, a solo seis kilómetros de Tarragona capital, con la que prácticamente hace frontera. Esa cercanía ha marcado toda su historia reciente, pero el municipio guarda algo que ninguna industria puede igualar: uno de los mausoleos romanos mejor conservados de España, con mosaicos de 1.700 años que todavía discuten los arqueólogos.
Lo que Cuentan los Censos de Constantí
La serie de población de Constantí es una de las más largas de la provincia: 46 datos repartidos en 309 años, de 1717 a 2025. El primer registro, de 1717, apenas anota 886 habitantes; para 1787 ya son 2.149, y la cifra se mantiene con oscilaciones moderadas durante todo el siglo XIX y buena parte del XX, sin superar nunca los 3.300 habitantes hasta los años setenta. El cambio llega entre 1975 y 1981: el municipio pasa de 3.280 a 6.021 vecinos, casi duplicando su población en solo seis años, justo cuando Tarragona vivía el gran despliegue de su industria petroquímica, de la que Constantí es municipio colindante. Tras ese salto hubo un pequeño reajuste a la baja en los noventa, y desde 2001 el crecimiento ha sido constante hasta alcanzar los 7.108 habitantes de 2025, el máximo de toda la serie.
De Calpurniana a Constantí: un nombre que debate a los historiadores
Durante siglos se creyó que el nombre de Constantí procedía directamente del emperador Constantino I el Grande (306-337 d. C.), en parte porque el escudo del municipio representa su imagen ecuestre. No existe, sin embargo, evidencia histórica que confirme esa relación: según las interpretaciones más recientes del yacimiento de Centcelles, la toponimia podría derivar en realidad del nombre del coemperador Constancio III. En la zona vivieron antes los cosetanos, un pueblo étnicamente alejado de los íberos pero próximo a ellos en lo político, y durante la época romana el término contó con numerosas villas agrícolas vinculadas a la cercana Tárraco, de las que se han localizado los restos de una quincena.
La villa medieval se estableció en 1153, tras la conquista de Ciurana, y recibió carta de población en 1159. Fue el arzobispo Espàrec de la Barca quien, en 1215, impulsó la construcción del castillo, la primera iglesia y la muralla, convirtiendo Constantí en residencia veraniega habitual de los arzobispos de Tarragona. El pueblo formó parte activa de la Comuna del Camp de Tarragona desde su fundación, una institución que agrupó durante cuatro siglos a las villas sometidas a la jurisdicción eclesiástica tarraconense.
Guerras, asedios y un castillo que no sobrevivió
El siglo XVII fue el más duro de la historia de Constantí. Durante la Guerra dels Segadors, la villa fue atacada el 12 de enero de 1641 por las tropas de Josep Margarit, y en 1642 la ocupó el mariscal francés La Mothe, que la convirtió en su base de operaciones. En 1649, tras un asedio de dos días, cayó en manos de las tropas de Juan de Garay, y tanto la iglesia como el castillo quedaron destruidos. Los años cuarenta de ese siglo se recuerdan como la década más dura para el pueblo: a la guerra se sumaron el hambre y la peste, y las propias aguas del Francolí llegaron a ser requisadas para las necesidades de Felipe IV. Más tarde, durante la Guerra de Sucesión española, Constantí se decantó primero por los Borbones y a partir de 1705 pasó a la obediencia del archiduque Carlos; cuando en 1713 ofreció finalmente obediencia a Felipe V, el rey impuso represalias que le costaron la supresión de sus instituciones municipales propias. Fue también el final de su papel como residencia arzobispal: tras el conflicto, los prelados de Tarragona dejaron de hacer parada en el pueblo antes de entrar en la capital.
Durante la Guerra de la Independencia, en 1811, el general francés Suchet dirigió desde Constantí el sitio de Tarragona, aprovechando la posición estratégica del municipio junto a la ciudad.
Centcelles, el mausoleo que todavía discuten los arqueólogos
A pocos minutos del núcleo urbano se encuentra Centcelles, una villa romana del siglo I que en 1855 compró un particular, Antoni Soler i Soler, y convirtió en vivienda de campesinos. El edificio se reformó en el siglo III y se amplió en el IV, y de esa ampliación procede su elemento más singular: un edificio central de planta cúbica y 15,50 metros de altura, con una sala circular de 10,70 metros de diámetro, una cripta y cuatro nichos.
La cúpula conserva mosaicos repartidos en cuatro franjas: en la inferior, escenas de cacería; en la siguiente, escenas bíblicas vinculadas a la commendatio animae, la oración con la que los primeros cristianos encomendaban el alma de un difunto; en la tercera, una serie de personajes sentados que nunca se han podido identificar; y en el medallón central, del que solo quedan dos cabezas reconocibles. Los mosaicos se conservaron en parte gracias a que estuvieron cubiertos de yeso hasta 1877. Se cree que el edificio funcionó como mausoleo, y el arqueólogo alemán Helmut Schlunk, que lo estudió desde 1959, lo atribuyó a Constante II, hijo de Constantino I, muerto en Elna en el año 350; otros especialistas apuntan en cambio a un obispo o a un aristócrata local. Entre 2006 y 2008, el Instituto Arqueológico Alemán de Madrid retomó los estudios y la digitalización del conjunto.
En 1816, además, se descubrió cerca del límite con Reus un jarro litúrgico hispanovisigodo con unas ochocientas monedas de oro, probablemente procedente del patrimonio de la iglesia de Centcelles, y enterrado durante el siglo VII en medio de la convulsa situación política de la época.
La iglesia que retocó Jujol y la banda que nunca olvidó su pueblo
La actual iglesia parroquial, dedicada a Sant Feliu, se empezó a construir en 1734 y se consagró en 1749; su campanario es posterior. Gracias al mecenazgo del canónigo Pere Cerdà, el templo fue reformado por el arquitecto Josep Maria Jujol -colaborador habitual de Gaudí-, que dejó su huella en un cordero esculpido en la reja del baptisterio, en uno de los bancos de madera y en la pila bautismal. Otro arquitecto, el reusense Pere Caselles, restauró la ermita de Sant Ramon en 1890 y diseñó las escuelas públicas en 1920 y el edificio de la Societat El Casino en 1928.
Constantí tiene además una curiosidad musical: los tres miembros del grupo de rock catalán Els Pets -Lluís Gavaldà, Joan Reig y Falin Cáceres- son oriundos del pueblo, al que mencionan a menudo tanto en sus canciones como en sus conciertos.
Economía entre la viña y la industria química
La cercanía a Tarragona ha llevado a Constantí a convivir con dos economías muy distintas. Por un lado, diversas industrias del sector químico se han instalado en el municipio, y parte de una refinería se encuentra dentro de su término. Por otro, la agricultura tradicional -relegada hoy a un segundo plano- sigue presente en los cultivos de viña, olivo, hortalizas, melocotoneros y avellanos, además de varias granjas avícolas.
Cuándo Ir a Constantí
El pueblo celebra su fiesta mayor en agosto, coincidiendo con la festividad de Sant Feliu, y una segunda fiesta mayor de invierno en enero. Para visitar Centcelles con calma, conviene evitar las horas centrales del día en verano, dado que gran parte del recorrido es al aire libre antes de entrar al edificio del mausoleo.
Planifica tu Visita a Constantí
El municipio ocupa 30,9 km² a una altitud media de 81 metros, en la comarca del Tarragonès, y limita con la Pobla de Mafumet, la Selva del Camp, els Pallaresos, Reus, Tarragona y Perafort. El gentilicio de sus vecinos es constantinenc, y la información municipal puede consultarse en constanti.cat. Entre el mausoleo romano de Centcelles, las huellas de Jujol en la iglesia parroquial y una historia de asedios que marcó su paisaje urbano, Constantí demuestra que estar a un paso de una gran ciudad no tiene por qué significar quedar a su sombra.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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