Los Molares es un municipio sevillano de poco más de 3.600 habitantes asentado en plena comarca de La Campiña, a unos 44 kilómetros de la capital. Es un pueblo pequeño pero con una historia que se remonta al Neolítico, un castillo medieval que todavía preside su caserío y una patrona, Santa Marta, que cada verano llena sus calles de flores, petaladas y fuegos artificiales.
Geografía
El término municipal de Los Molares ocupa 43 kilómetros cuadrados de la campiña sevillana, con un relieve suave propio de esta comarca agrícola situada entre Sevilla y Utrera. El núcleo urbano se levanta a 73 metros de altitud, en el entorno de las coordenadas 37°09′N, 5°43′O. Limita con Alcalá de Guadaíra, Arahal y Utrera, y pertenece al partido judicial de esta última localidad. Desde 1988 forma parte de la Mancomunidad de Municipios del Bajo Guadalquivir, una agrupación de pueblos de la zona que comparte servicios y proyectos de desarrollo rural. Con 3.659 habitantes según el padrón de 2025, la densidad de población ronda los 85 habitantes por kilómetro cuadrado, una cifra típica de los municipios campiñeses de vocación agrícola.
Historia
El poblamiento de este rincón de la campiña se remonta al Neolítico, entre el 4000 y el 3500 a. C. De aquella época se conserva, en la zona más septentrional del actual casco urbano, una necrópolis megalítica con dólmenes de planta en L: el Dolmen de Cañada Real, excavado en 1968 por el arqueólogo Juan de Mata Carriazo, y el Dolmen de El Palomar, estudiado por el Museo Arqueológico Provincial entre 1980 y 1981. Al poblado al que perteneció esa necrópolis se pudo acceder en excavaciones ya en 2006. Algo más tardío es el yacimiento de El Amarguillo II, de época calcolítica, descubierto por Manuel María Ruiz Delgado y excavado parcialmente por Rosario Cabrero García entre 1986 y 1987.
La zona conoció después poblamiento turdetano y, ya en época romana, varias villas dependientes de la cercana ciudad de Salpensa: una excavación de 2006 dirigida por Ezequiel Gómez Murga sacó a la luz un complejo alfarero dedicado a material de construcción, señal de que existió aquí un asentamiento rural de cierta importancia, ligado también a la producción de aceite, a juzgar por una dedicación votiva hallada en honor de la diosa Minerva.
El origen de la población actual es medieval. A comienzos del siglo XIV, en 1309, el rey Fernando IV concedió el lugar a Lope Gutiérrez de Toledo como recompensa por su participación en el sitio de Algeciras durante la Reconquista. Este noble levantó el castillo que todavía domina el pueblo, y su hijo, de igual nombre, impulsó su repoblación a partir de 1336, año en que el rey Alfonso XI le otorgó la correspondiente carta puebla. En 1430 el señorío pasó a la familia Ribera, los tradicionales Adelantados Mayores de Andalucía, más tarde duques de Alcalá y después agregados a la casa de Medinaceli.
A finales del siglo XV Los Molares vivió una época de auge gracias a una feria comercial especializada en tejidos, considerada durante años la segunda más importante de la península ibérica tras la de Medina del Campo. En ese contexto, entre 1569 y 1584, ejerció como gobernador del castillo y juez principal de la villa el poeta sevillano Baltasar del Alcázar, autor de la célebre "Cena Jocosa". La feria entró en decadencia a mediados del siglo XVII, coincidiendo con las epidemias de peste que asolaron buena parte de España, y con ella decayó también el peso del municipio. En 1837 Los Molares dejó de ser villa de señorío, y en 1876, incapaz de sostener su propio ayuntamiento, se agregó a la vecina Utrera, una situación que se mantuvo hasta 1919, cuando recuperó su independencia municipal.
Patrimonio
El castillo es el monumento más reconocible del pueblo. De origen medieval, se construyó antes de 1336 y ha pasado por varias restauraciones, la más importante hacia 1892 a cargo del utrerano Enrique de la Cuadra. Hoy puede visitarse y sigue siendo la imagen con la que se identifica Los Molares.
La iglesia parroquial de Santa Marta, de estilo mudéjar, fue reformada en el siglo XVIII y de nuevo a mediados del siglo XX. En su interior se conserva una escultura de Santa Clara de mediados del siglo XVII, una de las piezas devocionales más antiguas del templo.
El yacimiento arqueológico más valioso es el Dolmen de Cañada Real, con más de seis mil años de antigüedad y perteneciente a la necrópolis megalítica excavada por primera vez en 1968. Se trata de uno de los vestigios prehistóricos mejor documentados de esta parte de la campiña sevillana.
Economía
La actividad económica de Los Molares sigue ligada a la tierra. El último Censo Agrario contabilizó 144 explotaciones en el municipio, que trabajan en conjunto 4.328 hectáreas de superficie agrícola útil, una cifra superior a la extensión del propio término porque algunas de esas explotaciones se extienden también sobre terrenos vecinos. Casi el 91 % de esa superficie es tierra de labor, dedicada sobre todo a cultivos herbáceos y al olivar, frente a un 8,8 % de superficie arbolada y una pequeña proporción de pastos. Junto a la agricultura, el sector servicios concentra hoy la mayor parte del empleo local, con el comercio y la administración pública entre las ramas de actividad más numerosas, mientras la construcción mantiene un peso significativo en la ocupación masculina.
Fiestas
El calendario festivo de Los Molares arranca con el Carnaval, a finales de febrero, dos días de pasacalles y actuaciones de las agrupaciones locales con un toque muy influido por el carnaval gaditano, lo que atrae cada año a más visitantes de fuera. Le sigue la Semana Santa, con la procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno acompañado de Nuestra Señora de los Dolores.
El domingo más cercano al 13 de mayo se celebra la Romería de Nuestra Señora de Fátima, una imagen muy querida en el pueblo que ostenta los títulos de alcaldesa perpetua y medalla de oro de Los Molares. Pero la gran cita del año es la feria en honor a Santa Marta, patrona del municipio, en torno al 29 de julio: la imagen recorre las calles entre petaladas, espectáculos pirotécnicos y el despliegue de banderas y adornos con los colores de la localidad, verde, rojo y amarillo, hasta que de madrugada regresa a su templo entre el himno que le cantan los molareños.
La madrugada del 8 de septiembre, buena parte del pueblo participa en la peregrinación a Consolación, caminando hasta el santuario homónimo en la vecina Utrera. Y el calendario festivo se cierra con el Mercado Medieval, que suele celebrarse el primer fin de semana de octubre en recuerdo de la antigua feria de paños que dio fama al pueblo en el siglo XV.
Cuándo ir
Quien quiera ver Los Molares en su momento más animado debe elegir finales de julio, con la feria de Santa Marta en pleno apogeo, o el primer fin de semana de octubre, cuando el Mercado Medieval recrea la vieja feria de tejidos en pleno centro del pueblo. Para una visita más tranquila, centrada en el castillo y el casco histórico sin el bullicio festivo, cualquier fin de semana de primavera u otoño es buena opción, evitando el calor más intenso del verano de la campiña sevillana.
Planifica tu visita
Los Molares se encuentra a 44 kilómetros de Sevilla capital y a pocos minutos de Utrera, cabecera de su partido judicial, lo que permite combinar la visita con otros pueblos de la comarca de La Campiña. El castillo y la iglesia de Santa Marta, los dos monumentos principales, están a poca distancia a pie uno del otro en el casco antiguo. Para informacion municipal actualizada, horarios o contacto, el ayuntamiento mantiene una web propia en losmolares.es.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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