Marchena, Sevilla

Marchena. Pueblos de Sevilla

📝 Contenido:
  1. Marchena: nueve Zurbaranes en la sacristía de un pueblo de la Campiña, en Sevilla
  2. Lo que Cuentan los Censos de Marchena
  3. Un nombre que viene de un propietario romano llamado Marcius
  4. Las cuatro puertas y la ciudad que se vació por dentro
  5. Zurbarán, plata y un torreón almohade
  6. Pavos, molletes y confección
  7. Cuándo Ir a Marchena
  8. Planifica tu Visita a Marchena
  9. Otros Pueblos de Sevilla

Marchena: nueve Zurbaranes en la sacristía de un pueblo de la Campiña, en Sevilla

En la sacristía de la iglesia de San Juan Bautista, en un pueblo de 19.405 habitantes, cuelgan nueve lienzos de Francisco de Zurbarán. No son copias ni atribuciones dudosas: fueron encargados al pintor en 1634 y entregados en 1637, y representan un Crucificado, una Inmaculada y siete apóstoles. Ese es el motivo por el que Marchena merece una parada aunque uno vaya con prisa por la A-92.

Con 378,25 km² de término, Marchena es un municipio enorme para su población: la densidad se queda en 51 habitantes por kilómetro cuadrado, la señal inequívoca de un pueblo de campiña rodeado de cereal y olivar. Está a 58 kilómetros de Sevilla y su casco fue declarado conjunto histórico-artístico en 1966.

Lo que Cuentan los Censos de Marchena

La serie del INE de Marchena dibuja una loma perfecta. Arranca en 2001 con 18.180 vecinos, sube sin pausa durante once años hasta el máximo de la serie, 19.984 habitantes en 2012 —a solo dieciséis vecinos de los veinte mil— y después se da la vuelta.

El descenso es largo y constante: 19.959 en 2013, 19.878 en 2015, 19.691 en 2017, 19.457 en 2019, 19.329 en 2020 y el suelo en 2022 con 19.264. Diez años seguidos perdiendo vecinos, unos 720 en total, en torno al 3,6 % de la población. Desde 2023 la tendencia se ha invertido con claridad: 19.271, 19.382 y los 19.405 de 2025. Tres años de recuperación, aunque todavía quedan unos 580 vecinos para volver al nivel de 2012.

Un apunte útil para quien compare fuentes: la altitud de Marchena no está clara. Wikidata indica 150 metros, mientras que Wikipedia se contradice dentro de un mismo texto y da 130 metros en un párrafo y 129 en otro. Lo que sí es consistente es el relieve del término, que oscila entre los 208 metros del cerro del Mojón del Encendro, al sureste, y los 80 metros del norte, a orillas del río Corbonés, el principal curso fluvial, que cruza el municipio de sur a norte.

Un nombre que viene de un propietario romano llamado Marcius

Aquí hay una pequeña lección de prudencia histórica. Durante años, algunos historiadores locales sostuvieron que existió una colonia romana llamada Martia en el solar de Marchena. No hay dato alguno que lo respalde. Lo que sí parece claro es mucho más humilde: en época romana esto fue una explotación agrícola —una villa— de poca población, cuyo propietario, llamado Marcius, dio nombre a Marciana, y de ahí Marchena.

Antes hubo un asentamiento tartésico, Montemolín, en las cercanías de la población actual. La ciudad con la estructura que hoy se reconoce es islámica: los musulmanes la llamaron Marsenʿah, alcanzó un notable desarrollo urbanístico gracias a la cantidad de olivos que la rodeaban y fue amurallada en los siglos XI y XII.

Pasó a manos cristianas a mediados del siglo XIII con Fernando III, como villa de realengo, hasta que en 1309 Fernando IV la concedió a Fernando Ponce de León, bisnieto de Alfonso IX de León; antes había pertenecido a Alonso Pérez de Guzmán, el célebre defensor de Tarifa. El señorío quedó siglos en manos de los Ponce de León, de los que procede la casa de Arcos. No fue un camino tranquilo: en 1367 Juan Ponce de León, señor de Marchena, fue ejecutado en Sevilla junto al almirante mayor de la mar Egidio Boccanegra, y un año después, en 1368, Muhammed V de Granada, aliado de Pedro I de Castilla, saqueó y devastó Marchena y derribó los muros de la villa. El nombre actual de la población procede de un decreto de los Reyes Católicos.

Las cuatro puertas y la ciudad que se vació por dentro

Para entender el callejero marchenero hay que contar sus puertas, porque de cada una nació un barrio.

  • Al oeste, la Puerta de Sevilla, conocida como el Arco de la Rosa, que todavía se abre a una plaza triangular exterior y de la que parten las calles del barrio de San Miguel.
  • En el ángulo sur, la Puerta de Morón, hoy envuelta en edificaciones. Su entorno, la plaza de los Cuatro Cantillos, fue clave por ser cruce de cuatro calles, y de ella salió el barrio de San Sebastián.
  • Al noroeste, la Puerta de Carmona, desaparecida.
  • Al sureste, la Puerta de Osuna, también desaparecida, aunque junto a ella persiste un espacio de plaza que originó el barrio de San Andrés a partir del siglo XVI.

Dentro de la muralla, el siglo XVIII levantó la plaza de Arriba: un espacio de gran regularidad rodeado de viviendas de cuatro plantas al que se accede por cuatro grandes arcos, tres en las esquinas y uno en el centro del frente occidental. Allí estaban el viejo ayuntamiento y el desaparecido palacio de los Duques de Arcos.

Y aquí ocurrió algo poco habitual: en el siglo XIX, la vieja ciudad intramuros —el barrio de San Juan— se abandonó y se degradó, y el centro cívico se desplazó al entorno de la Puerta de Morón. El pueblo creció hacia fuera y se vació por dentro. La llegada del ferrocarril en 1868, con un tramo de la línea Utrera-La Roda, y después la línea Marchena-Valchillón, convirtieron la estación en un nudo ferroviario de cierta importancia y dieron la base del desarrollo del siglo XX. En 1952 entró en servicio un silo del Servicio Nacional del Trigo, al que seguirían un segundo silo y un Almacén Regulador de Aceite; en 1960 se edificó un nuevo Ayuntamiento.

Zurbarán, plata y un torreón almohade

La iglesia de San Juan Bautista, gótico-mudéjar de finales del siglo XV, no solo guarda los nueve Zurbaranes. Su tesoro de orfebrería es excepcional, con dos autores por encima del resto: Francisco de Alfaro, del que destaca una custodia procesional en plata dorada de 1,62 metros de altura, con tres pisos a modo de templete renacentista donde se desarrolla la Degollación del Bautista, y unas crismeras sobredoradas con crucifijo de 1592; y Marcos Beltrán. De época barroca son los candelabros labrados por Juan de Orea. Se conservan además libros miniados de finales del XV y del segundo tercio del XVI y una capa pluvial bordada con los Apóstoles.

El segundo museo es el Coullaut Valera, exposición permanente desde 1990 con veintitrés esculturas, tres relieves y dos dibujos originales del escultor. Está instalado en un torreón almohade del siglo XII que en su día fue una de las puertas principales del recinto amurallado. A estos se suman proyectos en marcha: un Museo Etnográfico «Casa del Agua» y un Museo de Interpretación del Aceite.

El resto del patrimonio es una lista larga: el Castillo de la Mota-Palacio Ducal, la muralla urbana del siglo XIII, la antigua casa consistorial y la Casa Palacio de Nicolás Díez de la Cortina (ambas del XVIII), los Graneros de los Marqueses de Cartagena, el Pósito del Concejo y media docena de iglesias y conventos, de Santa María de la Mota a San Agustín, San Pedro Mártir o Santa Isabel.

Pavos, molletes y confección

La agricultura dejó paso hace décadas a la industria agroalimentaria, y Marchena tiene un caso llamativo: PROCAVI, uno de los mataderos de pavo más grandes de Europa, del grupo Fuertes, que da empleo en el municipio a unos 1.000 trabajadores. Al lado funcionan envasadoras de aceite y aceituna —Marciense, Molino Los Pérez, Casil—, la distribuidora de huevos Huevos Camacho y SEAGRO, dedicada a semillas.

La especialización es extrema: la industria manufacturera concentra el 97 % de los establecimientos industriales del municipio. Por ramas, alimentación, bebidas y tabaco suman el 28 % (con 24 establecimientos solo de alimentación y 5 de bebidas), la fabricación de productos metálicos el 17 %, la industria textil y confección el 13,5 % —con empresas como Nuribel y Abuela Tata, de moda infantil— y el mueble y otras manufacturas el 12 %. En el textil, la propia descripción local reconoce que la economía sumergida desvirtúa tanto el número de establecimientos como las cifras oficiales de empleo.

En la mesa, lo que distingue a Marchena son los bizcochos y molletes, con más de cien años de antigüedad, las tortas marcheneras, el gazpacho y los dulces que elaboran las monjas de clausura de los conventos de Santa María y San Andrés.

Cuándo Ir a Marchena

  • Semana Santa, la gran cita: está declarada de Interés Turístico Nacional de Andalucía. Lo específico de aquí son las saetas «moleeras» o molederas, de factura primitiva, que se prolongan hasta la madrugada tratando de impedir que la Soledad regrese a su iglesia. El pregón del descendimiento se celebró por primera vez en 1568. Y la madrugada del Viernes Santo es excepcional: el Nazareno sale a las 6:00, celebra el tradicional «mandato» en la plaza Ducal hacia las 10:00 y no entra en San Miguel hasta cerca de las 14:00. El Jueves Santo, la hermandad del Dulce Nombre procesiona con un niño cargando una cruz, algo singular en Andalucía. La del Cristo de San Pedro, del Viernes Santo, es la única que viste de luto.
  • Carnaval: joven pero creciente, con pasacalles desde 2013 y certamen de coplas en el Auditorio Pepe Marchena. La chirigota «Los Triana» ganó el primer premio del concurso de Arahal de 2020.
  • Primer fin de semana de septiembre: la Feria, de jueves a domingo, en el recinto ferial junto a la carretera de Paradas, con paseo de caballos y concurso de jinetes y enganches.
  • Desde 2004: Expo Marchena, la feria de desarrollo rural del municipio.

Planifica tu Visita a Marchena

Cómo llegar: el término está atravesado por la autovía A-92 (Sevilla-Granada-Almería) y por las autonómicas A-364, A-380 y A-407, con carreteras locales hacia La Puebla de Cazalla, Lantejuela y Paradas.

Datos básicos: 19.405 habitantes (INE 2025), 378,25 km², código INE 41060, gentilicio marchenero.

Un detalle para melómanos: Marchena es tierra de flamenco y cuna de Pepe Marchena y del guitarrista Melchor de Marchena. El pueblo tiene además medios propios, el Diario Avanza y RTV Marchena, útiles para consultar horarios y programas antes de ir. Su equipo de fútbol, el Marchena Balompié, se fundó en 1928 y llegó a jugar en la que entonces era Tercera División.

Información municipal: www.marchena.es.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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