- Morcín: minas de carbón bajo la sombra del Aramo, en Asturias
- Lo que cuentan los censos de Morcín
- Un nombre con tres leyendas
- Entre el Aramo y el Monsacro: geografía y subsuelo
- De los cazadores paleolíticos a la Reconquista
- La economía de Morcín: del carbón a la ciudad dormitorio
- Patrimonio religioso y etnográfico de Morcín
- Gastronomía y fiestas de Morcín
- Planifica tu visita a Morcín
- Otros Pueblos de Asturias
Morcín: minas de carbón bajo la sombra del Aramo, en Asturias
A solo diez kilómetros de Oviedo y de Mieres, el concejo asturiano de Morcín reúne 2.460 habitantes repartidos en siete parroquias y sesenta y cinco núcleos de población, la mayoría de ellos muy pequeños. Rural, minero y ganadero, Morcín vive dominado por la sierra del Aramo y por el Monsacro, la montaña solitaria que separa en dos el territorio.
Lo que cuentan los censos de Morcín
La serie de población de Morcín arranca en 2001 con 3.114 habitantes, el mayor dato de la serie, y desciende de forma continua hasta los 2.460 actuales (INE 2025), una pérdida del 21 % en un cuarto de siglo. El censo de 1960 registró 4.296 habitantes, y desde entonces el concejo vive, según explica la propia Wikipedia, una segunda etapa marcada por el declive poblacional ligado a la despoblación general del medio rural y a la crisis de la minería del carbón. Las pérdidas no han sido iguales en todas las parroquias: se han sentido con más fuerza en las más interiores y peor comunicadas, como San Sebastián, San Esteban o Peñerudes, mientras que Santa Eulalia, la capital, se ha librado mejor gracias a su cercanía a Oviedo, que la ha convertido en una suerte de ciudad dormitorio con primeras y segundas residencias.
Un nombre con tres leyendas
El origen de la palabra Morcín tiene al menos tres explicaciones entre los especialistas. La primera lo relaciona con el latín Mortecinio, «río muerto», por lo sosegada que es la corriente que atraviesa Santa Eulalia. La segunda propone Muro Cintus, por el cinturón de cumbres que rodea el concejo. La tercera sugiere que los antiguos pobladores de las alturas del Monsacro eran conocidos como gente «de la Morca», es decir, de la escarpada peña, de donde derivaría igualmente Morcín.
Entre el Aramo y el Monsacro: geografía y subsuelo
Con solo 50 kilómetros cuadrados, el concejo limita al norte con Ribera de Arriba, al este con Mieres, al oeste con Quirós, al noroeste con Santo Adriano y al sur con Riosa. La sierra del Aramo, declarada Paisaje Protegido, cierra el concejo por el suroeste con el pico Gamonal, de 1.710 metros, mientras que otras alturas destacadas son Lángano (1.411 m), La Mostayal (1.303 m) y Peña La Vara (1.213 m). En el centro del concejo se alza, solitario y separado del resto de cumbres por amplios valles, el Monsacro (1.055 m), popularmente conocido como La Madalena. La capital, Santa Eulalia, se asienta a 160 metros sobre el nivel del mar, en fuerte contraste con las cumbres que la rodean.
El subsuelo, de roca caliza entreverada de rocas plutónicas, explica la abundancia de fuentes medicinales, entre las que destaca por su fama el manantial de aguas sulfurosas de Lamarrubia, con un caudal de 14 litros por segundo. Pero la verdadera riqueza del subsuelo morciniego ha sido siempre el carbón: el extraído en el pozo del Monsacro, explotado por Hunosa, se considera la mejor hulla de toda la cuenca asturiana. El concejo guarda también filones de hierro, antiguas minas de cobre y cobalto, y yacimientos de manganeso y azufre hoy sin explotar.
De los cazadores paleolíticos a la Reconquista
La presencia humana en Morcín está documentada desde el Paleolítico: se han hallado útiles musterienses en el pico Castiello y en Peñerudes, y cuevas como las de Sidrán, Tisones y Bostriz han aportado hachas, puntas de sílex y restos óseos. El yacimiento del abrigo de Entrefoces, excavado en los años 1980 junto al río Llamó, reveló niveles del Magdaleniense inferior cantábrico, con una cabeza humana tallada en cuarcita y un asta de ciervo decorada. Entre el Neolítico y la Edad del Bronce comenzó la explotación de las minas del Aramo, y durante el periodo prerromano se estableció un castro en el Pico Llera, en la parroquia de San Esteban, cuando el concejo vivía bajo la organización social de los astures.
De época romana-cristiana se conservan lápidas que parecen confirmar la tradición de que ya en el siglo I se convirtieron al cristianismo los habitantes del entorno del Monsacro; la leyenda local atribuye ese episodio al propio apóstol Santiago. La tradición asturiana sitúa además en Morcín, durante los últimos años de la monarquía visigoda, la figura legendaria de un noble godo llamado Gunderico Argolido, «El Buen Señor», que habría encabezado la resistencia local frente a la invasión árabe.
La economía de Morcín: del carbón a la ciudad dormitorio
La minería dominó durante décadas la economía morciniega: en 1994, el sector secundario acaparaba casi el 65 % del empleo, frente a poco más del 21 % del primario, debido en buena parte al pozo del Monsacro de Hunosa, situado en el límite con Riosa. Para 2011 el panorama se había invertido por completo: el sector terciario pasó a representar más de la mitad del empleo, mientras que la minería, antaño motor del concejo, había quedado reducida a poco más del 2 %. La ganadería aprovecha hoy unas 2.330 hectáreas de pastizales, especialmente apreciados los de Paluciano, Las Bozas y la montaña de La Mostayal, mientras que en las 240 hectáreas de labor se cultiva sobre todo maíz, junto a las cerezas de La Vega, los higos de Argame, las fresas de Otura y las manzanas de la Piñera, en un territorio donde el antiguo cultivo de la escanda ha perdido casi todo su peso.
Patrimonio religioso y etnográfico de Morcín
El Inventario de Patrimonio Arquitectónico de Asturias recoge en Morcín un notable conjunto repartido por sus parroquias: en Argame, la iglesia de San Miguel, del siglo XVI y antigua capilla de los señores de Miranda, y el Palacio de los Moutas, con su corredor sobre porche de columnas; en La Foz, la iglesia de San Antonio Abad, de 1940 y estilo historicista de inspiración románica; en Peñerudes, la iglesia de San Pedro en La Cotina, del siglo XIX, y un torreón medieval. El patrimonio etnográfico conserva además hórreos singulares, como el de puertas talladas de Argame o el que sigue el modelo de Los Beyos en El Campo, aunque en general esta tradición constructiva ha sufrido en Morcín más degradación que en otras zonas de Asturias.
Gastronomía y fiestas de Morcín
Cada parroquia de Morcín celebra su propia fiesta ligada al santo patrón de su iglesia, pero dos citas trascienden lo local: la peregrinación a las capillas medievales del Monsacro, el 25 de julio y el 15 de agosto, y el Certamen del Queso de Afuega'l Pitu, que se celebra en La Foz coincidiendo con San Antón desde 1981. Este queso de pasta roja, tradicionalmente elaborado por las mujeres del concejo, cuenta con Denominación de Origen desde 2004 y hoy se exporta a países como Estados Unidos, México o Japón. Alrededor de él gira buena parte de la gastronomía morciniega, junto al pote de berzas de San Antón, la fabada, los corderos a la estaca y los nabos preñaos, protagonistas también de la Fiesta de los Nabos, donde se entrega cada año el premio Nabo de Plata al agricultor que dedica mayor superficie a este cultivo.
Planifica tu visita a Morcín
Morcín se recorre bien combinando Santa Eulalia, su capital, con una ruta por la sierra del Aramo o una subida a las capillas del Monsacro. Enero, con el Certamen del Queso de Afuega'l Pitu en La Foz, y los meses de julio y agosto, con las romerías del Monsacro, son las mejores fechas para conocer tanto su gastronomía como sus tradiciones religiosas, a solo un cuarto de hora de Oviedo.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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