Almenar, la villa de la atalaya que decidió una guerra europea
Almenar es un municipio de la provincia de Lleida, en la comarca del Segriá, con 3.369 habitantes según el padrón de 2025. Su nombre viene del árabe "al-menar", la atalaya desde la que se encendían hogueras de aviso, y resume bien el papel que ha jugado este pueblo a lo largo de la historia: punto estratégico en el camino entre Lleida y Aragón, escenario de un asedio durante la Guerra dels Segadors y, sobre todo, lugar donde se decidió una de las batallas clave de la Guerra de Sucesión Española en 1710. Hoy, sin embargo, Almenar vive de la agricultura de regadío y de una ganadería porcina que lo sitúa entre los municipios con más cabezas de cerdo de toda la provincia de Lleida.
Geografía
El término municipal, de 66,6 km², se encuentra en el norte de la comarca del Segriá, en el límite con la comarca de la Noguera y con Aragón, y linda con Albesa, Alfarràs, Algerri, Alguaire, Almacelles, Alcampell-El Campell y Albelda. El núcleo de Almenar se asienta a 329 metros de altitud e incluye el agregado de la Bassa Nova, un anejo que limita con La Llitera aragonesa. El paisaje es el propio de la llanura del Segriá, dominado por campos de regadío que aprovechan el agua del canal de Aragón y Cataluña, una infraestructura clave para entender tanto la agricultura como la antigua central eléctrica del pueblo.
Historia
El nombre de Almenar ya aparece documentado en el siglo XI, derivado del árabe "al-menar", la atalaya desde la que se encendían fogatas de señales. Su posición estratégica, en el paso natural entre Lleida y Aragón, hizo de la villa escenario de conflictos en varias épocas. En noviembre de 1642, durante la Guerra dels Segadors, Almenar vivió un asedio: las tropas castellanas de Jacinto Loris fueron contenidas por el capitán Jaume d'Algerri y un centenar de arcabuceros hasta que llegaron los refuerzos de Philippe de La Mothe-Houdancourt, que obligaron a huir a los sitiadores.
El episodio más decisivo llegó el 27 de julio de 1710, en plena Guerra de Sucesión Española, con la batalla de Almenar. Tras el fallido intento de asedio borbónico a Balaguer, las tropas austracistas de Guido von Starhemberg y James Stanhope se adelantaron a las fuerzas de Felipe V, ocuparon Almenar y derrotaron al ejército español del marqués de Villadarias. A la batalla asistieron los dos pretendientes a la corona española, Felipe V y el archiduque Carlos III, y la carga de caballería inglesa liderada por Stanhope sobre el ala izquierda franco-española provocó el pánico y la huida desordenada de las tropas borbónicas, con unas 1.500 bajas que solo la llegada de la noche evitó que fueran mayores. La victoria permitió a los aliados recuperar temporalmente el reino de Aragón y preparar la segunda ocupación de Madrid, el 21 de septiembre de 1710. Siglos después, la Guerra Civil española también dejó huella en el pueblo: de los 313 leridanos deportados a campos de concentración nazis tras la derrota republicana, 169 murieron, ocho de ellos naturales de Almenar.
La serie de población del INE para Almenar es, además, una de las más largas de toda la comarca: arranca en 1717, cuando el pueblo apenas tenía 292 habitantes, y muestra un crecimiento casi continuo durante los siglos XVIII y XIX hasta superar los 2.000 vecinos a comienzos del siglo XX. El mayor dato de toda la serie llegó en 1970, con 3.784 habitantes; desde entonces Almenar ha perdido alrededor de un 11 % de su población, hasta los 3.369 actuales, un descenso moderado que contrasta con la caída mucho más severa que han sufrido otros municipios del interior leridano en las últimas décadas. La vida cotidiana del pueblo tiene también su propia historia menuda: la primera escuela pública de niñas de la que hay constancia data de 1853, y el maestro Salvio Massot Boix ejerció en la villa durante 42 años ininterrumpidos, hasta su muerte en 1931. El edificio de las actuales Escuelas Graduadas de Almenar, que conserva en su fachada un escudo de piedra de la villa, se inauguró entre finales de 1935 y principios de 1936, fruto del impulso de la Segunda República por la enseñanza pública universal.
Patrimonio
El edificio religioso más destacado es la iglesia de Santa María, de origen gótico del siglo XIV con una fachada reformada en estilo neoclásico; el edificio del Ayuntamiento comparte esa misma fachada neoclásica. En el interior de la iglesia se conserva la Mare de Déu del Solà, una escultura gótica de piedra que representa a la Virgen con el Niño en el brazo derecho. El patrimonio industrial tiene también su espacio: la pequeña central eléctrica de Almenar, inaugurada en 1928, suministraba energía hidráulica a partir del agua del canal de Pinyana. Completan el callejero patrimonial la Casa Seró (d'Asprer), la casa conocida como Cal Tonot, un pequeño museo local y la Biblioteca Ramon Berenguer IV, que da acceso al catálogo del patrimonio monumental del municipio.
Economía
La economía de Almenar se apoya en una potente agricultura de regadío, posible gracias al agua del canal de Aragón y Cataluña: según el último Censo Agrario, el municipio contaba con 358 explotaciones que trabajaban 5.450 hectáreas de superficie agrícola útil, más del 80 % del término, de las que un 80,7 % corresponde a tierra de labor. La ganadería porcina tiene un peso singular: con cerca de 140.000 cabezas, Almenar se sitúa entre los tres municipios con mayor cabaña porcina de toda la provincia de Lleida, además de contar con más de 150.000 aves y una cabaña bovina de más de 3.000 cabezas. La industria agropecuaria vinculada a esta ganadería es uno de los principales motores de empleo del municipio, junto con el comercio y los servicios.
Fiestas
El calendario festivo de Almenar sigue el patrón habitual de los pueblos del Segriá, con celebraciones patronales y de temporada marcadas por el ciclo agrícola del regadío. El patrimonio histórico da además pie a conmemoraciones y rutas vinculadas a la batalla de 1710 —la Ruta 1714, que recorre los escenarios de la Guerra de Sucesión en Cataluña, incluye Almenar entre sus paradas— que atraen a aficionados a la historia militar y a quienes quieren conocer de primera mano uno de los episodios bélicos más relevantes vividos en la comarca.
Cuándo ir
La primavera y el otoño son las estaciones más agradables para visitar Almenar y recorrer su término agrícola, lejos de los rigores del verano continental del Segriá y de las nieblas y fríos del invierno leridano. Quienes se interesen por la historia militar pueden planificar la visita en torno a actividades relacionadas con la Ruta 1714 y el aniversario de la batalla de Almenar, a finales de julio, que recuerda el episodio más decisivo vivido en el pueblo.
Planifica tu visita
Almenar se encuentra a pocos minutos de Alfarràs y de Almacelles, bien comunicado con Lleida capital y con la frontera aragonesa a través de la Llitera. La visita al núcleo puede centrarse en la iglesia de Santa María y su escultura gótica de la Mare de Déu del Solà, el edificio del Ayuntamiento y las casas señoriales del centro histórico, como Cal Tonot o la Casa Seró. Conviene reservar también tiempo para conocer el entorno de la antigua central eléctrica, junto al canal de Pinyana, y para quienes se interesen por la Guerra de Sucesión, seguir el rastro de la batalla de 1710 en los alrededores del pueblo. El paisaje de regadío que rodea Almenar, con sus campos de cultivo alimentados por el canal de Aragón y Cataluña, es también un buen motivo para pasear por los caminos rurales del término, en un municipio que ha perdido solo un 11 % de su población desde el máximo de la serie, en 1970, una estabilidad demográfica poco frecuente en el interior de Lleida.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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