Riudarenes es un municipio de la provincia de Girona, situado en el corazón de la comarca de la Selva, en Cataluña. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, cuenta con 2.532 habitantes repartidos en un término municipal de 47,6 kilómetros cuadrados, lo que le da una densidad de población moderada para una zona que combina llanura agrícola y relieve volcánico.
Situación geográfica
El pueblo se asienta en el centro de la plana selvatana, a orillas de la riera de Santa Coloma, que atraviesa el término de norte a sur y lo divide en dos paisajes muy distintos. Hacia el este, del lado de la depresión de la Selva, se extiende la parte más llana y húmeda, donde se levanta el núcleo urbano a 84 metros sobre el nivel del mar. Hacia el oeste, en cambio, el terreno se vuelve boscoso y montañoso, ya en las primeras estribaciones del macizo de las Guilleries, donde se encuentra el núcleo de l'Esparra y la urbanización de Can Fornaca.
Buena parte de este paisaje occidental tiene origen volcánico: destacan pequeñas elevaciones formadas por material basáltico, como el turón del Ninot de Montcorb o Puigsardina, vestigios de una actividad geológica que marcó la zona hace milenios. El punto más alto del municipio es el Far, con 583 metros, frente al vecino puig d'Argimon. Varios arroyos y rieras menores —el torrente del Vilarràs, la riera de l'Esparra o el río Esplet— alimentan la riera de Santa Coloma, y antiguamente movían varios molinos harineros hoy desaparecidos o reconvertidos. La carretera C-63 cruza el núcleo urbano por la calle de Santa Coloma, mientras que la GI-555 conecta con Hostalric siguiendo el trazado de un antiguo camino real que en época romana fue vía de paso hacia el interior de Cataluña.
Un episodio que llegó al himno catalán
La primera mención escrita de Riudarenes, entonces nombrada como Sanctum Martinum de Rivo de Arenis, se remonta a 1190. Pero el episodio histórico más recordado del pueblo ocurrió mucho más tarde, en plena revuelta de Cataluña contra la monarquía hispánica. En mayo de 1640, un tercio castellano de cerca de mil soldados al mando de Lleonard Moles se alojó en la zona, imponiendo a los vecinos la obligación de darles alojamiento y comida. Las tensiones fueron en aumento hasta que, el 2 de mayo, estalló un enfrentamiento entre soldados y habitantes que dejó varios muertos y heridos en ambos bandos. Al día siguiente, los soldados castellanos respondieron saqueando e incendiando la rectoría y la iglesia parroquial de Sant Martí.
El suceso provocó una enorme indignación que se extendió desde Girona hasta Barcelona, llegando incluso a la corte real y a Roma por tratarse de un sacrilegio contra un templo. El obispo de la diócesis abrió una investigación y acabó dictando sentencia de excomunión contra los responsables. Este episodio, junto con otros similares ocurridos en localidades vecinas de la Selva, contribuyó a encender la revuelta que días después, el 7 de junio de 1640, estallaría de forma generalizada como la Guerra dels Segadors. De hecho, lo sucedido en Riudarenes quedó recogido en la letra antigua del himno de Cataluña, Els Segadors, en su tercera estrofa, lo que da una idea de la resonancia que tuvo en su momento.
Durante buena parte de la Edad Moderna, Riudarenes funcionó como una antigua batllia dependiente del vizcondado de Cabrera. Ya convertido en municipio constitucional en el siglo XIX, incorporó el término de l'Esparra, que hasta entonces había dependido de Santa Coloma de Farners, en el marco de las políticas de reducción del número de municipios que se aplicaron en la época.
Patrimonio y entorno natural
El patrimonio de Riudarenes está muy ligado a su paisaje volcánico y a la zona de l'Esparra. Entre los elementos más destacados figuran la Torre de l'Esparra, antigua construcción defensiva, y el Santuario de Argimon, también situado en ese núcleo. Un símbolo natural singular es el Lladoner de l'Esparra, un ejemplar centenario que ha pasado a formar parte de la identidad del lugar. La urbanización de Can Fornaca, nacida en los años sesenta del siglo XX como zona de segundas residencias, sufrió daños considerables durante el gran incendio forestal de 1994, que afectó a buena parte de la comarca de la Selva.
Economía
La actividad económica del municipio combina la agricultura de secano con la ganadería y cierta presencia industrial, un perfil habitual en los pueblos del interior de la Selva que no dependen directamente del turismo de costa. La proximidad a la estación de ferrocarril de Sils y la cercanía a la autopista N-II facilitan la comunicación de los vecinos con los núcleos de población más grandes de la comarca, como Santa Coloma de Farners, situada justo al norte.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Riudarenes reparte sus celebraciones a lo largo de todo el año. La Fiesta de la Primavera se celebra el 1 de mayo, seguida poco después por la fiesta de Sant Ponç, el domingo más cercano al 11 de mayo. En el núcleo de l'Esparra tiene lugar, el primer domingo de junio, la fiesta del Roser, y en septiembre se concentran dos de las citas más importantes: el Aplec d'Argimon, el segundo domingo del mes, y la fiesta mayor del pueblo, el tercer domingo. El año festivo se cierra con la fiesta de San Martín, el 11 de noviembre. Se trata de un calendario típico de los municipios rurales catalanes, marcado por el ciclo agrícola y por las devociones locales de cada núcleo del término.
Personajes vinculados al municipio
Riudarenes ha dado o acogido a varias figuras destacadas a lo largo de los siglos. Entre ellas se encuentra el escritor Prudenci Bertrana, cuya familia era propietaria de una masía en l'Esparra donde pasó buena parte de su adolescencia; ese entorno rural inspiró su novela L'hereu y varios de sus relatos. También nació en el municipio el pintor Iu Pascual Rodés y el músico y compositor de sardanas Jaume Tàpias i Boadas. Más recientemente, Riudarenes es conocido por ser la localidad natal del futbolista Gerard Deulofeu, nacido en 1994, que ha llegado a jugar en clubes de la Liga española e inglesa y en la selección nacional de categorías inferiores.
Evolución demográfica
La serie de población disponible, que arranca en 1717 y llega hasta la actualidad, muestra una trayectoria irregular a lo largo de los siglos. En el siglo XVIII y buena parte del XIX el municipio no llegaba al millar y medio de habitantes, con una caída notable entre los censos de 1860 y 1877, que puede estar relacionada con cambios en la organización administrativa del territorio más que con una despoblación real. A lo largo del siglo XX la cifra se mantuvo relativamente estable, oscilando entre los 1.000 y los 1.300 habitantes durante décadas.
El gran cambio llegó a partir de los años 2000: el municipio pasó de poco más de 1.300 habitantes en 2001 a superar los 2.500 en 2025, prácticamente duplicando su población en apenas un cuarto de siglo. Este crecimiento sostenido, sin apenas interrupciones, convierte a 2025 en el año con más población de toda la serie histórica disponible, un fenómeno que contrasta con la tendencia de pérdida de habitantes que sufren muchos municipios del interior de España y que probablemente responde a la proximidad de Riudarenes a los núcleos de la Selva con mayor actividad económica y a las buenas comunicaciones que ofrece la zona.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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