Quijorna es un municipio de la Comunidad de Madrid situado en la comarca de la cuenca del Guadarrama, a unos 39 kilómetros de la capital. Es uno de los ejemplos más claros de la transformación del extrarradio madrileño: un pueblo agrícola de apenas 147 habitantes a mediados del siglo XIX que hoy roza los 4.050, convertido en buena parte en lugar de residencia de quienes trabajan en Madrid o en los municipios vecinos. Su nombre, según la etimología recogida en la memoria de su escudo, podría derivar de un paraje poblado de quejigos, una variedad de roble propia de esta zona de encinares.
Geografía
El término ocupa 25 km² en el oeste de la región, limitando con Brunete y Villanueva de la Cañada al este, Navalagamella al oeste, Valdemorillo al norte y Villanueva de Perales al sur. Lo recorre un afluente del Guadarrama, y casi la mitad de su superficie está incluida en una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), lo que condiciona buena parte del uso del suelo y frena el desarrollo urbanístico en esa mitad del municipio. El núcleo urbano se asienta a 588 metros de altitud. Dos carreteras autonómicas lo atraviesan, la M-521, que enlaza Villanueva de la Cañada con Robledo de Chavela pasando por Navalagamella y Fresnedillas de la Oliva, y la M-522, que lo conecta con la M-501 o "carretera de los Pantanos"; la línea 581 de autobús lo une directamente con Madrid (Príncipe Pío) a través de Brunete.
Historia
El origen de Quijorna no está en su emplazamiento actual: el núcleo se fundó a comienzos del siglo XIV en el cerro del Castillejo, unos 3 kilómetros de donde hoy se levanta el pueblo, y se trasladó más tarde al lugar que ocupa en la actualidad. En 1480 figuraba como un pequeño caserío dentro de la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia, y con el tiempo pasó a depender señorialmente de los condes de Moya y, después, de los marqueses de Chinchón, cuyo escudo heráldico —un águila de sable— acabaría incorporado siglos más tarde al blasón municipal. Pertenecer a la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia significaba, en la práctica, formar parte de un extenso territorio de aldeas y lugares pequeños que dependían jurisdiccionalmente de la ciudad de Segovia, un modelo de organización rural muy extendido en Castilla desde la Edad Media y que solo se fue desmontando con las desamortizaciones y reformas administrativas de los siglos XIX y XX.
El episodio que más ha marcado la historia reciente del pueblo es la batalla de Brunete, librada entre el 6 y el 25 de julio de 1937 en plena Guerra Civil. La ofensiva, lanzada por el ejército de la República para aliviar la presión sobre Madrid y sobre el frente Norte, convirtió buena parte de Quijorna en escenario de combate: el pueblo quedó prácticamente destruido por los bombardeos, y de su iglesia parroquial, dedicada a San Juan Evangelista, solo se mantuvo en pie una parte. En los muros exteriores del templo, en la plaza de la Iglesia, todavía son visibles los impactos de bala de aquellos combates. En octubre de 2013 el Ayuntamiento organizó una exposición dedicada a la batalla y a sus consecuencias sobre el municipio.
Patrimonio
El principal edificio de interés es la propia iglesia de San Juan Evangelista, reconstruida tras la Guerra Civil pero que conserva aún las cicatrices del conflicto en su fachada, testimonio directo de lo que vivió el pueblo en 1937.
El escudo municipal, aprobado por decreto de la Comunidad de Madrid el 22 de noviembre de 1989 y publicado en el BOCM el 28 de diciembre de ese año y en el BOE el 17 de enero de 1990, resume en imágenes la historia local: un águila de sable sobre campo de oro recuerda a los marqueses de Chinchón, antiguos señores de la villa; un quejigo de sinople alude al topónimo del pueblo y a las encinas que ya mencionaban las Relaciones histórico-geográficas de Felipe II; y una torre de oro sobre gules evoca el cerro del Castillejo, el primer asentamiento abandonado tres kilómetros antes de que naciera el Quijorna actual, timbrado todo ello con una corona real cerrada. La bandera, aprobada en 1997 y descrita con detalle en el Reglamento de Protocolo y Ceremonial que el pleno municipal aprobó el 28 de enero de 2003, luce tres franjas horizontales —roja, verde y amarilla, la verde del doble de ancho— con el escudo superpuesto en el centro; la Real Academia de la Historia la calificó en su día de "perfectamente aceptable".
Economía
La serie de población del INE refleja con claridad el cambio de modelo: de 1.194 habitantes en 2001 el municipio ha pasado a 4.044 en 2025, superando ya con holgura cualquier cifra que tuviera en los siglos de vida agrícola documentados en el Diccionario de Pascual Madoz. Ese crecimiento sostenido, propio de los municipios que forman la segunda corona de la Comunidad de Madrid, ha ido ligado a la llegada de nuevas urbanizaciones residenciales, mientras que la mitad del término protegida como ZEPA mantiene un uso más tradicional del suelo, ligado al monte y al pasto. Los servicios sociales del municipio se prestan desde 1991 de forma mancomunada junto con Villanueva de la Cañada, Villanueva del Pardillo y Brunete, con sede central en el centro cívico El Molino de Villanueva de la Cañada.
Fiestas
La fiesta mayor de Quijorna es la de la Virgen del Pilar, a comienzos de octubre, con un programa que se extiende durante unos nueve días y que combina actos religiosos, verbenas y actividades populares. Tras catorce años de pausa, el municipio recuperó en los últimos años los encierros tradicionales por las calles del pueblo, que vuelven a celebrarse cada edición como uno de los momentos más esperados de la semana grande.
La segunda cita del calendario festivo es la de San Sebastián, en torno al 20 de enero, cuando el pueblo se reúne junto a la iglesia parroquial y la Plaza Mayor para la misa solemne y la procesión en honor al santo, en un ambiente mucho más recogido que el de las fiestas de octubre.
Cuándo ir
Octubre es el mes con más vida en Quijorna, gracias a la fiesta de la Virgen del Pilar y sus encierros recién recuperados. Para quien prefiera una visita más tranquila y conocer el lado religioso y vecinal del pueblo, finales de enero, en torno a la festividad de San Sebastián, ofrece un ambiente mucho más local.
Planifica tu visita
Por su cercanía a Madrid —apenas 39 kilómetros— y a Brunete, Quijorna se presta a una excursión de un día combinada con los lugares de memoria de la batalla de 1937 que se conservan en la comarca, empezando por los impactos de bala todavía visibles en la fachada de su propia iglesia de San Juan Evangelista, en la plaza del mismo nombre. La mitad del término declarada ZEPA es, además, un buen punto para quien se interese por la observación de aves en un paisaje de monte y campiña a las puertas de la capital, mientras que las carreteras M-521 y M-522 permiten enlazar la visita con otros pueblos pequeños de la misma comarca, como Navalagamella o Fresnedillas de la Oliva, sin tener que volver a pasar por Madrid.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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