Begur, Girona

Begur. Pueblos de Girona

📝 Contenido:
  1. Begur: el pueblo de la Costa Brava cuyo castillo fue destruido dos veces
  2. Lo que Cuentan los Censos de Begur
  3. Historia: un Castillo Destruido Dos Veces
  4. Economía: del Corcho y el Coral al Turismo
  5. El Legado de los Indianos
  6. Patrimonio Religioso y el Núcleo de Esclanyà
  7. Personajes Ilustres de Begur
  8. Planifica tu Visita a Begur
  9. Otros Pueblos de Girona

Begur: el pueblo de la Costa Brava cuyo castillo fue destruido dos veces

Begur, también escrito tradicionalmente como Bagur, es uno de los centros turísticos de referencia del Bajo Ampurdán, en la provincia de Girona. Fuera de temporada tiene 4.291 habitantes, pero en verano esa cifra se multiplica por diez, hasta superar los 40.000. Lo que distingue a Begur de otros pueblos de la Costa Brava es que su pasado histórico se nota tanto como su playa: un castillo destruido dos veces, cinco torres de defensa contra la piratería y un patrimonio modernista construido por emigrantes que hicieron fortuna en Cuba.

Lo que Cuentan los Censos de Begur

La serie de Begur arranca en 1717, con 902 habitantes, y es una de las más largas y más irregulares de la provincia de Girona. El pueblo llegó a los 1.911 habitantes en 1787 y se mantuvo por encima de los 1.700 durante todo el siglo XIX, pero en el siglo XX sufrió dos caídas fuertes y seguidas: de 1.796 habitantes en 1920 a 1.372 en 1930 —un 24 % menos— y de 1.357 en 1936 a 1.147 en 1940, un 15 % adicional. El material disponible no permite atribuir esas caídas a una causa concreta, aunque coinciden en el tiempo con los años de la Guerra Civil y sus consecuencias inmediatas. Desde los años sesenta el pueblo no ha dejado de crecer, con el turismo como motor: 2.734 habitantes en 1991, 3.545 en 2001 y un máximo de 4.304 en 2008, prácticamente el mismo nivel que mantiene hoy con los 4.291 habitantes de 2025.

Historia: un Castillo Destruido Dos Veces

El origen de Begur se remonta a un asentamiento íbero situado donde hoy se levanta el castillo, que data del siglo VI antes de Cristo. La primera referencia documentada del lugar, aunque todavía sin el nombre de Begur, es del año 889, cuando el rey franco Odón concedió una posesión del término al monasterio de Sant Pau de Fontclara. El nombre de Begur aparece por primera vez a comienzos del siglo XI, referido ya al castillo, que a mediados del siglo XV llegó a convertirse en «carrer» de Barcelona. Sobre el origen del propio nombre hay dos teorías: una lo relaciona con las raíces vascas beko («frente») y uri («población»), como «la villa del frente» de la costa; la otra lo conecta con el color rojizo de la tierra y de las rocas de la zona, visible todavía hoy en playas como la de la Illa Roja.

El castillo de Begur fue destruido en 1467, durante la guerra civil catalana, y reconstruido después; volvió a caer en 1810, cuando tropas británicas lo ocuparon durante la Guerra del Francés, y desde entonces ha quedado en ruinas.

Economía: del Corcho y el Coral al Turismo

La economía de Begur se basó tradicionalmente en el cultivo de cereales, olivos y viña, hasta que la filoxera acabó con la actividad vinícola a mediados del siglo XIX. El comercio del coral fue también importante, pero perdió peso frente al aprovechamiento del corcho, que alcanzó su máximo esplendor en 1880 con 400 trabajadores y 25 fábricas. A lo largo del siglo XX, y sobre todo a partir de 1950, todas estas actividades fueron cediendo protagonismo al turismo, hasta desaparecer en algunos casos por completo; la pesca, por su parte, se ha practicado en Begur desde tiempos remotos, aunque nunca como actividad principal.

El Legado de los Indianos

El patrimonio más característico de Begur tiene que ver con la piratería y, después, con la emigración a América. Durante los siglos XVI y XVII se levantaron cinco torres de defensa contra la piratería berberisca, de las que se conservan cuatro: la de Can Marquès, la de Sant Ramon (o d'en Caixa), la de Hermanac de Can Pi y la de Pella i Forgas. Las calles de la Vera y de Sant Antoni, por su parte, quedaron vinculadas en los siglos XVIII y XIX a la actividad corallera del pueblo.

El rastro más visible, sin embargo, es el de los indianos: begurenses que cruzaron el Atlántico para hacer fortuna en América, sobre todo en Cuba, y que a su vuelta levantaron casas como las de Pere Cortada Sabater, Pere Roger, Can Pi, Can Petu o Can Sora, además del Casino Cultural y el propio Ayuntamiento. A ese pasado indiano se suma después el turístico, con el Hotel Cap Sa Sal y sus jardines de Rubió i Tudurí (1963) y casas de veraneo de la alta burguesía como la casa Cantarell, de Josep Pratmarsó (1963), y la casa Cruylles, de Antoni Bonet Castellana (1968). Desde 2004, Begur dedica cada principios de septiembre la Fira d'Indians, una feria con un tema central distinto cada año, pensada precisamente para recordar ese pasado indiano y cubano del pueblo.

Patrimonio Religioso y el Núcleo de Esclanyà

Además del castillo, Begur conserva la iglesia gótica de Sant Pere y edificios históricos como el Casino Cultural y las Escoles Velles. En el núcleo de Esclanyà, parte también del municipio, destacan el castillo del siglo XIV —del que solo queda una torre— y la iglesia de Sant Esteve. La Casa del Doctor Miret, la Casa Añó, Can Rogera y la Capilla de Sant Ramon están incluidas en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Catalunya.

Personajes Ilustres de Begur

Entre los hijos de Begur destaca Josep Pella i Forgas (1852-1918), historiador, jurista y político catalán que da nombre a una de las torres de defensa del pueblo. También nacieron en Begur el maestro de obras Sebastià Pi i Pi (1847-1914), el abogado Josep Elies i Bosquets, que participó en la Guerra del Francés y fue síndico de Barcelona entre 1821 y 1823, el jurista Lluís Puig i Ferriol y el pescador «Xico Florian», Francesc Pi i Amat (1922-2009), de la cala de Sa Riera. El cementerio de Begur guarda además los restos de dos figuras que no nacieron en el pueblo pero que están ligadas a él: la bailarina de flamenco Carmen Amaya, cuyos restos fueron trasladados después a Santander, y el prehistoriador y arqueólogo Lluís Pericot i Garcia.

Planifica tu Visita a Begur

El municipio de Begur se articula alrededor del núcleo central y de varias calas que en su día vivieron de la pesca y hoy son parte de las playas más prestigiosas de la Costa Brava: Sa Riera, Aiguafreda, Sa Tuna, Fornells y Aiguablava, esta última conocida además por el parador nacional de turismo construido sobre su acantilado en 1966. Begur es también punto de paso del sendero de largo recorrido GR 92, que recorre toda la costa mediterránea española: la etapa hacia el norte lleva, por el interior, hasta Torroella de Montgrí a través de Pals, y la etapa hacia el sur baja por la costa pasando por Sa Tuna, Fornells, Tamariu y Llafranc hasta Palamós. La mejor época para visitar el pueblo con calma, sin la multiplicación veraniega de la población, es fuera de los meses de julio y agosto; quien prefiera coincidir con su ambiente más propio puede reservar la visita para principios de septiembre, cuando se celebra la Fira d'Indians.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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