Introducción
Villafranca de Córdoba es un municipio de la provincia de Córdoba situado en la comarca del Alto Guadalquivir, a unos 28 kilómetros de la capital. Según Wikidata y el INE, tiene 4.895 habitantes repartidos en 58 kilómetros cuadrados, a 146 metros de altitud. La población se ha mantenido notablemente estable en el último cuarto de siglo: tras crecer con fuerza desde los 3.663 habitantes de 2001 hasta el máximo de la serie reciente, 4.918 habitantes en 2016, se mueve desde entonces en una horquilla muy estrecha en torno a los 4.900. Lo primero que llama la atención del pueblo es su propio nombre: se fundó en el siglo XIV como "Villafranca del Cascajar" bajo privilegios de repoblación, y durante siglos se llamó "Villafranca de las Agujas" por pertenecer, como un exclave aislado, al antiguo Reino de Jaén, hasta que la división provincial de Javier de Burgos lo integró en Córdoba. A esa historia de frontera administrativa se suma hoy una economía que combina la agricultura de regadío del Guadalquivir con una industria mueblera de alcance que rebasa lo provincial, dos caras de un mismo pueblo de llanura sin castillo ni recinto defensivo.
Geografía
El municipio se integra en la comarca del Alto Guadalquivir y queda atravesado por la autovía A-4 entre los puntos kilométricos 376 y 381, en el eje que une Madrid con Córdoba y Cádiz. El relieve es muy variado: va desde las estribaciones de Sierra Morena, con el monte Madroñal alcanzando 392 metros al noroeste, hasta la ribera del propio Guadalquivir, que discurre de este a oeste a apenas 129 metros de altitud. El casco urbano se asienta en la orilla derecha del río, a unos 143 metros sobre el nivel del mar, y responde a lo que los geógrafos llaman "pueblo de llanura": careció siempre de emplazamiento defensivo porque se fundó cuando la frontera entre reinos cristianos y musulmanes ya estaba muy alejada, de modo que no necesitó buscar refugio en altura. Cerca del núcleo se encuentra el parque periurbano de Fuente Agria, con varias hectáreas de zona recreativa, albergue, caminos para bicicleta de montaña y una fuente de aguas ferruginosas que da nombre al paraje. En la sierra próxima, a varios kilómetros del pueblo, se conservan también trincheras y búnkeres construidos durante la Guerra Civil.
Historia
El término conserva restos arqueológicos de época prehistórica y se ha relacionado con la localidad romana de "Sacilis" o "Cecilia", de la que quedaría un tramo de la Vía Augusta en los alrededores. Sin embargo, el emplazamiento actual del pueblo es de origen medieval: en el siglo XIV, Pedro I de Castilla cedió estas tierras a su repostero mayor, Martín López de Córdoba, con licencia para poblarlas con nuevos vecinos atraídos mediante privilegios y franquicias, el procedimiento habitual de repoblación fronteriza de la época. De ahí procede el nombre de "Villafranca", que en origen fue "Villafranca del Cascajar". El señorío pasó después a la Orden de Calatrava, más tarde a los Fernández de Córdoba y finalmente, ya en el siglo XVIII, a la casa de Medinaceli, cuyos mayordomos tuvieron casa palacio propia en el pueblo. Durante siglos, Villafranca formó parte del Reino de Jaén como un exclave separado del resto de su territorio, lo que le dio el sobrenombre de "Villafranca de las Agujas"; solo con la división provincial de Javier de Burgos en el siglo XIX pasó a integrarse en la provincia de Córdoba. Entre sus hijos ilustres figuran el sacerdote Luis Pérez Ponce, fundador de una orden religiosa femenina dedicada a la educación de la mujer, y los beatos y mártires Baltasar Torrero Béjar, sacristán de la parroquia de Santa Marina, y su hijo Antonio Torrero Luque, salesiano, ambos fusilados en 1936.
Patrimonio
El edificio religioso más antiguo es la ermita y torre de San Miguel, primitiva iglesia del pueblo fundada a finales del siglo XIV y reformada varias veces entre los siglos XVI y XVIII; conserva en su interior bóvedas de nervadura gótica y alberga hoy el Museo de Escultura y Artesanía Antonio Fernández "El Carbonero". Junto al ayuntamiento se levanta la torre del Reloj, del siglo XVI, y cerca de ella la fuente de los Dos Caños, del XVIII. La parroquia de Santa Marina, de los siglos XVII y XVIII, es el principal templo del pueblo, y comparte protagonismo religioso con la ermita de Jesús Nazareno, también del XVIII y con un retablo interior de cierta calidad, y con la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, de 1731. La antigua casa palacio de los mayordomos de Medinaceli, del siglo XVIII, acoge hoy la oficina de turismo, mientras que las antiguas carnicerías, con su portada y escudos, son sede de la biblioteca municipal. El puente de Hierro o de los Remedios, de principios del siglo XX, cruza el Guadalquivir junto al parque del mismo nombre. En lo alto de la sierra, las ruinas de la ermita del Calvario ofrecen vistas sobre el valle del Guadalquivir y el pueblo a sus pies, y en el cerro del Alcaparral se conserva una torre telegráfica óptica de mediados del siglo XIX, que transmitía mensajes entre el ministerio de la Gobernación y los gobernadores civiles de Córdoba, Sevilla y Cádiz.
Economía
La base económica tradicional de Villafranca de Córdoba es la agricultura, con fuerte presencia del regadío gracias a la cercanía del Guadalquivir, mientras que en secano predominan los cereales y el olivar, junto a aprovechamientos de dehesa y monte bajo. Sobre esa base agrícola se ha desarrollado en las últimas décadas una industria del mueble especialmente dinámica, centrada en el mueble de cocina, que ha adquirido una proyección que supera el ámbito provincial y ha abierto al pueblo horizontes económicos distintos de los puramente agrarios. La instalación de un parque acuático y la cercanía a la capital cordobesa han impulsado además al sector de la construcción, atrayendo demanda de vivienda amplia y a menor precio que en la propia ciudad de Córdoba. El resultado es una economía local menos dependiente del campo que la de otros pueblos vecinos, con empleo repartido entre industria del mueble, construcción, agricultura de regadío y servicios.
Fiestas
El calendario festivo arranca el 5 de enero con la Cabalgata de los Reyes Magos, un cortejo de cuatro carrozas que reparte caramelos y juguetes por buena parte del callejero del pueblo. Febrero trae un Carnaval completo, con fiesta infantil, concurso de chirigotas y comparsas y el tradicional "Domingo Piñata" de disfraces, además del Día de Andalucía el 28, con desayuno molinero y potaje popular. La Semana Santa es la cita mayor del año: el Domingo de Ramos sale la Borriquita desde la parroquia de Santa Marina, el Miércoles Santo procesionan Jesús Rescatado y María Santísima de la Amargura, el Jueves Santo se vive el emotivo encuentro de madrugada entre Jesús Nazareno y la Virgen de los Dolores, y el Viernes Santo recorren el pueblo el Cristo Crucificado, el Santo Sepulcro y la Virgen de la Soledad, hasta que el Domingo de Resurrección se reparten tartas pascuales tras la procesión del Resucitado. Ya en mayo, el Primer Sábado se celebra la Gran Marranada de la Hermandad de San Isidro Labrador, con desfile de trajes de gitana y degustación de cerdo asado, antesala del triduo y la romería en honor al santo patrón de los agricultores los días 12, 13 y 14.
Cuándo Ir
La Semana Santa, con su intenso programa de procesiones por calles como Alcolea, Tafur o Párroco Ayllón Cubero, es sin duda el momento de mayor interés etnográfico para visitar Villafranca de Córdoba, y coincide además con temperaturas primaverales agradables para recorrer el pueblo a pie. Mayo, con la Gran Marranada y la romería de San Isidro, ofrece un ambiente festivo distinto, más ligado al mundo agrícola y ganadero de la comarca. El verano, caluroso como en el resto del valle del Guadalquivir, es la época idónea para aprovechar el parque acuático local y las zonas recreativas de Fuente Agria, con sus caminos de bicicleta de montaña entre pinares. El otoño y el invierno, más tranquilos salvo por la Cabalgata de Reyes y el Carnaval, son el momento adecuado para una visita centrada en el patrimonio religioso y en el Museo de Escultura y Artesanía de la ermita de San Miguel, sin el bullicio de las fechas grandes.
Planifica tu Visita
Villafranca de Córdoba se encuentra a unos 28 kilómetros de la capital cordobesa por la A-4, lo que permite una visita de jornada completa combinada con otros pueblos del Alto Guadalquivir como Alcolea o El Carpio. Una ruta a pie por el pueblo puede empezar en la torre del Reloj junto al ayuntamiento, seguir hasta la ermita de San Miguel para visitar el museo de escultura y artesanía, y continuar por la parroquia de Santa Marina y la ermita de Jesús Nazareno antes de bajar hasta el puente de Hierro sobre el Guadalquivir. Quien disponga de más tiempo puede subir a la ermita del Calvario para contemplar el valle desde la sierra, o acercarse a la torre telegráfica del cerro del Alcaparral. El parque periurbano de Fuente Agria, con su fuente ferruginosa y sus rutas para bicicleta de montaña, es una buena opción para cerrar la visita en un entorno natural a pocos minutos del casco urbano. La oficina de turismo, instalada en la antigua casa palacio de los mayordomos de Medinaceli, es el punto de partida recomendado para obtener información actualizada sobre horarios de visita a los distintos monumentos.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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