Caldes d'Estrac, el balneario de la burguesía catalana en el Maresme
Caldes d'Estrac, conocida popularmente por el diminutivo de Caldetes, es un municipio de la provincia de Barcelona, en la comarca del Maresme, con 3.356 habitantes según el padrón de 2025. Es, con solo 0,9 km², uno de los municipios más pequeños de Cataluña, pero su historia pesa mucho más que su tamaño: aquí brota desde época romana una fuente de aguas termales que dio nombre al pueblo y que entre 1870 y 1920 convirtió a Caldetes en destino de veraneo predilecto de la burguesía barcelonesa, frecuentado por poetas como Joan Maragall o Jacint Verdaguer. Hoy, entre las torres defensoras del siglo XVI y los chalets modernistas de su paseo marítimo, el pueblo mantiene viva una identidad festiva propia, con gigantes y leyendas que hablan de princesas sarracenas y aguas milagrosas.
Geografía
El término municipal, de apenas 0,9 km², se sitúa en la franja costera del Maresme, entre Arenys de Mar y Sant Vicenç de Montalt, a unos 42 km de Barcelona y 11 km de Mataró. La antigua carretera N-II atraviesa el municipio, que cuenta además con estación propia de Rodalies de Renfe. El relieve combina la costa, con el casco urbano a apenas 7 metros sobre el nivel del mar, y las primeras estribaciones de la Cordillera Litoral catalana, que en el monte Ferrán alcanza los 113 metros. La riera de Caldetes riega las tierras del municipio, cuya pequeña extensión llevó en su día a intentar, sin éxito, agregar parte de los términos vecinos de Arenys de Mar y Sant Vicenç de Montalt para ampliar su territorio.
Historia
Los orígenes de Caldes d'Estrac se remontan al siglo XIII, cuando el núcleo se levantó alrededor de un antiguo hospital y una iglesia, junto al emplazamiento de la fuente de aguas termales que dio nombre al municipio. Ya los romanos conocían el lugar como Aquae Calidae por sus aguas calientes, y tras ellos los árabes también disfrutaron de sus propiedades. El topónimo deriva del latín "caldarios" (baños calientes) y de "Astaracum", nombre de persona originario de Aquitania que también dio nombre al territorio gascón de Astarac. Aunque el diminutivo "Caldetes" —aplicado sobre todo al barrio marítimo o vila nova— se popularizó en el siglo XVIII, el nombre ya aparece citado en 1600 en la "Geografia de Catalunya" de Pere Gil. En agosto de 1713, durante la Guerra de Sucesión, la zona fue escenario de la batalla de Caldes, en la que las tropas del diputado militar Antoni de Berenguer derrotaron a los franceses como parte de una maniobra de distracción del Sitio de Barcelona.
Entre 1870 y 1920, Caldetes vivió su primera edad de oro al convertirse en lugar de veraneo de la burguesía catalana, atraída por sus baños termales —hoy los únicos de titularidad pública de toda Cataluña— y por el ambiente de playa. Escritores y poetas de renombre como Apel·les Mestres, Joan Maragall, Jacint Verdaguer o, ya en el siglo XX, Josep Palau i Fabre, vivieron en el municipio y dejaron huella en su vida cultural. Durante la Guerra Civil española, Caldetes fue declarada "ciudad abierta" por albergar varias embajadas, lo que la protegió de los bombardeos. Las aguas termales, que emergen de una galería subterránea a 38 grados y están clasificadas como mesotermales bicarbonatadas clorurado-sódicas, siguen siendo hoy el principal atractivo histórico del municipio, recomendadas tradicionalmente para afecciones reumáticas, respiratorias y del aparato locomotor.
Patrimonio
En lo alto del pueblo se encuentra la Vila Vella, con masías como Can Milans de Caldes, de elementos góticos y fortificada, y Can Gili, de origen en el siglo XVI y muy reconstruida en 1910 por el arquitecto Francesc Nebot. La parroquia de Santa María, en el núcleo antiguo, se construyó entre 1805 y 1829 sobre una iglesia anterior del siglo XIII, de la que solo se conservan la pila bautismal, los capiteles de los arcos de la fachada y una lápida de caracteres góticos; su retablo original fue quemado durante la Guerra Civil. La Torre Verda y la Torre Busquets, dos torres de defensa del siglo XVI separadas por apenas unos metros y catalogadas como Bien Cultural de Interés Nacional, protagonizan además una de las leyendas más queridas del pueblo: la de la princesa sarracena Fátima, que llegó a Caldes para curarse con sus aguas termales y terminó enamorándose y casándose con un vecino llamado Busquets, dando nombre a ambas torres. El paseo de Mar y el paseo dels Anglesos conservan notables casas de veraneo de estilo novecentista y modernista, recuerdo de aquella época dorada. En julio de 2009 se descubrió, de forma casual, un horno de cerámica del siglo XVI en la zona conocida como el Forn de les Escaletes, actualmente objeto de estudio arqueológico. La Fundación Palau, inaugurada en 2003, exhibe la colección de arte personal del escritor Josep Palau i Fabre, con un fondo documental sobre Picasso especialmente valioso.
Economía
La economía de Caldes d'Estrac depende casi por completo del turismo de verano y de las segundas residencias, que constituyen la mayoría de las construcciones del municipio; el mercado semanal se celebra los viernes. El sector servicios ocupa a casi el 86 % de la población activa, con el comercio, la sanidad y la hostelería como ramas de actividad más destacadas, reflejo de un municipio pequeño, muy turístico y con escasísimo peso de la agricultura. Las aguas termales, de titularidad pública desde el siglo XIX, siguen siendo la seña de identidad económica más singular del pueblo dentro de todo el Maresme.
Fiestas
La fiesta mayor se celebra el primer o segundo fin de semana de septiembre, en honor a la Virgen del Remedio, cuya festividad cae el 8 de septiembre, mientras que la fiesta pequeña o local se celebra el 13 de diciembre, por Santa Lucía. Las fiestas de Caldetes están profundamente arraigadas en la vida local, programadas por la Regidoria de Cultura con actos como Sant Jordi, el Once de Septiembre o la Mostra Literària del Maresme. La cultura popular del pueblo tiene nombre propio: los gigantes Fàtima, Busquets y el Nano —este último dedicado a los pescadores del pueblo— junto con los cabezudos y el dragón de fuego Astharoth, animados por la Colla Gegantera i els Diables d'Estrac, que desde su fundación en 1996 organiza un correfoc que cada año atrae a más visitantes.
Cuándo ir
La fiesta mayor de septiembre, en honor a la Virgen del Remedio, es el momento de más ambiente festivo, con los gigantes y el correfoc de los Diables d'Estrac como protagonistas. El verano, con su tradición de villa balnearia desde el siglo XIX, sigue siendo la temporada alta por antonomasia, ideal para combinar playa y baños termales; la primavera y el otoño, en cambio, ofrecen un Caldetes más tranquilo para pasear por el paseo de Mar y el paseo dels Anglesos y visitar con calma la Fundación Palau.
Planifica tu visita
Caldes d'Estrac se encuentra en plena costa del Maresme, entre Arenys de Mar y Sant Vicenç de Montalt, bien comunicado con Barcelona por la N-II y por la línea de Rodalies de Renfe. La visita puede empezar en la Vila Vella, en lo alto del pueblo, para después bajar hacia las torres Verda y Busquets y conocer la leyenda de la princesa Fátima; la parroquia de Santa María y la Fundación Palau, con su fondo documental sobre Picasso, completan el recorrido cultural. El paseo de Mar y el paseo dels Anglesos, con sus casas modernistas y novecentistas, son el mejor lugar para revivir el ambiente de la época dorada del balneario, y los baños termales públicos siguen siendo la experiencia más singular que ofrece este pequeño municipio del Maresme.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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